
El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos sobre el entorno internacional contemporáneo y los ajustes estratégicos que México debe emprender para fortalecer su posición exterior.
El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos sobre el entorno internacional contemporáneo y los ajustes estratégicos que México debe emprender para fortalecer su posición exterior.
Texto de Olga Pellicer 17/11/25

El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos sobre el entorno internacional contemporáneo y los ajustes estratégicos que México debe emprender para fortalecer su posición exterior.
Nos 1 encontramos en uno de los momentos más difíciles para las relaciones internacionales, comparables con los que se vivieron previamente a las dos grandes guerras mundiales del siglo XX. Enfrentamientos bélicos de graves consecuencias tienen lugar en Ucrania y en la Franja de Gaza. Tales conflictos se ven acompañado de una guerra comercial desatada por el gobierno de Estados Unidos que provoca situaciones de incertidumbre y desconfianza con resultados negativos para las inversiones y el funcionamiento con estabilidad de la economía mundial.
Semejantes problemas se unen al empeoramiento del cambio climático con efectos devastadores en diversas regiones del mundo. Además, la aparición de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, producen sentimientos ambivalentes por el impacto positivo que tienen para el avance del conocimiento, pero la incertidumbre sobre sus efectos en el distanciamiento entre los países que pueden utilizarla y el atraso de aquellos que no puedan mantener el paso para incorporarse al adelanto tecnológico.
Con ese telón de fondo inquietante, ha llegado el 80 aniversario de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El momento es significativo por el contraste que se da entre la necesidad de fortalecer la cooperación internacional para enfrentar los difíciles momentos que se viven y el escepticismo que se tiene ante una institución cuya sobrevivencia misma se encuentra en peligro.
Las amenazas contra la ONU provienen principalmente del presidente Donald Trump, cuya animadversión al multilateralismo, en general, y, en particular, a la ONU y sus diversas agencias, es conocido. Pocos días después de su toma de posesión, Trump firmó una orden ejecutiva en la que solicitaba la revisión de los compromisos financieros con las Naciones Unidas. Procedió a retirar a Estados Unidos de diversas agencias de la ONU, entre ellas las que se ocupan de la defensa de los derechos humanos, temas de la mujer, derechos reproductivos, cambio climático y de la Organización Mundial de la Salud. Asimismo, redujo de manera abrupta la contribución estadunidense a las Operaciones para el Mantenimiento de la Paz (OMP).
No se ha informado hasta ahora del retiro de Estados Unidos de la ONU, pero el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio ha señalado que se realizan análisis para determinar si conviene continuar como miembro de organizaciones que suponen erogaciones financieras injustificadas al no corresponder a los intereses estadounidenses como han sido definidos por su actual gobierno. El carácter volátil de Trump permite prever que puede anunciarlo en cualquier momento durante su mandato.
Ahora bien, pese a las vicisitudes, es poco probable que la Organización mundial desaparezca. Es cierto que la salida de Estados Unidos daría un duro golpe, pero interesa conocer al menos la opinión de otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad. El caso de China es el más significativo.
Contrario a lo que ocurre con el gobierno de Trump, el interés de China por la ONU se ha hecho patente desde 2010. Su contribución financiera ha crecido de manera sistemática siendo hoy el segundo contribuyente del presupuesto regular, después de Estados Unidos. Sin embargo, es el primer país en contribuciones voluntarias para programas de su interés específico. Tal es el caso de diversas OMP y del Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas para la Paz y el Desarrollo, creado por Beijing en 2016 mediante un acuerdo con el entonces Secretario General, Ban Ki-moon. ¿Le conviene a Trump que sea China quien salve a la ONU?
Mucho podría comentarse sobre la reacción de otros países, sobre todo después del debate general que tuvo lugar la tercera semana de septiembre de 2025.
Por lo pronto, algunas reflexiones sobre México son necesarias. La política multilateral era uno de los acervos más valiosos de la política exterior mexicana. Basta recordar el papel tan sobresaliente que se desempeñó al crearse la ONU, al haber convocado a la Conferencia de Chapultepec para promover una posición unificada de los países latinoamericanos respecto de disposiciones que debía contener su carta constitutiva.
Mas tarde, México fue una voz muy respetada en asuntos relativos al desarme y al control de las armas nucleares, la descolonización, el desarrollo del Derecho Internacional, la situación de la mujer, la política en materia de drogas y el avance de los derechos humanos, entre otros temas. Fue una política que proporcionó renombre a nuestro país y, al mismo tiempo, un instrumento para aumentar el poder de negociación frente al vecino del norte.
En primer lugar, existió implícitamente el respeto de Estados Unidos al derecho a disentir por parte de México en los foros multilaterales, sin que ello afectara la relación en su conjunto. En segundo lugar, México multilateralizó con habilidad temas sensibles para mejorar su poder de negociación frente a Estados Unidos. Los casos de drogas y migración fueron buen ejemplo de ello.
Es desafortunado que, al igual que su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, la presidenta Claudia Sheinbaum coloque en segundo término la política exterior; con excepción de la relación con Estados Unidos, cuya complejidad acapara toda su atención; lo que ocurre en el exterior parece que le es indiferente.
Su asistencia a la octogésima Asamblea General era un buen momento para recuperar la presencia internacional que se ha perdido y para pronunciar un buen discurso que la colocara a la vanguardia de la defensa del multilateralismo, que hoy se ve amenazado. No obstante, decidió no asistir. Apartarse del multilateralismo contribuye al aislamiento internacional en el que hoy se encuentra México; empujado por su situación geográfica a una fuerte dependencia de Estados Unidos, no tiene contrapesos en foros multilaterales que otrora le fueron de indudable valor. El costo para los intereses del país es alto. La necesidad de rectificar es urgente. EP