La Casa de la Sal: un refugio integral para personas con VIH/Sida en México

Desde 1986, La Casa de la Sal ha ofrecido atención médica, acompañamiento emocional y hospedaje gratuito a personas con VIH/Sida en situación vulnerable.

Texto de 04/09/25

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Desde 1986, La Casa de la Sal ha ofrecido atención médica, acompañamiento emocional y hospedaje gratuito a personas con VIH/Sida en situación vulnerable.

La Casa de la Sal es una organización civil que opera en la Ciudad de México y fue fundada en 1986, en plena crisis del VIH/Sida. Su apertura se remonta a los años de mayor estigma y menor comprensión de la enfermedad. El proyecto nació gracias a la iniciativa de un grupo de estudiantes y profesionales de la salud encabezados por la pedagoga Rosa María Rivero, quienes identificaron la necesidad urgente de brindar un espacio seguro y de apoyo a personas afectadas por el virus, en especial aquellas en situación de pobreza y exclusión social.

Desde sus inicios, La Casa de la Sal se propuso ofrecer atención médica, acompañamiento psicológico, nutricional y espiritual. Su enfoque reconoce que el VIH no solo afecta al cuerpo, sino también a la vida social y emocional de quienes lo padecen. En un contexto marcado por la discriminación y la falta de acceso a servicios de salud, la organización se convirtió en un referente de solidaridad y esperanza.

El modelo integral de La Casa de la Sal ofrece hospedaje gratuito a personas con VIH que requieren atención hospitalaria, facilitando así el acceso a tratamientos y al seguimiento médico. Este esquema incluye también apoyo psicológico a través de terapias individuales y grupales. Con este enfoque, la organización ha logrado atender tanto la salud física como la emocional de sus beneficiarios.

Además, ha impulsado talleres educativos dirigidos tanto a la comunidad afectada como al personal de salud, centrados en la prevención del VIH y en la promoción de los derechos humanos. La Casa de la Sal organiza también voluntariados y prácticas de servicio social, integrando a estudiantes y voluntarios en actividades que buscan crear y fortalecer una red solidaria y de sensibilización social. Para cumplir este objetivo, mantiene alianzas con hospitales públicos, universidades y otras organizaciones civiles.

Con más de tres décadas de trayectoria, La Casa de la Sal ha atendido a más de 300 mil personas, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de quienes han pasado por sus instalaciones. Su modelo ha sido reconocido por su eficiencia y transparencia, al destinar el 100 % de sus recursos a programas y atención directa. Los testimonios de sus usuarios subrayan la relevancia del acompañamiento humano y la reducción del estigma que promueve la institución. En un país donde el VIH continúa siendo un tema sensible, La Casa de la Sal representa un espacio seguro que defiende la dignidad de las personas afectadas y fortalece sus derechos a la salud y a la vida.

El éxito de La Casa de la Sal radica en un enfoque integral y humano que reconoce la complejidad del VIH/Sida más allá de la dimensión física de la enfermedad. Su capacidad para combinar atención médica con apoyo emocional y comunitario ha creado un ambiente de confianza y recuperación. Además, su modelo gratuito y accesible elimina barreras económicas y sociales, permitiendo que personas en situación de vulnerabilidad accedan a servicios que, de otro modo, serían inalcanzables. Asimismo, la participación activa de voluntarios y la transparencia en el manejo de recursos han fortalecido la confianza y consolidado redes sociales de cuidado colectivo y sostenibilidad. EP

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