Demián Flores: la intervención como una segunda piel

Galería del artista del mes de diciembre de 2020: Demián Flores

Texto de 08/12/20

Galería del artista del mes de diciembre de 2020: Demián Flores

En Oaxaca, región de gran tradición pictórica, Demián Flores es una figura mayor de la generación que sigue a Francisco Toledo, tanto en su creación personal como en su compromiso cultural y comunitario. Se ha impuesto como un nuevo líder cultural independiente creando el 16 septiembre de 2006 un centro cultural interdisciplinario, La Curtiduría, directamente ligado a los acontecimientos políticos y sociales.

Para Demián Flores, la hibridación iconográfica es como una segunda piel. Es la esencia misma de su creación. Subversiva, como lo fué el collage para los dadaístas y los surrealistas; también lúdica, humorística y rebelde (como lo fueron ellos), rompe el orden racional e introduce una ruptura conceptual para abrir y enriquecer la visión hacia otros imaginarios. Fundamentalmente fantástica para Max Ernst, a veces política para Hannah Hoch y Raoul Hausmann, teorizada para Jiri Kolar, la tradición del collage o de la hibridación de imágenes que se expandió en Europa del Este en la primera mitad del siglo XX correspondió a una época de gran incertidumbre política y cultural y apareció como una manera de desafiar –por medio de lo absurdo– el peso, a veces insoportable, de la realidad.

Los tiempos han cambiado, el contexto es otro, ya no existe censura para los creadores, sin embargo el mundo es caótico y angustiante en muchos aspectos. Revalidar el pasado puede ser un punto de referencia para entender el presente. Algunos artistas —es el caso de Demián— se enfrentan a su propia historia, pasada y actual, en un juego de oposiciones y mimetismos. Al intervenir plásticamente sobre distintos documentos y obras de arte emblemáticas, rompe fronteras de todo tipo e invita a un nuevo diálogo entre los tiempos y las imágenes. 

Demián Flores pinta y dibuja. También recorta, dispersa, manipula, contamina, desvía, yuxtapone y ensambla. Para él, la hibridación es un gesto sui generis, una especie de art de vivre, pero que se presenta asimismo como un mecanismo de autoproducción en el cual la imagen se inscribe en otros horizontes plásticos y conceptuales. Si hay destrucción, también hay reconstitución. Flores trabaja sus temas por series, nutriéndose tanto de la historia oficial como de lo cotidiano, tanto del arte patrimonial como de las tiras cómicas y de la publicidad. Varias series como, “Bidxao/Freaks” y“Oaxaca”, realizadas durante o después de los acontecimientos de 2006, pero directamente influenciadas por ellos, construyen el perfil sensible de una postura estética personal en la que se mezclan el absurdo, el kitsch, la atracción por el cómic, el reciclaje transgresor de personajes emblemáticos y el recurso a la iconografía del pasado precolombino.

​En sus últimas series —como las de las esculturas que se presentaron en 2012 en algunas salas del MUNAL en México— en “diálogo” crítico con obras del siglo XIX (“De/construcción de una Nación”) o más recientemente “Los desastres colaterales”, intervenciones realizadas sobre los grabados de Goya “Los desastres de la guerra”, Demián Flores sigue entregándose a esta interrogación fundamental en la cual, día tras día, busca, renueva y restaura lo que significa para él crear una obra de arte en un contexto social y político definido.​El discurso iconográfico e intelectual de Demián Flores es generoso y solidario. El sexo y la muerte están sin embargo presentes y la violencia atraviesa constantemente la versión que él expresa de “su” patria. Si la cuestión del tiempo es esencial en su obra, es que la pintura, al nutrirse de la pintura, al crear el mestizaje de las imágenes y de las formas, le permite al artista escapar de la dimensión “fagocitaria” de la globalización y de la uniformización de los discursos artísticos; pone de relieve un acontecimiento, sigue el curso de la historia y participa así —con cierta ironía crítica— de una permanente actualización del tiempo que transcurre. No hay duda que Demián Flores es un actor comprometido, frente a la historia y dentro de ella. Independiente y libre; totalmente contemporáneo. Con él, la historia toma un nuevo sentido, reafirmándose en su permanente actualidad. EP

Christine Frérot

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