
El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos sobre el entorno internacional contemporáneo y los ajustes estratégicos que México debe emprender para fortalecer su posición exterior.
El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos sobre el entorno internacional contemporáneo y los ajustes estratégicos que México debe emprender para fortalecer su posición exterior.
Texto de Jorge Álvarez Fuentes 17/11/25

El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos sobre el entorno internacional contemporáneo y los ajustes estratégicos que México debe emprender para fortalecer su posición exterior.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum necesita, con urgencia, tener una auténtica visión global para poder identificar, actuar y despejar de manera oportuna las múltiples variables y factores presentes en las complejas ecuaciones, tanto regionales como internacionales. Es ahora cuando requiere formular y poner en ejecución una política exterior activa y coherente, de la que ha carecido, que le permita, por una parte, tener una actuación internacional sólida, previsible, con base en los principios constitucionales y con apego a su tradición diplomática multilateral, orientada a preservar y fortalecer las normas y las instituciones internacionales, y, por la otra, reconocer con abierto realismo que el mundo cambió.
Resulta apremiante reconocer que tanto la dinámica de las relaciones bilaterales, empezando por los lazos de México con Canadá y Estados Unidos, en la región norteamericana, como la de las relaciones prioritarias con los países de Latinoamérica, Europa y Asia-Pacífico, se han transformado por completo. Sin embargo, no hay que dejar de advertir que hay desarrollos y contextos internacionales y regionales distintos e inciertos, con desafíos y oportunidades para reafirmar el lugar y el peso de México en el mundo. La conducta internacional reactiva y cautelosa, con una marcada tendencia declarativa, basada en inercias o coincidencias políticas o ideológicas con otros gobiernos progresistas, o alineadas con directrices programáticas del partido mayoritario y movimiento político, no son una opción verdadera ni una buena estrategia.
La política exterior de México ha necesitado siempre —pero ahora más que nunca— la mejor y más amplia comprensión de los asuntos mundiales, sin dejar de reconocer la profunda y extensa interrelación y dependencia que el proyecto nacional ha mantenido a lo largo de la historia con el mundo exterior. Tener un mayor “ancho de banda” es fundamental para que los procesos de formulación y ejecución de la política exterior cobren verdadera importancia y permitan asegurar la plena independencia y libertad de sus decisiones y posiciones; para conseguir incrementar los márgenes de maniobra, sin dejar de reafirmar la soberanía nacional, procurando mantener el prestigio internacional de un país cuya voz y actuación siempre ha sido respetada y escuchada en los foros internacionales.
La propia conducción del país requiere ahora destacar el valor de la política exterior para defender y promover los múltiples y crecientes intereses de México ante otros países y en los organismos internacionales, y los intereses de los mexicanos en el exterior. Es necesaria una política pública inteligente y participativa, a la altura de los retos que para el país plantea el formidable cambio de época que vive el mundo, con cambios sin precedente en el sistema internacional, en medio de tensiones geopolíticas y graves diferencias geoeconómicas.
Cuando en el pasado la política exterior, su accionar diplomático y su actuación internacional se han encerrado, mostrando una actitud defensiva, centrándose en los procesos de transformación nacional, viendo al mundo con recelo, mirando hacia adentro, han terminado por gravitar sobre las relaciones dominantes con Estados Unidos, norteándose; se han autolimitado al reiterar unas coordenadas de asociación e identidad latinoamericanas, proyectándose distante al sur; han terminado por diferir sus importantes vínculos con los países europeos, y se han circunscrito a tratar de no estar ausentes en Asia-Pacífico.
Por ello, debe considerase, de manera seria y sin prejuicios, una propuesta para establecer en los próximos 100 días un gabinete técnico de política exterior en la oficina de la Presidencia de la República. Un gabinete de funcionamiento interno, compacto, que permita conocer, estudiar, analizar, investigar, asesorar y hacer recomendaciones a la titular del poder ejecutivo para que conduzca el conjunto de las relaciones exteriores. Un gabinete técnico, de carácter consultivo, integrado por una decena de personas, con la participación de miembros del Servicio Exterior Mexicano, internacionalistas, académicos y expertos capaces de contribuir a fortalecer el desempeño de la Jefa de Estado al dirigir la política exterior.
Un gabinete técnico capaz de remediar y contrarrestar las inocultables limitaciones impuestas a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el debilitamiento de la red de representaciones diplomáticas y consulares de México en el exterior. De reforzar la capacidad de recabar y procesar información, formular argumentos, propuestas, consejos, análisis prospectivos y recomendaciones en relación con los retos de la política internacional, la economía política internacional, la seguridad y la paz internacionales, la seguridad nacional, la defensa, la geopolítica, las relaciones económicas y comerciales, las inversiones extranjeras y las inversiones mexicanos en el mundo, el Derecho Internacional, los asuntos fronterizos, consulares, migratorios ambientales, energéticos, culturales, sociales, científicos y tecnológicos.
Un gabinete técnico que colabore de manera permanente y en estrecha comunicación y coordinación con la SRE y el titular del ramo; que trabaje en forma directa y pueda ser consultado de manera cotidiana por la Presidenta, y que contribuya a vincular mejor a la oficina presidencial con las dependencias, organismos y secretarias de Estado y sus titulares que participan e inciden en la agenda internacional del país. Debe tener presentes las responsabilidades que la titular del ejecutivo comparte con el poder legislativo y que pueda asesor en relación con los procesos de análisis, evaluación y toma de decisiones respecto de las distintas visitas al extranjero o de mandatarios a México, nombramientos diplomáticos, negociación y aprobación de tratados, posibles giras internacionales de trabajo, tanto suyas como de los miembros del gabinete y altos funcionarios de distintas dependencias, así como la participación de México en los distintos foros multilaterales (como la Organización de las Naciones Unidas) y agrupaciones de países (como el G-20, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, MIKTA y la Alianza del Pacífico), y para contribuir a darle mayor sustento, fundamento y seguimiento a los encuentros personales, entrevistas y diálogos diplomáticos, intercambios internacionales tanto bilaterales, trilaterales y regionales.
Un gabinete técnico puede aportar al análisis y la evaluación bien informados de los antecedentes, implicaciones y repercusiones de las decisiones políticas y estratégicas que deben tomarse en el ámbito regional e internacional, al contribuir con investigaciones, análisis rigurosos y oportunos, estudios de coyuntura que permitan enriquecer y ampliar las perspectivas del quehacer internacional de México y desarrollar una política exterior lúcida, coherente y efectiva que contribuya a fortalecer el papel constructivo de México ante los desafiantes escenarios internacionales. EP