
Frente al desastre, la cultura vuelve a ser refugio, denuncia y posibilidad de futuro.
Frente al desastre, la cultura vuelve a ser refugio, denuncia y posibilidad de futuro.
Texto de Adriana Malvido 26/01/26

Frente al desastre, la cultura vuelve a ser refugio, denuncia y posibilidad de futuro.
En un entorno atravesado por la muerte, las desapariciones, los feminicidios y los reclutamientos forzados; por la extorsión, los secuestros y las fosas clandestinas. En un contexto donde son posibles hallazgos como el de Teuchitlán, en Jalisco. Frente a la barbarie y a la pérdida del lenguaje para nombrar la violencia, ¿qué sentido tiene hacer un balance del año que terminó y pensar en los retos que se vislumbran para 2026 en el ámbito artístico y cultural?
“En el momento en que tenemos la mayor conciencia de lo humano tenemos la mayor destrucción del mundo en que lo humano debería florecer”, dice Javier Sicilia. Lo primero, pues, es reconocer la oscuridad. Cuando las instituciones “están desfondadas” y ante crímenes de lesa humanidad amparados por el Estado y la inacción de la ciudadanía, el poeta no encuentra más horizonte que las periferias, donde se resiste y se conserva la cultura. “Lo único que nos queda es preservar, en pequeños nichos de cultura, la humanidad, lo vivo, lo profundo”. Y resistir “por un principio humano, por un principio de dignidad, de fidelidad al mundo y a la vida de los seres humanos”.
Lo escuché en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), durante el foro Occidente, violencia y cultura, en abril de 2025. Tres meses después, un grupo de encapuchados del llamado “Bloque Negro” tomó el control —sin que nadie se lo impidiera— del Centro Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México. Rompió los cristales del museo, hizo pintas cargadas de odio, saqueó la librería Julio Torri… impunemente.
La normalización del vandalismo también forma parte del balance. Si la política cultural del Estado propone, frente a este escenario, una campaña para dejar de hacer apología de la violencia y componer corridos tumbados “que le canten al amor, a la familia, a la naturaleza”; si las políticas culturales de la 4T se concentran en los pueblos originarios, las artesanías y la cultura popular, pero mantienen en la precariedad al cine, las artes escénicas —al teatro y la danza—, a los museos, las bibliotecas, las escuelas y a la comunidad creativa en general; si es necesario convocar a colectas y donativos para apoyar a una o un artista hospitalizado porque carece de seguridad social; si el Fondo de Cultura Económica opta, como programa de fomento a la lectura entre las juventudes, por regalar libros en el Zócalo y donar 2.5 millones de ejemplares de la nueva colección 25 para el 25 a países de América Latina; si el Museo Nacional de Antropología cierra sus puertas por falta de seguridad el mismo día en que se le declara ganador del Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025; si los medios públicos culturales —como Canal 22, IMER, Canal 14 o Canal Once— se han convertido en espacios de propaganda del poder, ¿hacia dónde dirigir la mirada en busca de alternativas?
Durante aquel foro en la UNAM, en mi turno, apunté a los feminismos y a los movimientos ambientalistas como caminos posibles para encontrarnos con las y los jóvenes en busca de salidas, porque a la narcocultura la impulsa una violencia patriarcal profunda. También señalé a las organizaciones de la sociedad civil como protagonistas de la resistencia y fuentes de esperanza.
Frente al megaproyecto del Tren Maya, impulsado durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y respaldado por el actual, han sido colectivos integrados por biólogos, espeleobuzos, académicos y ambientalistas —como Sélvame del Tren— quienes han dado voz a los cenotes dañados, a los acuíferos contaminados, a la selva deforestada, a las especies lastimadas y, por supuesto, a las comunidades más afectadas por un desarrollo turístico desordenado y depredador. A finales del año pasado lograron la clausura de un libramiento ilegal en la selva maya de Tulum.
La agencia periodística independiente Desinformémonos publicó un trabajo multimedia titulado Antes de que anochezca. Los pueblos tienen la palabra, donde se narran las historias de comunidades afectadas por el Tren Maya, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y el Proyecto Integral Morelos. Al mismo tiempo, el trabajo da cuenta de la fuerza de estas comunidades para defender su cultura, su territorio, su forma de vida y la biodiversidad de sus ecosistemas.
Este año también surgieron con fuerza colectivos en defensa de espacios artísticos y culturales. El colectivo Defendamos el Museo Dolores Olmedo se integró en Xochimilco para exigir que se cumpla la voluntad de la fundadora y mecenas, quien donó “al pueblo de México” el hermoso recinto ubicado en la exhacienda La Noria, junto con todas sus colecciones, ante la posibilidad de su traslado al Parque Aztlán de Chapultepec. El colectivo emprendió una movilización legal y artística ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el Congreso y la Presidencia, para exigir —a través de acciones culturales— la reapertura del museo, cerrado desde la pandemia en 2020.
