Todo parece indicar que las personas, incluso los seres humanos, tenemos inscrita en alguna parte del código genético de la especie una cierta tendencia a jugar partidos de futbol morales —o políticos o estéticos—. Es decir, a formar bandos de contrarios diametralmente opuestos e irreconciliables. En cualquier ámbito vemos un terreno propicio para un Brasil […]