El estadista conspira contra México

Boca de lobo es el blog de Aníbal Santiago y forma parte de los Blogs EP.

Texto de 24/11/21

Boca de lobo es el blog de Aníbal Santiago y forma parte de los Blogs EP.

Alza un castillo con cinco ladrillos. Eso le basta para construir obras maravillosas que el mundo admira. Contratado para crear un gran edificio, su patrón sólo le da cinco ladrillos: “Aquí los tienes, muchacho. Y suerte”. Él los toma y comienza a trabajar. Marcelo Bielsa, no arquitecto sino entrenador, se erige desde la precariedad. Asume equipos austeros como el Leeds United inglés, el Vélez argentino, el Atlas mexicano, y potenciando jugadores modestos vuelve a esos clubes una maravilla. 

Bielsa podría ser un fanfarrón indigerible: recibe adulaciones desde hace 30 años. ¿Qué hace un hombre cuando lo que oye es “usted es un genio, prodigio, sabio”? ¿Cómo procesar loas desde que amanece hasta que anochece? Un día en que esos elogios a su persona no cesaban, Bielsa declaró cansado: “Los elogios debilitan, sobre todo cuando son exagerados y describen como definitivas las circunstancias que son parciales”. Digamos que quien recibe tantos elogios puede perder sentido de realidad e, inflamado de soberbia, abusar.

“Los elogios debilitan, sobre todo cuando son exagerados y describen como definitivas las circunstancias que son parciales”.

Recordé esa frase de Bielsa la semana pasada, quizá la de más elogios para el presidente de México. No sólo hordas lo recibieron en Washington para la Cumbre Trilateral con porras y gritos amorosos como si Paul McCartney llegara con los Beatles al show de Ed Sullivan, sino que sus críticos más agrios, como Ciro Gómez Leyva, calificaron su encuentro con los presidentes de Canadá y Estados Unidos como “notable”. ¿Por qué? Por sus formas y lenguaje, sus mensajes, la lectura del momento, la lógica de sus palabras, el diagnóstico, el pronóstico y la propuesta, precisó. El mandatario mexicano, afirmó el comunicador, era un “estadista”.

Si no hay duda de que lo es, este es el mejor momento para saber cómo va nuestra paz, la gran herida de México desde que se puso la banda tricolor. Pues el país del estadista rompe marcas de homicidios. Son 106 mil en 35 meses de gobierno, cuando en idéntico periodo en la gestión de Peña Nieto hubo 62 mil, 39 mil con Calderón y 40 mil con Fox. Aunque dirige una nación más ensangrentada que nunca, a López Obrador le cayeron flores aromáticas, aplausos y alabanzas por su discurso. Qué dolor de país, pero qué gran discurso.

¿Cómo procesó Andrés Manuel el halago masivo? Volvió a su país victorioso, cabalgando vigoroso delante de los suyos como Simón Bolívar después de liberar media docena de países. Volvió caudillesco, satisfecho, equipado para incurrir en el abuso. A magnificar su poder. Harto de los órganos autónomos que no le sirven, que lo confrontan e incluso acorralan —como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) al que sueña desaparecer—, decretó el lunes en el Diario Oficial que todos los proyectos de infraestructura de su gobierno son de seguridad nacional. Y eso no equivale a cuidar obsesivamente la Refinería de Dos Bocas, el Tren Maya o el Aeropuerto Felipe Ángeles de sabotajes violentos que pongan en peligro el patrimonio y la vida de mexicanos. Nombrarlos “de seguridad nacional” significa que las tripas de esos proyectos, los contratos, permisos, licencias, las venas donde corre históricamente la corrupción mexicana, se aprobarán vía exprés, sin mayores evaluaciones y, peor aún, serán invisibles. No habrá modo, ni por transparencia ni por otra vía, de solicitar esa documentación sensible al progreso y la democracia, pero blindada.

“Nombrarlos “de seguridad nacional” significa que las tripas de esos proyectos, los contratos, permisos, licencias, las venas donde corre históricamente la corrupción mexicana, se aprobarán vía exprés, sin mayores evaluaciones y, peor aún, serán invisibles”.

Andrés Manuel sabía que el artículo 3 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública permite que sólo se clasifique como “reservada” (confidencial) la información “de seguridad nacional”. Con este título a las grandes obras de infraestructura el Presidente estranguló el espíritu de la ley, y de paso soltó un disparo al INAI.

“Los elogios debilitan”, dijo Bielsa. Es cierto; esta vez fortalecerán el poder de una persona, la más influyente del país, pero debilitarán la transparencia y por lo tanto a México, la única razón de ser de su poder.

Envalentonado por el elogio, el estadista conspira contra su país. EP

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