Un video ASMR de chocolate relleno de pistache superó los 100 millones de vistas y detonó un fenómeno que va más allá de TikTok: consumo, cadenas de valor y economía de la atención en acción.
Un video ASMR de chocolate relleno de pistache superó los 100 millones de vistas y detonó un fenómeno que va más allá de TikTok: consumo, cadenas de valor y economía de la atención en acción.
Texto de Gerardo de Icaza 28/01/26
En diciembre de 2023, la influencer Maria Vehera, con más de 3 millones de seguidores, publicó en TikTok un video aparentemente normal para su carrera como vloguera culinaria. Se sentó frente a la cámara en su carro y mordió una barra de chocolate gruesa, brillante, rellena de crema de pistacho, tahini y masa kataifi. Este video, sin embargo, tuvo un impacto inesperado: acumuló más de 110 millones de vistas.
El estilo de Vehera es único. Rara vez habla en sus videos, evitando evaluaciones o críticas. En cambio, se enfoca en comer los productos, generar ruidos con los paquetes y hacer expresiones faciales. La clave de su éxito radica en la experiencia sensorial que crea, particularmente a través del sonido. El quiebre limpio del chocolate oscuro, el crujido amplificado de los fideos de pasta filo y la textura sedosa de la crema de pistache al partirse contribuyeron a la popularidad del video.
@mariavehera257 @fixdessertchocolatier WOW, JUST WOW!!! Can’t explain how good these are! When a chocolate, a dessert & a piece of art meet this is what you get! 🍫 "Can't Get Knafeh of it," "Mind Your Own Busicoff," & "Crazy Over Caramel." Order on Instagram Chatfood or Deliveroo & let me know what’s your FIX? Instagram : fixdessertchocolatier #asmr #foodsounds #dubai #dubaidessert ♬ оригинальный звук – Mariavehera
Este video ASMR superó rápidamente las 120 millones de visualizaciones, lo que dio origen al fenómeno conocido como Chocolate Dubai. Su impacto fue tal que trascendió las redes sociales, generando un efecto mariposa en la economía global.
Para quienes no estén familiarizados con este tipo de videos, el ASMR (Autonomous Sensory Meridian Response) es un contenido diseñado para generar placer y relajación sensorial a través de sonidos minuciosos y repetitivos. Reconocido por provocar un cosquilleo en la cabeza o nuca, los videos ASMR han tenido un auge en plataformas como YouTube y TikTok, prometiendo ser una solución para el estrés. He visto varios videos ASMR, y algunos, de hecho, me han proporcionado la relajación que prometen. En la economía de la atención, el ASMR no solo relaja, sino que también captura, retiene y fomenta el consumo.
Aunque no soy experto en tecnología, redes sociales o gastronomía, el Chocolate Dubai me llamó la atención, y aquí les explico por qué.
A mediados de 2025, mi hija adolescente comenzó a pedirme que buscáramos el chocolate que ella y sus amigas veían constantemente en redes sociales. No tenía idea de qué se trataba, pero ya habíamos experimentado el consumismo viral de las galletas Crumbl, así que asumí que sería algo similar. Inicialmente, la búsqueda fue casi imposible: estaba agotado, era inaccesible o simplemente no existía fuera de Dubai.
Sorprendentemente, en cuestión de meses, no solo logramos encontrarlo, sino que también comenzamos a verlo replicado en supermercados, cafeterías y vitrinas de postres en varios países. El cambio fue abrupto: de ser un objeto inexistente a una presencia omnipresente.
Ese cambio rápido —del “no se consigue” al “está en todas partes”— me hizo darme cuenta de que esto era más que una simple moda pasajera. No era solo una curiosidad gastronómica, sino un fenómeno más amplio donde algoritmos, aspiración social, psicología y cadenas de suministro globales reaccionaban en tiempo real. Las y los influencers copycats se multiplicaron como un virus en pandemia, todos queriendo su video comiendo el Chocolate Dubai. Se convertía en parte de una comunidad exclusiva, de una experiencia compartida, de aquella que puede usar el acrónimo de moda IYKYK (If you know you know).
La barra original, Can’t Get Knafeh of It, fue creada por Fix Dessert Chocolatier, una pastelería boutique con sede en Dubai. Aunque el producto existía desde 2021, durante años permaneció como un lujo local, conocido solo por clientes fieles y turistas.
La viralización transformó esa escala. Con un precio cercano a los 40 dólares por barra, el chocolate se convirtió en símbolo aspiracional: un lujo comestible que mostraba exotismo cultural y estatus digital.
Grandes marcas se subieron al carro del chocolate Dubai, creando sus propias versiones. Shake Shack lanzó una malteada Dubai (¡la mejor que he probado!), Krispy Kreme su dona Dubai. Gigantes del chocolate como Godiva y Lindt sacaron ediciones especiales; Lindt, hasta cinco versiones: blanco, oscuro, de leche, trufa y bombón. Costco llegó a tener al menos una docena de productos Dubai que en mis visitas mensuales constaté, desde mousse y pastel hasta bombones, macarons y muffins.
Cada copia, versión o adaptación se viralizó, lo que disparó la demanda del pistache, un ingrediente agrícola limitado, cultivado en zonas sensibles al clima y al agua. Esto trajo consecuencias inesperadas:
Países como Irán, Turquía y Australia aumentaron sus exportaciones rápidamente, mientras que otros, como Siria, emergieron como proveedores inesperados ante la presión del mercado. ¡Un video viral había alterado los flujos comerciales reales!
Más allá del impacto económico, el chocolate Dubai se puede ver como un ejercicio involuntario de soft power gastronómico. Sin campañas oficiales ni diplomacia formal, una creación artesanal reforzó la imagen de Dubai como epicentro de lujo, innovación y elitismo global.
A diferencia de otras tendencias digitales efímeras, este fenómeno dejó huellas estructurales. Alteró precios, tensionó cadenas de suministro y obligó a grandes corporaciones a reaccionar con rapidez inusual para satisfacer una demanda que antes de un video viral no existía, es más, ni siquiera sabíamos que podía existir.
Cuando una pieza de contenido logra alterar la disponibilidad global de una materia prima, trasciende el mero entretenimiento y se convierte en una nueva forma de poder económico distribuido, donde los algoritmos actúan como aceleradores sistémicos.
El título de este artículo alude al “efecto mariposa”, que ilustra cómo una acción aparentemente insignificante puede desencadenar consecuencias imprevisibles en sistemas complejos. En este caso, una simple mordida a un chocolate, amplificada por micrófonos, plataformas y algoritmos, reconfiguró el mercado del pistache, inspiró productos en cinco continentes y puso de manifiesto la fragilidad de nuestras cadenas globales. Reveló una nueva forma de hacer negocios, de comprender la sociedad digital y nos dejó con una intrigante pregunta: ¿cuál será el próximo chocolate Dubai? EP