Siete tendencias sociales que marcaron el cuarto de siglo

La muerte del amor romántico, el influjo del algoritmo y la digitalización en nuestras vidas, la violencia como negocio son algunos de los temas que han marcado el siglo XXI.

Texto de 22/12/25

La muerte del amor romántico, el influjo del algoritmo y la digitalización en nuestras vidas, la violencia como negocio son algunos de los temas que han marcado el siglo XXI.

Alain Touraine, un sociólogo francés, propuso leer el presente a través de grandes tendencias de largo plazo: fuerzas que se acumulan y que cambian la política, la economía y la vida cotidiana. Su invitación era simple: dejar por un momento la anécdota y mirar el trazo grueso de la historia. Siguiendo esa visión, en este breviario identifico siete tendencias sociales que marcaron el primer cuarto del siglo XXI y que también dejaron su marca en el mapa de nuestras vidas por lo que resta del siglo. A quien se acerque a este catálogo le hago una advertencia: puede que no le guste lo que va a leer. Son tiempos interesantes, diría una maldición china, y mucho de lo que ha pasado tiene un cariz de desorden, quiza incluso de caos. Pero la invitación no es a precuparse, sino a pensar. Pase usted.

1. El mercado de la atención y la vida algorítmica

El siglo XXI se está definiendo por una economía cuya materia prima es la atención. Al menos así lo han descrito dos de los mejores libros que he leído: Stolen Focus de Johann Hari (Crown, 2022) y The Age of Surveillance Capitalism de Shoshana Zuboff (PublicAffairs, 2020). Desde los 2000, Google y luego las redes convirtieron la vida cotidiana en un flujo medible: clics, búsquedas, preferencias, rutas, deseos. Lo que llegó como infraestructura comercial ahora decide qué ves, qué ignoras, qué temes y qué consumes. La conversación política y cultural ya no ocurre en instituciones, sino en plataformas diseñadas para retener, no para informar. El resultado es una sociedad más conectada y, a la vez, más manipulable: la realidad se personaliza, la indignación se optimiza y la identidad se segmenta. La vida no se volvió digital: se volvió algorítmica.

    2. Las emociones al poder

      La teoría política de finales de los noventa decía que la gente comparaba ideas, evaluaba resultados y miraba a los impuestos antes de votar. Trump, AMLO, Bolsonaro, Erdoğan y una decena más de líderes populistas llegaron para destruir ese mito: lo que se vota no son programas, se votan emociones. Se vota el miedo a perderlo todo, el resentimiento contra los que “siempre ganan”, la ansiedad de vivir sin piso, el pánico moral de moda. El primer cuarto de siglo inauguró lo que Colin Crouch llamó “posdemocracia”: hay elecciones y todo eso, pero las decisiones no las toma una “racionalidad pública”, si es que alguna vez lo hizo.

      3. La muerte del amor romántico

      Stephanie Coontz recuerda en Marriage, a History (Penguin Books, 2005) que el matrimonio por amor es un invento reciente y más una excepción que la regla. Hoy ese guion romántico está perdiendo centralidad porque todo lo sólido se desvanece en el aire. En México, la tasa de matrimonios cayó de 7.2 por cada mil adultos en 2014 a 5.4 en 2024. En Estados Unidos, 42 % de los adultos vivía sin pareja conviviente en 2023. El deseo de vínculo no deja de existir, pero la fe ciega sucumbe. Quizá más gente ha caído en cuenta de que es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. O quizá las condiciones económicas y la presión social para casarse han dejado de operar.

        4. El capitalismo de la indiferencia

        El comienzo de este milenio atestiguó el perfeccionamiento del modelo de consumo de acceso: pagar suscripciones en vez de poseer discos, libros y películas en soporte físico. Aunque este modelo fue un éxito y nos ha permitido tener acceso a enormes bibliotecas de medios por un costo ridículo, también viene con un dardo envenenado: cada día nos diferenciamos menos, cada día consumimos con menos arte o apropiación. Consumimos Gerber: cultura industrial empaquetada en “mixes”, suscripciones y fast fashion. ¿Te has preguntado por qué puedes diferenciar a alguien de 1980 de alguien de 1990 por su ropa, pero no a alguien de 2010 de alguien de 2020? Piénsalo.

          5. La corporativización de la violencia

          Hoy vivimos en un mundo con una tasa de homicidios baja en términos históricos. Durante la fiebre del oro del siglo XIX, por ejemplo, California llegó a tener una tasa de homicidios de 600 por cada 100,000 habitantes, 48 veces más que el promedio de México en 2025, que está en 12.5. Sin embargo, aunque la violencia interpersonal va a la baja, una nueva clase de violencia va al alza: los conflictos por recursos como drogas, cultivos y minerales. Mientras la probabilidad de terminar en un duelo con el vecino por una tontería casi desaparece, en lugares como Acapulco, Gaza, Ucrania o Birmania el homicidio es una externalidad del ciclo económico.

            6. La niñez extendida y sin niños

            Cada día hay menos niños de los de verdad y más niños en cuerpos adultos. En México, la fecundidad ya ronda 1.6 niños por cada mujer. Por razones fuera de su poder, económicas en su mayoría, muchos millennials retrasaron la salida de casa de sus padres y su reproducción en relación con otras generaciones, así como otros rituales de la vida adulta. Las cicatrices de esta injusticia en tres actos adornan un tipo social reconocible: adultos que coleccionan Funkos como altar doméstico, que hablan de “perrhijos” sin ironía y que han tenido que ajustar sus expectativas de vivienda a la baja en más de una ocasión.

              7. El gran retraimiento

              En México, una cuarta parte de las personas de 16 a 29 años vive un estado de soledad crónico al estar encerrados(as) física y mentalmente. En países más industrializados, esta tendencia es aún más aguda. Y es que desde inicios de siglo se han acumulado fuerzas que, en conjunto, promueven la soledad, la alienación y el resentimiento, como la digitalización que sustituye el trato cara a cara por texto sin lenguaje corporal, la precarización a raíz de la crisis de 2008, la ultraviolencia dirigida especialmente hacia los hombres jóvenes en lugares como México y, por supuesto, la pandemia y el auge del teletrabajo, modelo en el que hoy se emplea el 12 % de la fuerza laboral mundial.

                Bonus: Hombres a la derecha, mujeres, ¿a la izquierda?

                El siglo XXI abrió una brecha política de género que se ve en números. En México, con datos de Latinobarómetro, los hombres se han movido al espectro político de la derecha y el conservadurismo desde 2020, sobre todo en edades medias. Los vemos a diario en las redes sociales: ridículos con fotos de cruzados “regresando” a las mujeres a la cocina, mientras ellas militan y se activan en foros y causas liberales como el derecho al aborto. Afuera el patrón es parecido: Gallup estima que, entre 2017 y 2024, 40 % de mujeres de entre 18 y 29 años se identificó como liberal, contra 25 % de hombres del mismo cohorte. EP

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