Siete acontecimientos que han definido al mundo en nuestro tiempo

Tablero internacional | Una revisión crítica de los eventos que, en las primeras décadas del siglo XXI, reconfiguraron el orden internacional y trazaron nuevas coordenadas para entender el mundo contemporáneo.

Texto de , & 22/12/25

Tablero internacional | Una revisión crítica de los eventos que, en las primeras décadas del siglo XXI, reconfiguraron el orden internacional y trazaron nuevas coordenadas para entender el mundo contemporáneo.

Durante los primeros veinticinco años de este siglo, muchos eventos internacionales han provocado cambios sustanciales en el mundo. Dejamos en el tintero, por falta de espacio, casos de gran importancia como varias guerras regionales, hambrunas, cambio climático, crimen organizado, migraciones, autocracias y ataques a las democracias, así como las llegadas de Trump a la presidencia de Estados Unidos, entre otros. Fue difícil limitarlos a los siete que a continuación presentamos: el ataque a las Torres Gemelas en 2001; la crisis financiera de 2008; la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos en 2009; la pandemia de COVID-19; la revolución digital; la rivalidad entre Estados Unidos y China, y la invasión a Ucrania. Consideramos que estos son los de mayor impacto global, con implicaciones —muchas de ellas actuales— y repercusiones futuras.

1. El 11-S y el inicio de la guerra contra el terrorismo

El ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 marcó un punto de inflexión en las relaciones internacionales. Dos aviones secuestrados por miembros de Al Qaeda impactaron contra los edificios del World Trade Center en Nueva York, provocando su colapso y la muerte de miles de personas. El atentado conmocionó al mundo y reveló la enorme vulnerabilidad frente al terrorismo internacional. A partir de entonces, Estados Unidos inició la llamada guerra contra el terrorismo, con implicaciones globales. Utilizó el clima de miedo posterior a los atentados para justificar la invasión a Iraq en 2003. Aunque no había pruebas de que Saddam Hussein estuviera vinculado con Al Qaeda, la administración de George W. Bush afirmó que Iraq poseía armas de destrucción masiva y representaba una amenaza, hecho que nunca se confirmó.

    2. El colapso financiero que redefinió el papel del Estado

    La crisis financiera de 2008 fue uno de los principales puntos de inflexión del siglo XXI. Provocó la mayor recesión desde 1929 y desencadenó transformaciones sociales, políticas y geopolíticas que movieron al mundo de la globalización hacia tendencias más proteccionistas. La quiebra de Lehman Brothers evidenció la fragilidad de un sistema desregulado, altamente endeudado y poco transparente. Millones de personas perdieron empleos, vivienda y ahorros; el PIB mundial se contrajo por primera vez en décadas y el comercio se desplomó mientras los gobiernos aplicaban rescates masivos y medidas de austeridad. El descrédito de las élites financieras y gubernamentales occidentales trajo como consecuencia el impulso de los populismos, la desconfianza institucional y el malestar social. La crisis redefinió la arquitectura financiera, las prioridades económicas y el papel del Estado.

      3. El ascenso de Obama, un periodo de esperanza

      La llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos en 2009 representó un momento histórico de enorme significado. Como primer presidente afroamericano, su triunfo simbolizó un avance profundo en la lucha por la igualdad y mostró la capacidad del país para superar antiguas barreras raciales. Su administración impulsó reformas importantes, como la Ley de Cuidado de Salud Asequible, además de aplicar medidas decisivas para enfrentar la crisis económica global heredada desde 2008. También promovió una política exterior basada en el diálogo y el multilateralismo. Más allá de sus logros políticos, Obama inspiró a millones de personas al demostrar que la diversidad y la inclusión podían llegar al cargo más alto del país. Su presidencia marcó un periodo de cambio y esperanza.

        4. COVID-19: un punto de quiebre para el mundo contemporáneo

        La pandemia de COVID-19 fue un terremoto que detuvo al mundo y reconfiguró tanto la vida cotidiana como el orden mundial. Además de la devastación sanitaria —casi siete millones de muertes confirmadas—, el impacto social y tecnológico fue profundo y de enorme alcance. La digitalización avanzó a una velocidad meteórica, el trabajo remoto se volvió norma, el comercio digital se disparó y los servicios esenciales migraron a plataformas virtuales. Las desigualdades sociales se ampliaron, especialmente para quienes carecían de conectividad digital o protección laboral, y 1,600 millones de estudiantes vivieron cierres escolares, según la UNESCO. La pandemia aceleró cambios en educación, empleo y vida familiar, acentuó rivalidades entre potencias, reordenó cadenas globales de suministro y resquebrajó al multilateralismo.

          5. Del internet a la IA, un cambio civilizatorio

          La revolución digital arrancó con la expansión del internet en los años noventa, pero en los últimos cinco lustros evolucionó hasta dar origen a un ecosistema tecnológico global sin precedentes por su escala e influencia en la vida social, económica, política y cultural. La creación de la web y la posterior masificación de los teléfonos inteligentes permitieron que miles de millones de personas, en todas las latitudes y estratos, se comuniquen y compartan información en tiempo real. De la mano surgieron las redes sociales, con sus luces de democratización y sus sombras de desinformación, transformando el ágora, la conversación pública y las formas de acción colectiva. Desde 2020 se abrió un nuevo ciclo, de pronóstico reservado, con la inteligencia artificial.

            6. EUA y China: la batalla por la innovación estratégica

              La rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China inició en 2018, durante la primera administración de Trump, y se profundizó a lo largo de 2025, en su segundo mandato, hasta llegar a una tregua temporal en octubre de ese año. Washington impuso aranceles y prohibió exportaciones consideradas sensibles, a lo que China respondió con aranceles de retorsión y amenazó con prohibir la exportación de tierras raras, lo que obligó a Trump a aceptar una tregua. En el fondo de esta rivalidad está el temor de que China logre desplazar a Estados Unidos y a Europa como los nodos tradicionales de innovación tecnológica, en un momento en que la ciberseguridad y el internet de las cosas se afianzan como el nuevo paradigma organizativo de la economía mundial.

              7. La guerra preventiva y la fractura del mundo tras la invasión a Ucrania

              La invasión rusa a Ucrania afianzó la noción de guerra preventiva, descartada por la Carta de las Naciones Unidas, aunque empleada por Estados Unidos para justificar su invasión a Iraq en 2003. Alegando que un eventual ingreso de Ucrania a la OTAN representaba un riesgo para la seguridad rusa, Putin revivió dicho principio, que a su vez justificó el ataque de Israel y de Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025. Esto abre la puerta para que, en el futuro, otras potencias lo invoquen. El posible desenlace de la guerra en Ucrania confirma que el orden internacional se ha fragmentado y que los polos de poder —tradicionales o emergentes— tenderán a delimitar con mayor firmeza las áreas de influencia sobre las que buscan preservar su soberanía estratégica. EP

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