La invasión a Ucrania y las graves consecuencias sobre nuestra economía: 2022

Francisco Suárez Dávila, del grupo México en el Mundo, analiza el impacto de los conflictos internacionales en la economía mexicana, particularmente de la invasión a Ucrania y la pandemia de Covid-19.

Texto de 10/03/22

Francisco Suárez Dávila, del grupo México en el Mundo, analiza el impacto de los conflictos internacionales en la economía mexicana, particularmente de la invasión a Ucrania y la pandemia de Covid-19.

I. Graves consecuencias de la invasión a Ucrania, acumuladas a la pospandemia

Lamentablemente no se ha dado suficiente importancia al impacto que los factores internacionales tienen sobre la evolución económica de México y el curso de nuestras políticas, en este “nuevo mundo” afectado por la pandemia global y sus consecuencias económicas y sociales. Esto es mucho más grave ahora, cuando todas las tendencias se magnifican y agravan por la invasión condenable de Rusia sobre Ucrania. Enfrentamos ahora la mayor crisis histórica en un siglo todavía de proporciones y consecuencias impensables.

Frente a los escenarios económicos que contemplábamos a principios de enero de 2022, ¡todo ha cambiado! Se esperaba que hubiera una recuperación mundial en curso, con grandes divergencias entre grupos de países, aunque ya con signos de desaceleración. La novedad era el histórico brote inflacionario de Estados Unidos, 7%, debatiéndose si era transitorio.

En el mundo, además, venía dándose un cambio de “paradigma” con mayor intervención del Estado; como ejemplos: el mega-estímulo fiscal para la inversión e infraestructura y el renacimiento de programas sociales, liderado por Biden, y los países asiáticos, con su Estado desarrollador innovador. México, en cambio, se reconocía como responsable de una de las más deficientes gestiones de la pandemia y los más débiles programas compensatorios contracíclicos y sociales (alrededor del 1% del PIB) a niveles de Uganda, con los pésimos resultados conocidos. Su política quedó atorada en el modelo neoliberal, privilegiando la estabilidad, las finanzas públicas en equilibrio, que funcionaron, pero aceptando el estancamiento, que ya se está desmoronando por causas externas. ¡Fue el único gran país que no emitió un gran Programa integral de Reactivación!

Se especulaba ya sobre posibles crisis. Éstas ya ocurrieron: la severa crisis energética; la de suministros y dislocación de oferta; la inflacionaria, ahora con recaída económica convertida en estanflación; la de turbulencia en mercados financieros, con probables devaluaciones; la ambiental y la migratoria, con más de un millón y medio de refugiados ucranianos. Todo atizado por la aparición del gran “cisne negro” de la guerra de Ucrania.

“La frágil recuperación mundial puede convertirse nuevamente en Recesión. La economía americana, nuestro sostén, resulta afectada”.

La frágil recuperación mundial puede convertirse nuevamente en Recesión. La economía americana, nuestro sostén, resulta afectada. La estimación para Estados Unidos ya se reduce de 4 a 3.4% o menos. Su histórica inflación de 7% y sus causas y remedios son un tema de gran preocupación, que suscita interesantes debates entre grandes economistas. Con la caída de ritmos de crecimiento, tenemos —según Roubini, buen futurólogo— la temible Recesión Estanflacionaria global, fenómeno económico difícil de atacar, con masivo choque de oferta que reduce el crecimiento y desata la inflación. Una “pesadilla” para los banqueros centrales. Por lo difícil que es atacar, ya que las “curas para una enfermedad”, agravan la otra. En México, ya se está dando este fenómeno en 2022 con inflación estimada de 6% y 3 trimestres de estancamiento. Por lo que se estima creceremos no 5-4%, sino entre 1.5 y 2 por ciento. Tenemos la experiencia de los 70, que significó “década perdida”.

Ante este fenómeno, la decisión del FED de reducir la liquidez y aumentar la tasa de interés, de por sí, iba a provocar turbulencia en los mercados financieros, devaluaciones del peso y otras monedas, con problemas para países emergentes sobre endeudados, particularmente en América del Sur (México… no). Ahora, la continuación de la guerra aumentará esta turbulencia, porque la parte más severa de las sanciones son las financieras: la congelación de las reservas del Banco Central de Rusia y otros activos importantes. La suspensión del sistema de transferencias Swift a bancos rusos (y empresas), medidas duras para ellos, afectan los flujos de comercio y financieros con bancos y empresas occidentales endeudados con Rusia, que sufren una “suspensión de pago” obligada. Pueden crearse problemas bancarios como en 1997.

