
Enrique Cruz y Jonathan De Vicente, de México Unido Contra la Delincuencia, analizan el impacto del Plan Militar en el presupuesto de infraestructura ferroviaria.
Enrique Cruz y Jonathan De Vicente, de México Unido Contra la Delincuencia, analizan el impacto del Plan Militar en el presupuesto de infraestructura ferroviaria.
Texto de Enrique Cruz & Jonathan De Vicente 14/01/26

Enrique Cruz y Jonathan De Vicente, de México Unido Contra la Delincuencia, analizan el impacto del Plan Militar en el presupuesto de infraestructura ferroviaria.
La militarización en México avanza y se fortalece, a pesar de que la propia presidenta diga todo lo contrario. A partir de la publicación en 2025 de sus planes sectoriales de Defensa Nacional y Marina 2025-2030, se reafirmó la participación castrense en diversas esferas de la vida pública del país. De esta forma, nos encontramos ante el perfilamiento de un Plan Militar que no solamente normaliza la presencia castrense en las tareas de seguridad, sino que también reafirma su participación y presencia en otras esferas de la vida pública. La construcción y administración de trenes de pasajeros es una nueva función que llama la atención por el alcance presupuestal y las vulneraciones al medio ambiente y derechos humanos, un tema que abordaremos en este artículo.
Durante el ejercicio fiscal 2025, a las fuerzas armadas se les asignó un presupuesto menor, 43.8 % menos en comparación con 2024. Sin embargo, en su conjunto (la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y la Guardia Nacional) siguen sumando el tercer presupuesto más alto (244,382,133,790 pesos) solamente detrás de las secretarías de Bienestar (579,883,866,555 pesos) y de Educación Pública (465,871,888,417 pesos), de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación 2025, aunque no hay que olvidar que a lo largo del año se realizan diversas adecuaciones presupuestales y sus ingresos pueden ser mayores, tal como lo documentamos en “El Negocio de la Militarización. Opacidad, poder y dinero”. Mientras que, a la SSPC apenas se le asignaron 70,422,173,705.00 pesos, con el reto de coordinar a las FFAA en la estrategia de seguridad federal, la conformación de una nueva subsecretaría encargada de las tareas de inteligencia e investigación, así como la contratación de nuevos elementos de inteligencia.
Decimos que de momento ocupan el tercer lugar en cuanto al presupuesto asignado, pero no hay que olvidar que para la construcción de los proyectos prioritarios, a lo largo del año se hacen diversas adecuaciones. En este sentido, preocupa la magnitud de recursos que pueden ser destinados al desarrollo de infraestructura ferroviaria durante la administración de Sheinbaum, pues parte de su Plan Militar se centra en la asignación en el diseño, planeación y operación en obras de infraestructura del tren de pasajeros AIFA-Pachuca, el tren México-Querétaro, Saltillo-Nuevo Laredo, la línea K del Tren Interoceánico y la incorporación de trenes de carga al Tren Maya, así como la ampliación del mismo hacia Puerto Progreso.
La cantidad de recursos adjudicados para estas obras a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina no sería posible en un país no militarizado, solo hay que revisar los datos. Al Tren AIFA-Pachuca se le ha asignado un presupuesto 47 mil millones de pesos, en el caso del tren México-Querétaro será de 144 mil millones de pesos o 138 mil millones de pesos estimados para el Tren Saltillo-Nuevo Laredo, así como la inversión en 2025 de 40 mil millones de pesos para el Tren Maya de carga. Es cierto que en el desarrollo de estas obras se está llevando a cabo un trabajo entre distintas instituciones del Estado, no se puede negar que las instituciones castrenses son quienes tienen el poder de decisión de cómo utilizar estas cantidades estratosféricas de recursos.
Con estos nuevos proyectos ferroviarios vale la pena plantear cómo ha sido el desempeño de los proyectos en operación, sobre todo el Tren Maya, que fue uno de los más importantes en esta y la administración pasada. En el ‘’Informe de 100 Días de Gobierno” del expresidente Andrés Manuel López Obrador se proyectó que el Tren Maya tendría la capacidad de transportar 3 millones de personas al año, sin embargo, desde su inauguración en diciembre de 2023, sólo ha movilizado a 1.8 millones de personas.
Así mismo, en el “Análisis Costo Beneficio” del Tren Maya se proyectaba que para el año 2023 se transportaría a 43,680 pasajeros por día, muy lejos de los 10,850 totales que se reportaron en el “Informe de gestión Gubernamental Tren Maya” publicado en septiembre de 2024. Si bien se han podido apreciar aumentos significativos de hasta el 169 % anual, el promedio diario de pasajeros aún sigue estando muy lejos de la meta planteada para 2023. El Mtro. Óscar David Lozano Águila, director general del Tren Maya, reportó el registro de 1,905 pasajeros por día en 2024 y 3,320 usuarios respectivamente en 2025. En pocas palabras, este tren no es económicamente viable y si el resto de proyectos ferroviarios presentan los mismos problemas, lo más probable es que termine siendo una carga al erario público, es decir, a nuestros impuestos.
La militarización continúa durante el sexenio de Sheinbaum, pese a que en el discurso parece indicar que se trata de una estrategia de seguridad de carácter civil; no hay que olvidar que las fuerzas cuentan con el control de aduanas, aeropuertos, puertos y realizan acciones de patrulla fronteriza. De igual forma, el traspaso de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional la vuelve parte de la Fuerza Armada Permanente, y ahora son las fuerzas armadas quienes tienen la adjudicación directa la administración, contratación y operatividad de obras de infraestructura pública. Los trenes son una nueva oportunidad de negocio para ellas, pese a que los costos sean asumidos por la ciudadanía.
Bajo estas constantes contradicciones no se puede aspirar a una seguridad pública de carácter civil en medio del exorbitante poder que tienen las fuerzas armadas en el país. Además de desarrollar labores que no son propias de su naturaleza, un presupuesto sumamente elevado y un alto grado de opacidad en sus acciones, todo parece indicar que los cambios serán tenues en el discurso, pero no en las acciones durante el sexenio de Sheinbaum; los trenes son el perfecto ejemplo de la instrumentación de un Plan Militar. EP