Boca de lobo: Princesa, cuida tu feminidad

Boca de lobo es el blog de Aníbal Santiago y forma parte de los Blogs EP

Texto de 06/06/19

Boca de lobo es el blog de Aníbal Santiago y forma parte de los Blogs EP

Ellas tiritaban. El clima que hasta noviembre solo experimentábamos por “la tundra” que ilustraban las monografías escolares, nos aclaraba a los chicos de la colonia Viaducto Piedad que por este Valle de México el invierno también pasaba. No con pingüinos ni osos polares pero sí con un frío intenso del que los alumnos (hombres) de la Primaria República Española nos protegíamos con suéter rojo y pantalón gris. ¿Ellas? Caminaban desde sus casas, tomaban avenida Coruña y entraban a la escuela con suéter rojo pero sin pantalones: para ellas, faldas grises que desnudaban sus rodillas y muslos.

Con esas falditas debían formarse en el patio, tomar clases y salir al recreo aunque el frío les hiciera daño. Temblaban de frío. Eso era el precio a pagar por un uniforme que desprotegía su salud pero protegía su “feminidad”.

 ¿Y eso qué es? “Con cualidad de femenino”, o sea, “débil, endeble”, definía la RAE hasta 2014 en oposición a lo masculino, que es “varonil y enérgico”. No hay que romperse la cabeza para inferir que esos uniformes efectivamente fomentaban la “debilidad” de la mujer. Una debilidad real si el sistema lucha feroz para asegurar la indefensión femenina.

El lunes, con el anuncio de la jefa de gobierno capitalino de autorizar que niñas y niños vistan en la escuela como quieran, pensaba en las convenciones que aún aceptamos y que eran vigentes en tiempos en que doña Carmelita, esposa de don Porfirio, encabezaba con vestidos de encaje, mantillas de seda, sombreros emplumados y peinetas las visitas de las esposas de los poderosos al Hipódromo de Peralvillo. No es 1889 pero aquí seguimos atontados y no únicamente con la obligatoriedad de las faldas: “Las niñas deben ingresar al plantel con el cabello (jamás pronunciemos “pelo”) sujetado hacia atrás, idealmente con gel (aunque les duela el cráneo). Prohibido cabello suelto, princesas”. Sí, aunque Disney ya dio permiso a Ariel, Miranda, Bella y Aurora de soltarse el pelo, a las “princesas” mexicanas se les succiona la cabellera para atraparla en un moño: Lección I de buenas costumbres. ¿Y si en vez de eso se reforzaran las clases de sexualidad para que fueran agudas, sin complejos, inteligentes, de modo que previsión y conciencia destierren ignorancia y miedo?

No, mejor niñas con faldas y cabello relamido. Ok, ¿y qué sucede con algunos de los señores de enfrente que llevan gis en la mano?

Ante el anuncio del gobierno, así los testimonios en Twitter de lo que esa prenda enciende en maestros. “Un profesor se atrevió a tocarme las piernas”. “Otro de los horrores de la falda obligatoria era lidiar con los cólicos y el frío. Pero pues eso qué les importa a los señores directivos que no soportan escuchar la palabra menstruación”. “Un viejo puerco de ‘mate’ se tardaba de más en devolverte el cuaderno para tocarte las manos y a algunas nos decía: qué señoritas tan desarrolladitas. Tenías que sentarte acomodando tu falda para envolverte como taco”. “El profe de compu se nos arrimaba por atrás cuando estábamos sentadas”.

Por lo visto, el frío que veía en mis compañeras del salón era lo de menos.

El Frente Nacional por la Familia descargó el lunes su odio contra Sheinbaum y el nuevo uniforme neutro con el hashtag #ConMisHijosNoTeMetas en el mismo instante en que se lanzaba la Alerta Amber por la desaparición en la colonia Narvarte de Regina Hidalgo Lezama, una adolescente de 17 años. ¡Faldas para niñas, pantalones para niños!, aullaban en redes los padres de familia.

Sobre los abusos a las menores que van a la escuela con falda, sobre Regina y las multitudes de menores desaparecidas y asesinadas, ellos no tuvieron nada que decir. EP

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