Incógnitas sobre el consumo de drogas en México: seis años sin ENCODAT

Este País conversó con Israel Álvarez y Edgar Baltazar, de México Unido Contra la Delincuencia, sobre el desinterés del Gobierno de obtener información actualizada sobre el consumo de droga en nuestro país durante los últimos años.

Texto de & 12/07/23

ENCODAT

Este País conversó con Israel Álvarez y Edgar Baltazar, de México Unido Contra la Delincuencia, sobre el desinterés del Gobierno de obtener información actualizada sobre el consumo de droga en nuestro país durante los últimos años.

Tiempo de lectura: 11 minutos

I. En los últimos meses la visibilidad mediática del fentanilo en México y Estados Unidos alcanzó niveles alarmantes debido a su impacto devastador en la salud pública, al aumento de las sobredosis relacionadas con esta droga y a las implicaciones políticas, económicas y de seguridad, tanto a nivel nacional como binacional. II. El gobierno de México puso en marcha una gigantesca campaña de comunicación ―“Si te drogas, te dañas”― con el objetivo de “informar, atender, promover y evitar” el consumo de drogas. Sus resultados, más allá de la cantidad de visitas a la plataforma online y del alcance en medios de comunicación, son una incógnita. III. La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT), una herramienta fundamental para conocer la situación del consumo de sustancias nocivas, lleva seis años sin realizarse. Hoy por hoy no contamos con un diagnóstico actualizado.

Por lo anterior, invitamos a Israel Álvarez y a Edgar Baltazar, de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), para platicar sobre la ENCODAT y el proyecto “Conocer para Transformar”.

Este País (EP): ¿Qué pasó con la ENCODAT y por qué es importante contar con mediciones actualizadas?

Israel Álvarez (IA): La ENCODAT es una encuesta que se había realizado desde 1998. Normalmente se hacía con una periodicidad de cinco años. El último reporte que tuvimos fue de 2017, con datos de 2016. Hay un proceso que tarda como un año entre el levantamiento de la encuesta y la publicación de los resultados. El hecho de que nos anunciaran que ya no iba a haber una encuesta fue algo que nos preocupó mucho en México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), pues es una fuente primaria de información por parte del Gobierno. Además, con esta medida nos perdemos la oportunidad de renovar la información que tenemos de 2016 y que ya no podemos contar con esos insumos. Para eso son las encuestas, para recolectar datos y transformarlos en información que permita construir políticas públicas.

“La encuesta nos daba un panorama epidemiológico de cuáles eran las sustancias más consumidas en el país por rango de edad, por grupos específicos de consumidores y no consumidores, con escolaridad o sin escolaridad… o sea, nos daba toda una fotografía bastante amplia del fenómeno en el país”.

Si bien el fenómeno del consumo de sustancias se ha ido transformando en el tiempo de una manera bastante rápida en los últimos años, ahora resulta que ya no podemos actualizarnos, por ejemplo, en prevalencia de consumo para distintos rangos poblacionales. La encuesta nos daba un panorama epidemiológico de cuáles eran las sustancias más consumidas en el país por rango de edad, por grupos específicos de consumidores y no consumidores, con escolaridad o sin escolaridad… o sea, nos daba toda una fotografía bastante amplia del fenómeno en el país. De hecho, ENCODAT fue uno de los principales insumos que utilizó el proyecto “Conocer para Transformar”. Partimos de ahí, de la información disponible sobre el fenómeno en las entidades de la república para construir estrategias. El hecho de que ahora no contemos con esta información genera un vacío muy grande. Nos hace perder el piso, el saber dónde estamos.

En teoría, la ENCODAT debió haberse publicado hace un año, en 2022, y no hubo una renovación de la información. Al momento no sabemos cuál es la cifra actualizada sobre el consumo de mariguana, de alcohol, de tabaco. En algún momento se planteó la posibilidad de obtener la información a través de los centros de tratamiento o de la Comisión Nacional Contra las Adicciones (CONADIC), pero no se aclaró nada. Se quedó en el tintero y no se publicó. Luego de esto, MUCD se posiciona y exhorta a la Secretaría de Salud y a la CONADIC a reconsiderar la decisión y llevar a cabo la ENCODAT 2022.

