Elecciones en tiempos de pandemia: comicios en una nueva normalidad

En este ensayo el autor analiza las estrategias de aquellos países que decidieron llevar a cabo sus procesos electorales a pesar del COVID-19

Texto de 15/06/20

En este ensayo el autor analiza las estrategias de aquellos países que decidieron llevar a cabo sus procesos electorales a pesar del COVID-19

El presente artículo es la segunda parte de una trilogía de reflexiones frente al algoritmo Elecciones-COVID-19 (la primera parte aquí). El objetivo de esta entrega es analizar algunas de las estrategias que siguieron los países y territorios que decidieron celebrar elecciones a pesar de la pandemia, y que modificaron, para ello, algunos momentos del ciclo electoral.

El año 2020 iniciaba con un calendario electoral alentador en el que debían celebrarse más de 90 elecciones. A causa de la epidemia de COVID-19, 64 países y territorios han postergado sus comicios (18  elecciones nacionales y dos referéndums constitucionales entre ellos), y sólo 30 comicios se han celebrado o se celebrarán cumpliendo con las fechas estipuladas inicialmente (Ver Gráfica 1).

Gráfica 1: Elecciones programadas en 2020 

Fuente: Elaboración propia con datos de IDEA internacional.

Si en la entrega anterior hicimos referencia al dilema de celebrar los comicios a pesar del COVID-19 o no hacerlo, hoy sabemos que existe una amplia inclinación a posponerlos, lo cual, de ninguna manera, es negativo, si se piensa que el objetivo es proteger la salud tanto de los votantes como de los funcionarios electorales y de casilla. No obstante, luego de tomar la decisión de aplazar los comicios, resulta indispensable que los organizadores de la elección, así como los actores políticos, implementen las medidas más adecuadas para la celebración de los respectivos procesos electorales. Tarde o temprano la elección debe llevarse a cabo. De ahí que el tiempo en que una elección sea postergada debe aprovecharse para pensar en logísticas electorales que minimicen las probabilidades de contagio entre los participantes.

En este tenor, resulta fundamental pensar en todas las etapas y no sólo en la jornada de votación. Si no se piensan, adecuadamente, actividades como el registro de electores o candidatos, las campañas electorales o el cómputo de sufragios, éstas pueden traducirse en riesgos de contagio. De ahí la necesidad de repensar todo el ciclo electoral (ver cuadro 1).

Cuadro 1: Ciclo electoral

Entre los casos que decidieron postergar los comicios, la gran mayoría se trata de elecciones locales o municipales y sólo 18 de ellos son de carácter nacional. De estos últimos hay procesos en los cuales la tensión en la arena electoral podría generar daños colaterales en la ya de por sí frágil percepción ciudadana de la democracia. Destacan los referéndums nacionales en Chile, Italia o Armenia (que son producto de las demandas de protestas populares profundas que grosso modo piden más y mejor democracia); o las elecciones generales en Bolivia, Polonia y República Dominicana.

Entre las recomendaciones de IDEA se encuentra aquella que dictaNo perder la voz ciudadana”, por lo que planear un ejercicio participativo de este tipo requiere que existan mecanismos incluyentes que promuevan la participación. No se trata de que voten los que puedan, sino de generar consensos ciudadanos a través de la mayor participación posible en un ambiente de seguridad e integridad electoral: he ahí el reto.

De acuerdo con el Índice de Democracia propuesto por The Economist, dentro de los países que han decidido llevar a cabo los comicios a pesar de la crisis sanitaria, son más los que tienen un porcentaje democrático bajo o medio-bajo; muchos de los países que los han pospuesto tienen un índice de democracia medio-alto o alto. 

Sin embargo, algunos de los países con un alto índice de democracia decidieron sí celebrar los comicios y, al hacerlo, dieron un ejemplo de innovación electoral en tiempos de pandemia. Destacan las elecciones legislativas de Israel, las de Baviera y Hamburgo en Alemania, las municipales en Suiza, algunas primarias en Estados Unidos y las elecciones legislativas de Corea del Sur. 

En Estados Unidos, entre el 3 de febrero y el 2 de junio, 43 estados han celebrado elecciones primarias1. En muchas de ellas hemos sido testigos de innovaciones que abarcan principalmente la etapa electoral del ciclo, como el voto anticipado, el voto postal o las medidas de salubridad implementadas en cada centro de votación, mismas que tuvieron difusión en medios de comunicación masiva2

“(…) el tiempo en que una elección sea postergada debe aprovecharse
para pensar en logísticas electorales que minimicen las probabilidades de contagio entre los
participantes.”

