Elogio de la oreja

Un día, quién sabe por qué, me atreví a preguntarle a un amigo si podía agarrar su oreja. Con cierta extrañeza, aceptó. Aquella acción tan simple me puso en contacto con una antigua sensación de seguridad que se cifraba en la confianza y la ternura.

Texto de 17/07/20

Un día, quién sabe por qué, me atreví a preguntarle a un amigo si podía agarrar su oreja. Con cierta extrañeza, aceptó. Aquella acción tan simple me puso en contacto con una antigua sensación de seguridad que se cifraba en la confianza y la ternura.

El análisis independiente necesita apoyo independiente.

Desde hace más de 30 años, en Este País ofrecemos contenido libre y riguroso.

Ayúdanos a sostenerlo.

Relacionadas

DOPSA, S.A. DE C.V