Dado que ya no tenemos una ENCODAT, MUCD realizó un levantamiento de información, el proyecto “Conocer para Transformar”, en diez entidades. Casualmente esas entidades están dispersas en el territorio nacional y permiten configurar regiones. Por ejemplo, en la región norte tenemos a Coahuila y Durango, en el Bajío, Aguascalientes y Guanajuato, en la región Centro, Hidalgo, Ciudad de México y Morelos, en el Sur, Oaxaca, y en la Península a Quintana Roo y Yucatán. Tenemos estos datos a nivel estatal que cuentan con una representatividad a nivel regional, lo que nos permite considerar que es esta la información más actualizada, al menos para diez estados, sobre el consumo de sustancias, y los factores de riesgo y protección a los que se enfrenta la población joven, específicamente entre los 12 y 17 años.

EP: ¿Qué encontraron en estos diez estados? ¿De qué tamaño es el problema?

IA: En comparación con los datos que revisamos de la ENCODAT, lo primero que podemos identificar es que sí hubo una dinámica en el consumo de sustancias. Sin embargo, hay que partir de que no es el mismo consumo, no es generalizado en todo el país. Si bien sí hay sustancias que se “repiten”, como es el caso de las más populares de las 14 sustancias que incluimos en el estudio, en cada entidad se presentan comportamientos diferenciados de consumo. Por ejemplo, en el Norte, además de alcohol, tabaco y mariguana, que son las tres principales que saltan en todas las encuestas, se presenta el consumo de metanfetaminas y otras drogas sintéticas. En el caso del Centro, los consumidores se inclinan por inhalantes. 

Así, el primer hallazgo es que el consumo de sustancias sí se diferencia por estado, lo cual implica la necesidad de generar estrategias específicas, no una estrategia generalizada. En segundo lugar, los factores de riesgo y protección que identifica la encuesta que levantamos, la Encuesta Estatal sobre Riesgo y Protección para Consumo de Drogas en Adolescentes (ERPCODA), que incluye 19 factores de riesgo y 7 de protección, también se repiten en algunos estados y hay algunos que son distintos, por ejemplo el caso de “la popularidad” que puede llegar a dar el consumo de sustancias a personas jóvenes. Hay estados donde este factor está muy resaltado y otros en los que no se presenta así.

EP: Si bien las soluciones no se pueden dar a nivel nacional y en cada estado hay un consumo diferenciado, ¿cuáles son los factores de riesgo que más se repiten?

IA: El factor de riesgo que más se repite en las diez entidades es el que se denomina “Uso de drogas con amigos”, lo cual no significa que, si tus amigos usan drogas, entonces seguramente tú vas a consumirlas. La construcción del factor se llevó a cabo mediante varias preguntas que relacionan, por ejemplo, si de cuatro de sus mejores amigos al menos uno ha probado una sustancia en el último mes, o en el último año; si consideran que el consumo de sustancias podría generar cierto grado de popularidad entre sus amistades; si consideran que sería bien o mal visto por sus amistades si usara una sustancia. De esa batería de preguntas se hace un compilado, de negativo a positivo, y con un trabajo estadístico se obtiene un “nivel”. El resultado fue que el factor “Uso de drogas con amigos” destaca en las diez entidades. Es decir, el uso de sustancias entre pares se percibe como algo positivo, como algo que no genera tanto “riesgo” y que, además, incide en la percepción de “popularidad” ante el uso de sustancias.

“[…] el uso de sustancias entre pares se percibe como algo positivo, como algo que no genera tanto “riesgo” y que, además, incide en la percepción de “popularidad” ante el uso de sustancias”.