En Tepic, Nayarit, la sociedad civil logró en junio pasado una suspensión definitiva al ampararse contra la destrucción de la Ciudad de las Artes, donde el gobierno estatal pretende construir un estadio de fútbol.
En Villahermosa, Tabasco, el Parque Museo de la Venta, creado por Carlos Pellicer en 1958, y su diálogo con el pasado y con un ecosistema que lo hace único, corre el riesgo de fracturarse. Ello se debe al proyecto de un Museo Nacional Olmeca que el gobierno del estado y el Instituto Nacional de Antropología e Historia planean construir en el mismo sitio donde se encuentra el museo al aire libre. Ahí, el legado milenario prehispánico —las cabezas colosales, los altares y las estelas olmecas— dialoga en armonía con el agua, las ceibas y otros árboles, así como con las aves y animales del lugar. La propuesta consiste en la construcción de un nuevo recinto cerrado de 14 mil 700 metros cuadrados, al que se trasladarían las piezas originales para sustituirlas, en el exterior, por réplicas. Ambientalistas, investigadores y ciudadanía de Tabasco se manifiestan en Villahermosa contra la obra y en defensa de la biodiversidad.
Por otro lado, se cumplieron diez años desde que Conaculta se convirtió en la Secretaría de Cultura (SC). Los indicadores son claros: en su primer año de vida, la Cámara de Diputados aprobó para la SC un presupuesto de 17 mil 32 millones de pesos; una década después, en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el ejercicio fiscal 2026, Cultura tiene asignados 15 mil 82 millones 889 mil 146 pesos, menos que en 2025.
Resulta contradictorio que, mientras se diseñan más recortes, crezcan las áreas que exigen inversión: la nueva Cineteca Nacional en Chapultepec, la Bodega Nacional aún inconclusa, los museos en la ruta del Tren Maya y las unidades recientemente creadas en el INAH, a las que no se les asigna presupuesto en el PEF.
En cuanto a las relaciones de nuestro país con el mundo, cabe destacar que en el nuevo reglamento de la SC desapareció la Dirección de Asuntos Internacionales. Fue Presidencia la que diseñó, junto con el INAH, el proyecto La mitad del mundo. La mujer en el México indígena: cuatro grandes exposiciones que se exhiben en el Museo Arqueológico, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, la Casa de México en España y el Instituto Cervantes, en Madrid.
En paralelo al éxito de asistencia de estas muestras, se entregaron los premios Princesa de Asturias 2025 a la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide y al ya mencionado Museo Nacional de Antropología; el escritor Gonzalo Celorio obtuvo el Premio Cervantes y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara estuvo dedicada a Barcelona. Todo ello señala un acercamiento diplomático entre México y España después de la “pausa” impuesta por López Obrador.
Al mismo tiempo que el actual gobierno de la 4T insiste en que España pida perdón por la Conquista de los pueblos indígenas, la presencia cultural mexicana en ese país es cada día más fuerte. La rica colección de arte de José Antonio Pérez Simón se mudará de la Ciudad de México a un nuevo museo en Madrid, mientras que la emblemática colección Gelman prepara maletas para instalarse en España, luego de que la familia Zambrano, de Monterrey, adquiriera la obra y acordara con Banca Santander su traslado bajo custodia. Todo ello, con la aprobación del gobierno mexicano. Por delante se vislumbra un cambio de paradigma y un desafío a las leyes de protección del patrimonio cultural.
En el ámbito internacional, a pesar de la falta de apoyo oficial, brilla el talento mexicano: en el cine, Guillermo del Toro con Frankenstein; la compositora Gabriela Ortiz, quien gana dos premios Grammy —a la Mejor Composición de Música Clásica Contemporánea y al Mejor Compendio Clásico—, así como el reconocimiento a la Mejor Interpretación Orquestal por Revolución diamantina; la arquitecta Frida Escobedo, a cargo de la renovación del Centro Pompidou en París; Gael García Bernal, reconocido en Francia con la Orden de las Artes y las Letras; y Frida Kahlo, cuya obra recorre el mundo y brilla cada día con más fuerza, al igual que la de la artista visual contemporánea Betsabeé Romero.
Uno de los principales desafíos de cara a 2026 es el papel de la cultura frente al cambio climático. El compromiso internacional de reducir en 30 por ciento el consumo de carbono para 2030 ha generado acciones en la política cultural de algunos países —como Inglaterra, Alemania, los países nórdicos, Irlanda, Francia y Australia—, así como en artistas (Coldplay, Billie Eilish) y organizaciones, como la Gallery Climate Coalition, que reúne a más de 1,500 artistas, galerías y museos, entre ellos el MoMA de Nueva York o el Guggenheim de Bilbao.
Pueblos indígenas de todo el mundo, incluido México, emplean hoy tecnologías digitales de vanguardia y la expresión cinematográfica para recuperar sus narrativas, salvaguardar sus historias, tradiciones e idiomas, y dar potencia a sus voces en torno a la protección de su territorio y su cultura.
Y es ahí donde se percibe un horizonte luminoso para 2026. EP