
El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos sobre el entorno internacional contemporáneo y los ajustes estratégicos que México debe emprender para fortalecer su posición exterior.
El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos sobre el entorno internacional contemporáneo y los ajustes estratégicos que México debe emprender para fortalecer su posición exterior.
Texto de Jorge A. Schiavon 17/11/25

El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos sobre el entorno internacional contemporáneo y los ajustes estratégicos que México debe emprender para fortalecer su posición exterior.
Una buena política exterior es aquella que posee las “5-Ps” 1 características de las buenas políticas externas: ser una (1) política pública (2) prioritaria y (3) profesionalmente ejecutada con suficiente (4) presupuesto y (5) personal. Por estas razones, se debe identificar si las capacidades institucionales actuales de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) cumplen, tras un año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, con estas características, así como qué acciones se pueden ejecutar para fortalecer la política exterior y su impacto en los siguientes 5 años de su mandato.
En términos generales, México no cuenta hoy con el andamiaje y las capacidades institucionales, presupuestales y de coordinación interinstitucional para prever y responder con una visión estratégica de política pública en materia de política exterior. Por el contrario, la política externa está lejos de tener la alta prioridad que debiera dentro de la acción gubernamental, se encuentra mal coordinada entre los actores relevantes en la materia y, más lejos aún, de ser una política de Estado que detente el respaldo de sectores que son clave en la vida nacional.
Además, el presupuesto de la SRE ha caído de 0.3% del Presupuesto de Egresos de la Federación hace un lustro, a solo 0.18% en 2024, observándose además un recorte presupuestal adicional a la Cancillería de 7% para 2025. Esto responde al desconocimiento sobre la naturaleza, el alcance y el potencial que tiene la política exterior para contribuir a la defensa y promoción del interés nacional y, con ello, al progreso y bienestar económico y social de los mexicanos. Adicionalmente, se observa una caída en la última década de más de 20% del personal administrativo de la SRE, así como un incremento en los nombramientos de titulares de embajadas y consulados de carácter político, llegando a aproximadamente 50% del total ante niveles previos de 30% a 35%. Esto ha desplazado a los miembros profesionales del Servicio Exterior Mexicano (SEM) de las principales representaciones de México en el exterior (todos los países del G-7 y prácticamente todos los latinoamericanos).
Siendo así, para que la política exterior mexicana tenga la alta importancia que merece y sea una política pública prioritaria, profesional, con personal y presupuesto, conviene al gobierno de Sheinbaum fortalecer el andamiaje institucional y las condiciones para que la SRE, como eje de una acción gubernamental concertada y con apoyo de la sociedad, cuente con las condiciones políticas e institucionales que son necesarias para cumplir con sus objetivos. A un año de su toma de posesión, aún no se corrige el desmantelamiento de las capacidades institucionales en la Cancillería de los últimos años. Para hacerlo, siguiendo las 5-P de las buenas políticas exteriores, es fundamental que, cuando menos, en términos de andamiaje y de capacidades institucionales, la SRE:
1) Política pública
2) Prioridad
3) Presupuesto
4) Personal
5) Profesional
En suma, para que la política exterior sea efectiva para promover la seguridad, el desarrollo y el bienestar de México y de los mexicanos, es necesario que siga las 5-P de las buenas políticas exteriores: ser una política pública prioritaria, con personal profesional y presupuesto adecuado. Durante los siguientes 5 años del gobierno de la presidenta Sheinbaum se puede alcanzar este objetivo si se revierte la deconstrucción de las capacidades institucionales de la SRE observadas en el sexenio anterior y en su primer año de mandato, invirtiéndose en su fortalecimiento. Dada la enorme importancia de los temas internacionales para el país —solo un ejemplo, si se suman las importaciones y las exportaciones del país, estas representan aproximadamente 80% del PIB de México—, esto es una inversión, no un gasto, para maximizar el bienestar, el desarrollo y la seguridad nacionales. EP