Otro factor que destacó, si no en los diez, al menos en seis o siete estados, fue uno en relación con la familia. Se trata de un problema donde se observa una relación intrafamiliar desgastada, con barreras en la comunicación. En la parte cuantitativa pudimos observar que muchas personas jóvenes detectan o admiten problemas en casa, pero una parte importante de los jóvenes que han consumido sustancias declaran que esos problemas han llegado a golpes, amenazas, actos de violencia. Además, las personas jóvenes que se reconocieron consumidoras, refieren que su primer consumo fue con personas dentro de su misma familia.

EP: ¿Qué son los “factores de protección”?

IA: Los factores de protección son aquellas cosas o actividades que van a reducir la probabilidad de consumo de sustancias. No que la van a inhibir, pero sí reducen la probabilidad de que alguien consuma una sustancia. Los factores de protección que sometimos a prueba fueron siete. De esos siete, el que más destacó fue el de “Oportunidades para el involucramiento prosocial en la familia”, que puede parecer una contradicción entre que hay problemas en casa y los momentos de convivencia familiar. En realidad, ya analizando la información con grupos de enfoque, el problema radica en los tabús. En Oaxaca, por ejemplo, hay jóvenes que dicen: “Yo no puedo hablar del tema porque si lo hablo mi familia va a asumir que estoy metido en este rollo y me va a ir mal”. Existen barreras de comunicación a pesar de que sí existen dinámicas de convivencia familiar: desayunan, comen o cenan con ellos. Existe la oportunidad para platicar sobre ciertos temas, pero no se aprovecha.

Otra cosa que nos quedó claro es que las actividades de las personas jóvenes no son las mismas en todo el país. Se asume generalmente que las y los jóvenes entienden por “actividades deportivas” el fútbol. Tan así que una clásica política pública es “Aviéntate 10 mil canchas de fútbol”. Y resulta que, por ejemplo, en Coahuila, el fútbol casi ni pinta, salvo en la zona lagunera. Ahí el beisbol es más popular. Hay jóvenes que dicen: “Me interesaría tener actividades recreativas deportivas”, pero no necesariamente un gimnasio al aire libre, que estuvieron de moda en estos últimos años, sobre todo durante la pandemia. Dicen: “Quisiera un espacio con pista para correr, donde hacer atletismo, con áreas verdes. Me interesa tener un deportivo completo”. Es así que la encuesta de MUCD nos permitió conocer a profundidad cuáles son esas necesidades que las personas jóvenes identificaron en sus comunidades, además de que nos permite saber hacia dónde tenemos que focalizar los esfuerzos por fortalecer los factores de protección y, a la vez, tratar de reducir los factores de riesgo.

EP: Desde hace mucho tiempo sabemos que el consumo de sustancias se ha incrementado y que, como problema de salud pública, este se ha agravado año con año. Parecería que no interesa a las autoridades solucionar el problema, sino únicamente administrarlo. ¿Cómo pasar del diagnóstico a las políticas públicas adecuadas?

Edgar Baltazar (EB): De eso se trata nuestro proyecto, que se ejecuta desde 2019 en diez estados. Tiene cuatro etapas. La primera etapa fue prediagnóstica y de formación de líderes juveniles. En la segunda En la segunda etapa está la ERPCODA, que fue el levantamiento de la encuesta en 2020. En la tercera etapa, teniendo toda esa información, nos tuvimos que preguntar qué hacer con toda la información. Así, acudimos a firmar convenios de colaboración con los diez estados.

En un inicio se formuló una capacitación que llamamos “Formación de formadores”. Fue dirigida al personal que tiene contacto inicial con adolescentes en varias dependencias, como Institutos de la Juventud y Seguridad Ciudadana, que tienen áreas de prevención y salud. Se compartieron los resultados de la encuesta a cada uno de los estados y, al final del año pasado, se realizaron mesas de trabajo para proponer políticas públicas que aborden las áreas de oportunidad identificadas en las fases precedentes. Actualmente estamos en la fase cuatro del proyecto, en la que construimos una serie de recomendaciones que pueden impactar las políticas públicas con acciones específicas para cada estado y daremos acompañamiento para la adopción de estas recomendaciones.