El principal peligro es el energético. La interrupción o desquiciamiento de la oferta rusa en petróleo y gas, tercer productor mundial, cerca del 20% (más de 40% para Europa). Se agrava con Occidente bloqueando estos suministros. En todo caso, el precio del petróleo ha superado los $100.00. México exporta energéticos por $2,500 millones, pero importa $4,000; o sea, tiene una balanza exterior petrolera negativa. PEMEX, con quiebra virtual, con producción a la baja, se puede beneficiar sólo parcialmente. Pero para el gobierno el aumento significa un fuerte incremento en el precio de la gasolina y de las tarifas eléctricas y apagones; rechaza el “gasolinazo” por su alto costo político, pero evitarlo significa que se ha eliminado el IEPS, más de 1% del PIB (casi tan importante como el IVA) y subsidiar todavía más… Gran impacto sobre las finanzas públicas, que no tiene margen. Eso atiza, además, una de las más importantes fuentes inflacionarias. Las incrementa el aumento del precio de alimentos, por el incremento del precio del trigo (Rusia y Ucrania un tercio de la oferta mundial), maíz, fertilizantes.

II. La situación mundial ofrece oportunidades, si las sabemos aprovechar

El excepcional crecimiento de Estados Unidos genera importantes “cuellos de botella” en materia laboral. Debería propiciarse un gran Acuerdo de Empleo, examinando los sectores y regiones que lo requieren, con medidas de facilitación. Pueden aprovecharse grandes espacios, generados por las tensiones entre Estados Unidos y China para nuestras exportaciones y para ampliar las cadenas productivas. Para fortalecer la deseada “competitividad regional de América del Norte”, se puede profundizar el T-MEC, más allá del concepto de “libre comercio”, avanzando en el sentido europeo en la integración económica con mayor cooperación científica, tecnológica y educativa, con una política industrial y tecnológica regional, y un apoyo financiero a “Regiones Rezagadas” desiguales, forma inteligente de frenar la emigración, como Europa lo hace con sus mecanismos de convergencia, a través de los Fondos Estructurales. Esto desde luego requiere financiamiento, para lo cual podría usarse el casi invisible NADBANK. Recientemente, una funcionaria americana señaló la oportunidad de América del Norte de convertirse, aprovechando las oportunidades que deja Rusia, en la principal potencia energética mundial, en todas las fuentes de energía, incluyendo las fósiles, como el gas, lo cual aplaza la transición energética verde.

“Para fortalecer la deseada “competitividad regional de América del Norte”, se puede profundizar el T-MEC, más allá del concepto de “libre comercio”, avanzando en el sentido europeo en la integración económica con mayor cooperación científica, tecnológica y educativa”.

III. Consecuencias sobre México

La lectura de mis notas me aterró. Tenemos enfrente la combinación de la pandemia —como fue la influenza española de 1919—, la Gran Recesión de 2019  —como la de 1929—, la crisis fiscal de los 80, la estanflación de los 70; ¡cada una por sí sola trágica! y… ¿todas juntas?

La pandemia de Covid-19 todavía no acaba; puede convertirse en endémica, la pospandemia evidencia profundos cambios “sistémicos” y deterioro de problemas estructurales, rezago educativo, sistema de salud maltrecho y mayor desigualdad y pobreza.

1) ¿Cuáles son ahora las nuevas graves consecuencias? Una nueva recaída de la economía para 2022, con 3 trimestres de estancamiento, ya no el crecimiento de 5% (del Presidente), o el oficial de 4%, sino entre 2 y 1.5%. Es decir, un sexenio perdido con 0.5% de crecimiento.

A esto se agrega el serio repunte de la inflación, que en enero se eleva a 7%, dos dígitos en bienes claves, debido a aumentos en energéticos, productos primarios y bienes industriales, propiciado por la invasión de Ucrania. Recesión e inflación combinadas, significan el serio problema de la “estanflación”. 

2) Problemas mayores en el sector energético: PEMEX y CFE quebrados; desabasto y serio aumento de precios de gasolina y electricidad. Necesidad de mayores subsidios para evitar “gasolinazos”.

3) Múltiples efectos negativos sobre finanzas públicas frágiles, caída de ingresos, subsidios… ¿crisis fiscal?

4) Riesgo de mayores conflictos con Estados Unidos, agravados por nuestro coqueteo con Rusia. Dilema de aprovechar o desaprovechar el T-MEC.

5) Por la austerocracia, una deteriorada capacidad del Estado, para “administrar”, por la sustitución de cuadros técnicos por “cuates” inexpertos.

6) Gran pasividad: ¡hasta ahora México es el único país sin Programas compensatorios integrales! Se requiere un Programa Nacional de gran aliento para la Recuperación, como lo hicimos en el pasado, frente a crisis similares.

7) La convergencia de factores internos y externos adversos graves puede provocar una crisis financiera: ¿momento e intensidad incierta?

8) Tenemos todavía capacidad de rectificar, pero no queda mucho tiempo. Debemos evitar un fin trágico de la 4T para México. ¡No parece haber conciencia en el “timón” y el “timonel” que la tormenta ya nos comienza a envolver y amenaza naufragio! EP

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