
A raíz del lamentable asesinato de Carlos Manzo, Aníbal Santiago hace una crítica de la poca responsabilidad que asume el Estado ante la violencia que impera en el país.
A raíz del lamentable asesinato de Carlos Manzo, Aníbal Santiago hace una crítica de la poca responsabilidad que asume el Estado ante la violencia que impera en el país.
Texto de Aníbal Santiago 10/11/25

A raíz del lamentable asesinato de Carlos Manzo, Aníbal Santiago hace una crítica de la poca responsabilidad que asume el Estado ante la violencia que impera en el país.
Tú, Celeste, joven e ilusionada en una hermosa historia, matcheas en Bumble con Sebastián, guapísimo encanto de mirada hipnótica, divertido, original, inteligente, receptivo y, clave, maduro emocionalmente. Se toman un capuchino en Coyoacán (como debe ser en romances nacientes) y, desde que se acerca a la mesa (llegaste antes porque estabas ansiosa), tu corazón galopa (por decir lo menos).
La primera noche, tu recámara estalla como un volcán (pobres vecinos) e inicia un amor. Formal, nada de aventuras. Sebastián así lo pidió (jura estar listo para un nuevo amor).
La primera semana, fabuloso. La segunda, bien. La tercera, normal. La cuarta, desastre: Sebastián llega tarde a las citas, propone un sexo cumplidor y predecible, sus charlas carecen de energía y vuelve hasta el fastidio a un mismo tema: le costó horrores superar su truene anterior. “Este amor se está yendo al carajo”, piensas.
La relación flota como un velero a la deriva; ambos son los tripulantes deshidratados a punto de naufragar en el océano. Un día te hartas, Celeste. Citas a Sebastián en el mismo café y le dices que esto ya es deplorable. Él lo admite y justifica su actitud: “Me lastimó demasiado mi relación anterior. Continuemos, pero entiéndeme: aún tengo el alma quebrada y el corazón muy mal”. Te preguntas si ante semejante postura es posible seguir y sobre todo seguir bien. “¿No que estabas listo para lo nuestro?”, le preguntas.
Pausa al infausto noviazgo de Celeste y vayamos a una mujer llamada Claudia. Ella le prometió a México otro romance. A un año de eso, estamos instalados en un infierno armado. Si a un pueblo lo arrastra una incesante tormenta de tragedias, no sobra espacio para romancear.
Hace 10 días mataron al alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, que se enfrentó al crimen organizado. El CJNG, mediante un sicario, asesinó a un político con, según la población michoacana, valentía moral, honestidad y empatía, valores muy escasos entre servidores públicos y que le prometían un futuro luminoso al padre de familia de 40 años.
Ante el homicidio, ¿qué respondió la presidenta Claudia? La culpa la tiene, expresó, “la guerra contra el narco que generó esta violencia (…) seis años de Calderón”.
¿Cuántas veces oímos que la violencia que va de 2018 —cuando MORENA asumió la presidencia— a 2025 es culpa del expresidente Felipe Calderón? Miles, seguramente. Aquí varias, tomadas de la web: “Con Calderón hubo un narcoestado”, “La violencia viene del sexenio de Calderón”, “Calderón le declaró la guerra al pueblo”, “El narco mandaba con Calderón”. “El narco García Luna era su brazo derecho”, “Todo empezó con la guerra de Calderón”, “Calderón soltó al demonio de la violencia”, “Calderón heredó un país en llamas”, “El narco se fortaleció con su guerra”, “Calderón confundió seguridad con sangre.”
La primera vez que Andrés Manuel se lavó así las manos por la violencia fue comprensible. Pero siete años después, ya no lo es. La excusa de Calderón pretende ocultar que el gobierno no quiere resolver el drama o no tiene maldita idea de cómo hacerlo.
Si ese iba a ser el discurso cada vez que surgen masacres, descabezados, deshollados, desaparecidos, hubiera sido totalmente válido que en el 2018 avisaran: “Cuando haya sangre del narco diremos que es culpa de Calderón. Decidan si nos votan” o “No podremos cambiar nada, el legado de Calderón es demasiado oscuro. Les pedimos su voto”.
Igual que Sebastián, que jura que su incapacidad de amar plenamene a Celeste es culpa de un viejo desamor, es patético que Claudia diga que no puede combatir al narco ni gobernar plenamente por culpa de Calderón, otro viejo desamor.
La sociedad les dio el poder porque prometieron que ellos cambiarían a México. Calderón inició su gobierno hace casi 20 años, pero quien gobierna hoy es MORENA. Ya estuvo. EP