Hay que destacar que en el país ya existen órganos colegiados que se pueden aprovechar para que trabajen en conjunto en el tema de consumo de drogas. En Durango y Oaxaca, por ejemplo, firmamos convenios de colaboración con la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) de cada estado, misma que articula a todas las dependencias que tienen que ver con niñas, niños y adolescentes. Ahí está el DIF, los Institutos de la Juventud, Secretaría de Salud, los Tribunales de Menores… Luego conformamos una red de trabajo interinstitucional encargada de monitorear la implementación de las políticas.

Las propuestas, como bien dijo Israel, tienen que ser locales. El fortalecimiento del manejo familiar en todos los estados no significa que la misma acción pueda aplicarse en todos, sino que hay que tener en cuenta la información particular de cada entidad. Por lo tanto, nosotros hacemos recomendaciones sustentadas en la evidencia cuantitativa y cualitativa obtenida de la ERPCODA, así como del marco normativo y programático del estado. Debemos ser realistas acerca de las condiciones y capacidades de cada estado, considerando lo que pueden y no pueden hacer. Además, debido a los plazos, estamos haciendo recomendaciones para que se implementen este mismo año. Por lo tanto, es importante que las propuestas sean realistas y factibles.

Hay que insistir en que no hay una respuesta única, por la complejidad de México, pero sí tratamos de sustentar las propuestas de política pública en evidencia y de abajo hacia arriba, desde las condiciones locales del estado y las dinámicas de consumo.

“Las y los jóvenes tienen que ser considerados como parte de la solución y no como un grupo al cual hay que sacar adelante”.

IA: Cabe mencionar que dentro de las fases de este proyecto, además del levantamiento de la información y la contextualización de las respuestas que nos dieron las personas jóvenes de entre 12 y 17 años a través de grupos de focales, también tenemos un acercamiento con los funcionarios públicos. Son ellos los que están en el campo, en el día a día, en su propio estado. De ellos hemos obtenido información importante, desde a qué se enfrentan, cuáles son las principales carencias, cuáles son las limitaciones legislativas y presupuestales para implementar las políticas públicas propuestas. En algunos casos, como en Hidalgo, tuvimos que partir de la sensibilización al enfoque de juventudes, porque en tal o cual municipio no se involucra a las juventudes. Las y los jóvenes tienen que ser considerados como parte de la solución y no como un grupo al cual hay que sacar adelante. La juventud tiene que participar: se trata de incluirlos en sus propias estrategias, pensadas por ellos, dirigidas por ellos y hacia ellos.

EP: ¿Notan una voluntad de cambio con quienes están dialogando?

EB: En los tres estados con los que estamos actualmente trabajando sí hay avances. Por ejemplo, en el caso de Oaxaca, nos han incorporado a la Comisión de Salud y Nutrición (COMSANUT) del SIPINNA estatal, como parte de la sociedad civil, a pesar de que MUCD no tiene sede en el estado; estamos ubicados en la Ciudad de México. Pero al contar con la única información rigurosa disponible sobre Oaxaca, nos hemos convertido en una fuente de información prioritaria para ellos.

En el caso de Aguascalientes, se le ha dado prioridad al proyecto y se ha mantenido dentro de la Secretaría de Gobierno. Un ejemplo concreto que destaca esta continuidad es cuando propusimos al nuevo Gobierno firmar un nuevo convenio para la Fase 4 del proyecto. Nos respondieron positivamente y acordamos firmar una adenda al convenio anterior para demostrar que se trata de una continuidad y no de un proyecto nuevo. A pesar del cambio de administración, seguimos trabajando con la misma Secretaría de Gobierno, lo que demuestra una voluntad completa de seguir adelante con el proyecto.

IA: Sí, estoy de acuerdo. Creo que la voluntad de cambio está presente y ha generado mucho interés. Lo novedoso en este sentido es que presentamos información específica para cada estado. Eso es algo que les llama mucho la atención. Es necesario desarrollar políticas públicas pensadas desde lo local, y eso es sumamente importante.