Sin embargo, el caso de mayor atención sin duda es Corea del Sur, que el pasado 15 de abril renovó la totalidad de su Asamblea Nacional. Con cerca de 19 millones de votos y una participación electoral del 63%, el país asiático fue noticia también por la serie de acciones que implementó para combatir el COVID-19 durante cada etapa del ciclo electoral. No es casual que ahora todo el mundo electoral está volteando a ver la experiencia coreana que consistió en:

  • Dividir a los posibles electores. A través de tres métodos de votación, los electores generales fueron convocados a centros de votación regulares, con las más altas medidas de salubridad para prevenir los posibles contagios; para las personas confirmadas con COVID-19 se realizó una estrategia de votación desde casa, y además un protocolo mucho más rígido para aquellas personas que se encontraban en cuarentena.
  • Voto anticipado. Si bien los comicios se convocaron para el día 15 de abril, el Comité Electoral aprobó la posibilidad de votar anticipadamente, abriendo un periodo de registro del 24 al 28 de marzo. Quienes cumplieron con el registro pudieron anticipar su voto los días 10 y 11 de abril, en alguno de los más de 3 mil centros de votación anticipada.
  • Campaña de información masiva. Esta fue la estrategia más importante. Durante el periodo de difusión, se priorizó la explicación de las medidas de salubridad a seguir en los centros de votación, detallando, paso a paso, de qué manera se podría votar con seguridad, a través de videos, infografías y la difusión de “un código de conducta” durante las elecciones, el cual se procuró que fuera difundido a toda la ciudadanía de manera rigurosa, inclusive por un canal de televisión pública de la Comisión Nacional Electoral. Entre las indicaciones estaban:
    • Llevar máscara o tapabocas
    • Estar a más de un metro de distancia
    • Tomar su temperatura
    • Desinfectar sus manos 
    • De preferencia llevar guantes
    • Dejar el centro de votación en cuanto el voto fue emitido
  • Protocolos de sanitización en centros de votación. En todos los centros de votación hubo desinfección al inicio y al final de la jornada electoral. Los funcionarios electorales tomaban la temperatura a la ciudadanía (con termómetros de distancia) y, quienes superaran los 37.5°, tenían que realizar un protocolo de sanitización. Para ambas poblaciones hubo indicaciones precisas de cómo votar.
  • Escrutinio de los votos. Para llevara a cabo el escrutinio en los centros de votación —los cuales eran instalados de preferencia en lugares abiertos o semi cerrados— se construyó un modelo de interacción que no pusiera en riesgo a los funcionarios de casillas, a los observadores o a las personas que estuvieran presentes.
  • Inversión adicional. Uno de los preceptos para la celebración de la elección fue invertir el dinero suficiente para no poner en riesgo a la población. La autoridad electoral distribuyó en cada centro de votación máscaras, termómetros de distancia, guantes de látex y vinil, ropa protectora, cintas de entrada y salida. De nuevo: las elecciones no son costosas, sino que son parte de una inversión democrática necesaria en todas las sociedades (IDEA, 2020).

Entre los comicios que han sido celebrados pero que han sido cuestionados, destaca el caso de Burundi, país africano con un muy bajo índice de democracia según The Economist, gobernado por un régimen autoritario bastante acentuado. Por una parte, es de destacar que la elección convocó al 87% del electorado a las urnas. Más de 5 millones de burundeses salieron a votar el pasado 20 de mayo, y una noticia que trascendió fue que la población se quedaba en las calles cuidando el voto. Sin embargo, las elecciones fueron también noticia porque hubo un involucramiento gubernamental negativo: el gobierno corrió al personal de la OMS, no se siguieron estándares internacionales de conteo de votos o publicación de resultados transparentes y expeditos, y destacó que el presidente apeló a “la gracia divina” para resguardar a la población de la pandemia actual.

Destacan las elecciones legislativas de Israel, las de Baviera y Hamburgo en
Alemania, las municipales en Suiza, algunas primarias en Estados Unidos y las elecciones
legislativas de Corea del Sur.

Los resultados de ello fueron poco alentadores para el desarrollo democrático burundés: el triunfo del partido oficialista que obtuvo el 68% de la votación, y la inconformidad de un grupo importante de la población que apeló los resultados sin éxito ante el organismo Constitucional. Hay que insistir en que la implementación oportuna de medidas que doten de integridad al proceso electoral en cada parte del ciclo da certeza a la ciudadanía, sobre todo en elecciones donde se pone en juego, más que un escaño, la democracia misma. Así, la falta de organización electoral, aunada a una campaña de desinformación, puede traer consigo no sólo la inconformidad de la ciudadanía ante el resultado electoral, sino también protestas y movilizaciones legítimas que en tiempos de pandemia son un recurso poco deseable, pues pone en riesgo a la población. Todo ello puede ahorrarse si y sólo si se siguen mecanismos electorales íntegros desde el inicio del ciclo.

Los casos antes expuestos son algunos de los que en tres meses han sido paradigmáticos en materia electoral para enfrentar la pandemia, unos con resultados alentadores y otros —como el de Burundi— bastante desalentadores. Como hemos referido anteriormente, es indispensable no perder la voz de la ciudadanía en ningún momento, y algunos países han demostrado que, con base en procesos de innovación electoral, es posible generar condiciones idóneas para el ejercicio democrático atemperando la salud de nuestra ciudadanía. Con base en lo anteriormente expuesto, en el siguiente artículo aterrizaremos en el caso mexicano. EP

1 Aunque en ocho de ellos, el Partido Republicano canceló las elecciones hasta nuevo aviso: Alaska, Arizona, Carolina del Sur, Hawái, Kansas, Nevada, Nueva York y Virginia.

2 Algunos expertos destacan dos retos sumamente relevantes para la elección de EUA: la devastación socioeconómica y de salud ocasionada por el COVID, y las protestas a causa del asesinato de George Floyd, en Minnesota (The Japan Times).


Fuentes:

DOPSA, S.A. DE C.V
T.  56 58 23 26 / 55 54 66 08 /
56 59 83 60

Dulce Olivia 71,
Villa Coyoacán,
Coyoacán,
04000,
Ciudad de México