En un tiempo donde las comunidades migrantes en EUA viven con miedo, las deportaciones masivas son espectáculo, y el nacionalismo gana terreno, Cumulus rastrea nubes cruzando la frontera México-Estados Unidos.
En un tiempo donde las comunidades migrantes en EUA viven con miedo, las deportaciones masivas son espectáculo, y el nacionalismo gana terreno, Cumulus rastrea nubes cruzando la frontera México-Estados Unidos.
Texto de Sebastián Morales Prado & MORAKANA 04/12/25
En un tiempo donde las comunidades migrantes en EUA viven con miedo, las deportaciones masivas son espectáculo, y el nacionalismo gana terreno, Cumulus rastrea nubes cruzando la frontera México-Estados Unidos.
En un tiempo donde las comunidades migrantes en EUA viven con miedo, las deportaciones masivas son espectáculo, y el nacionalismo gana terreno, Cumulus rastrea nubes cruzando la frontera México-Estados Unidos. La tierra no tiene costuras, el mar no se puede vallar, y el cielo tampoco. Parafraseando a Gloria Anzaldúa, esta verdad fundamental es el corazón de la obra ganadora del Gold Award del Lumen Prize, recibiendo el puntaje más alto entre más de 2,200 propuestas de 71 países. La obra del mexicano Sebastián Morales y la tailandesa Tiri Kananuruk, juntos MORAKANA, transforma imágenes satelitales de la NOAA en un testimonio poético de los únicos cuerpos que migran sin trauma sobre los 3,145 kilómetros de la frontera más transitada del mundo.
Dos pantallas de papel electrónico (e-ink) se actualizan periódicamente, mostrando estos tránsitos atmosféricos en tiempo casi real. Una pantalla presenta la vista continental completa, desde Canadá a Chile; la otra se enfoca en una nube individual atravesando el río, el desierto, los muros, o las costas. Esta doble visión encarna la conciencia del migrante que debe navegar simultáneamente lo inmediato y lo sistémico, lo personal y lo político.

Cumulus adopta la forma de un satélite CubeSat, esos pequeños cubos modulares de 10×10×10 cm que democratizaron el acceso al espacio. Pero mientras los CubeSats orbitan la Tierra, Cumulus permanece anclado a ella. Su chasis de aluminio, placas de circuitos y paneles solares replican la ingeniería espacial, pero su misión es inversa: traer la mirada orbital hacia adentro, domesticar el ojo satelital, hacerlo accesible desde la Tierra.
Cada once minutos, el dispositivo pulsa con nueva información. Un programa de computer vision escanea imágenes satelitales, identificando cuerpos atmosféricos en movimiento. Una línea de LEDs en el circuito superior representa la frontera, con un punto rojo brillante donde una nube está cruzando en ese momento. Las pantallas se actualizan, encuadrando temporalmente a las nubes, que se vuelven cuerpos de imaginación y posibilidad. Desde niños, todos hemos mirado nubes y visto formas, historias, futuros. Cumulus extiende esa práctica ancestral con tecnología contemporánea, recordando que imaginar también es un acto político cuando se aplica a las fronteras.
El Overview Effect o Efecto Perspectiva, describe la transformación cognitiva que experimentan los astronautas al ver la Tierra desde el espacio: una esfera azul flotando sin fronteras visibles, frágil y unificada. Este cambio de perspectiva genera una comprensión profunda de la interconexión de toda vida terrestre y la arbitrariedad de las divisiones humanas.
Cumulus democratiza esta experiencia. Los satélites NOAA, diseñados para seguridad nacional y predicción climática, se convierten en colaboradores involuntarios de un acto poético. Su infraestructura de vigilancia es hackeada conceptualmente para documentar libertad en lugar de control.
MORAKANA ha exhibido en el New Museum’s NEW INC, la NY Latin American Art Triennial, National Gallery of Singapore, y Gwangju Media Art Center, entre otros espacios. Su práctica explora consistentemente las inteligencias no-humanas y los sistemas vivos que operan fuera de las categorías antropocéntricas. En Cumulus, las nubes revelan una nueva manera de ver e imaginar un problema imposible.
Después de más de quince años viviendo como inmigrantes en Estados Unidos, Morales y Kananuruk han presenciado múltiples ciclos de política migratoria, cada uno prometiendo ser el definitivo, cada uno repitiéndose como patrones climáticos. Crear Cumulus entre 2024 y 2025, mientras las retóricas fronterizas se endurecen nuevamente, fue tanto un acto de resistencia como de agotamiento.
Anzaldúa escribió sobre vivir en el nepantla, ese espacio intermedio donde ocurren las transformaciones. Cumulus habita ese espacio tecnológicamente, las nubes existen en todos los territorios simultáneamente. Como los migrantes, no son de aquí ni de allá, son de todas partes y ninguna.
Que Cumulus haya recibido el oro del Lumen Prize señala una urgencia colectiva. En un momento donde las identidades se convierten en herramientas de separación y las culturas se fortifican, la obra propone una identidad basada en el flujo, una cultura de la permeabilidad.
El cambio cognitivo que Cumulus sugiere es simple y radical: ver y no-ver las fronteras simultáneamente, reconocer su violencia real mientras se afirma su arbitrariedad fundamental. Es mantener la habilidad de estar en dos lugares al mismo tiempo, como las nubes que rastrea, siempre llegando y partiendo.
Y sin embargo, las nubes siguen moviéndose.
Porque el cielo, al final, no pertenece a nadie. EP
*Una versión híbrida de Cumulus será exhibida por el Singapore Art Museum en 2026.