En el caso de Oaxaca, están muy interesados en la pregunta sobre el origen étnico. En Aguascalientes y Durango también es crucial hacer distinciones, como, por ejemplo, si hubo equidad de género en el número de encuestas. De hecho, en los diez estados, hubo más mujeres respondientes que hombres, y tenemos datos interesantes en ese aspecto. Además, proporcionamos datos desglosados por sexo, lo que nos permite hacer observaciones relevantes sobre la necesidad de abordar el tema con una perspectiva de género, especialmente en algunas zonas como Durango.

Un hallazgo importante en los diez estados es que el consumo de alcohol y tabaco en menores de edad sigue siendo un problema constante en el tiempo. Estas son las sustancias más probadas alguna vez en la vida y su consumo se ha mantenido. Sin embargo, para el caso de la marihuana, aunque fue la tercera sustancia más popular, los datos no indican un consumo sostenido en el tiempo.

Esto llama mucho la atención de los estados y siempre los invito a reflexionar sobre qué podría estar sucediendo con estas dos sustancias legales entre los jóvenes. Por un lado, ¿dónde suelen consumirlas? Resulta que las sustancias legales se consumen más en bares, fiestas o incluso en casa, ya que hay una percepción de que está permitido. En cambio, las sustancias ilegales se consumen más en espacios públicos, como en las escuelas. Esto es bastante interesante porque las sustancias legales no se consumen tanto en las escuelas, ya que generalmente se tiene más conocimiento sobre las consecuencias o castigos de ser descubierto con alcohol o tabaco en la escuela. Sin embargo, no saben qué podría pasar si los encuentran con drogas ilegales, lo cual genera incertidumbre. Al no tener un protocolo claro sobre qué hacer, las escuelas se convierten en lugares donde también se consumen estas sustancias.

“[…] las sustancias ilegales se consumen más en espacios públicos, como en las escuelas”.

Cada estado presenta particularidades que nos hacen replantear si es necesario realizar otra encuesta a nivel nacional. Sin embargo, es crucial destacar y analizar cada estado para tener más herramientas disponibles a la hora de generar políticas públicas.

EP: ¿Hubo alguna respuesta de parte de las autoridades luego del posicionamiento de MUCD por el hecho de que no se realizó la ENCODAT?

Para ser honesto, no hubo una respuesta directa por parte del gobierno después de nuestro posicionamiento. MUCD exhortó a la Secretaría de Salud a retomar el tema de la ENCODAT, lo cual fue mencionado en una nota de Animal Político. Sin embargo, parece que tampoco hubo una respuesta clara. En la conferencia de prensa matutina, el tema no se retomó nuevamente.

Lo que se mencionó fue que se tomaría información y se reportaría a través de los centros de tratamiento y los Centros de Integración Juvenil (CIJ). Sin embargo, si se realizara de esa manera, la información estaría sesgada, ya que se basaría en personas que buscaron tratamiento y no incluiría a aquellos que consumen drogas, pero no han buscado ayuda. Una de las ventajas de la encuesta que realizamos es que intentamos captar la mayor cantidad de jóvenes del estado. Fuimos casa por casa, obtuvimos el consentimiento informado de los padres y aplicamos la encuesta de manera privada para obtener respuestas lo más honestas posible. EP

Este País se fundó en 1991 con el propósito de analizar la realidad política, económica, social y cultural de México, desde un punto de vista plural e independiente. Entonces el país se abría a la democracia y a la libertad en los medios.

Con el inicio de la pandemia, Este País se volvió un medio 100% digital: todos nuestros contenidos se volvieron libres y abiertos.

Actualmente, México enfrenta retos urgentes que necesitan abordarse en un marco de libertades y respeto. Por ello, te pedimos apoyar nuestro trabajo para seguir abriendo espacios que fomenten el análisis y la crítica. Tu aportación nos permitirá seguir compartiendo contenido independiente y de calidad.

DOPSA, S.A. DE C.V