Recorte presupuestal para 2026: efectos para la política exterior

Susana Chacón analiza cómo el recorte presupuestal para 2026 profundiza la crisis de la política exterior mexicana y reduce su capacidad de acción en el mundo.

Texto de 18/09/25

Susana Chacón analiza cómo el recorte presupuestal para 2026 profundiza la crisis de la política exterior mexicana y reduce su capacidad de acción en el mundo.

En Este País pedimos a especialistas de distintos ámbitos su reacción y análisis sobre el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026. Con datos, contexto y mirada ciudadana, estas colaboraciones explican qué cambia respecto al año anterior y cómo impactan las decisiones presupuestales en la vida cotidiana y en el rumbo del país. Desde la política exterior hasta la cultura, la educación y los programas sociales, las voces convocadas ofrecen una visión plural que ayuda a entender qué país dibuja este presupuesto y cuáles podrían ser sus implicaciones para el futuro inmediato.


La política exterior no es prioritaria para el gobierno mexicano. El último aumento importante a su presupuesto se dio cuando Rosario Green fue canciller, de 1998 a 2000, y posteriormente, tan solo un poco, con Luis Videgaray en el sexenio de Peña Nieto. Desde entonces, y a pesar de los sucesos internacionales, cada año se reduce el presupuesto de la Cancillería. El recorte del presupuesto de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) para 2026 tiene implicaciones operativas importantes. Con 9,294.2 millones de pesos asignados, la SRE deberá priorizar sus recursos para mantener la eficiencia de sus operaciones diplomáticas y consulares. La disminución respecto a 2025, de aproximadamente 5 %, limita la flexibilidad financiera, especialmente en áreas que dependen de gastos corrientes, como el mantenimiento de sedes diplomáticas y consulares, la contratación de personal especializado y la actualización tecnológica. Desde el sexenio anterior, las condiciones económicas de la SRE son cada vez más lamentables.

Uno de los ámbitos más sensibles es la red consular, que atiende a millones de mexicanos en el extranjero. La reducción presupuestal afecta la capacidad de respuesta ante emergencias, la atención a trámites de identidad, asistencia legal y protección frente a abusos, particularmente en Estados Unidos, donde se concentra la mayoría de la comunidad mexicana. La falta de presupuesto ocasiona que los consulados no cuenten con los recursos más elementales, como la compra de gasolina para poder desplazarse de las oficinas consulares a las localidades que deben cubrir. Es evidente que la SRE no ha podido cumplir tampoco con la implementación de plataformas digitales que modernicen los servicios consulares y agilicen trámites, lo cual afecta a los mexicanos en el exterior.

Otro impacto relevante se da en la participación internacional. Las cuotas y aportaciones a organismos multilaterales representan un porcentaje significativo del presupuesto total de la SRE, al menos el 16 %. Esto implica que gran parte de los recursos ya está comprometida, reduciendo aún más la disponibilidad para misiones diplomáticas, negociaciones estratégicas y programas de cooperación internacional. A los miembros del Servicio Exterior se les ha quitado todo tipo de apoyo. Por otra parte, a muchos de ellos no se les ha cubierto lo necesario para sus traslados ni para el menaje de casa, especialmente en un momento en el que es necesario hacer una rotación tanto de cónsules como de embajadores. 

Con los recortes, es previsible un aumento de renuncias de personal calificado; además, al personal local en distintas adscripciones también se le adeuda y no se le paga lo correspondiente. A los funcionarios, cuando salen al exterior, se les debe en promedio 2,500 dólares. La SRE tendría que ajustar sus prioridades, concentrándose en iniciativas que fortalezcan la proyección internacional de México y la protección de los connacionales, mientras mantiene la operatividad mínima indispensable. Difícilmente podrá lograrlo mientras la política exterior no sea prioridad del gobierno y mientras la presencia de México en el mundo carezca de objetivos y continúe desdibujándose. EP


Explora estos cinco análisis para entender cómo el presupuesto 2026 redefine las prioridades del país, redistribuye recursos y revela las tensiones entre derechos, clientelismo y desarrollo futuro.

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