Boca de lobo: Abandonemos sin tregua, nos espera la ruina

Aníbal Santiago hace una atinada crítica sobre el deterioro y abandono por parte de las autoridades de diversos ámbitos de la vida pública mexicana, como la salud, la educación, el transporte público, la vialidad, entre otros.

Texto de 29/09/25

México

Aníbal Santiago hace una atinada crítica sobre el deterioro y abandono por parte de las autoridades de diversos ámbitos de la vida pública mexicana, como la salud, la educación, el transporte público, la vialidad, entre otros.

1) Imagen sobrecogedora: acostada en un asfalto roñoso, una pequeña osa mueve su cabeza lentamente a derecha e izquierda con sus ojos cerrados, pues están infestados de parásitos. Apenas atina a mover una patita, buscando un poco de comodidad en el acto de morir. Su cuerpo es una calamidad. Esquelética, desnutrida, su piel se ha vuelto una costra marrón con las protuberancias infinitas de la sarna, un pellejo viejo atestado de ácaros y ectoparásitos que le están quitando la vida entre moscas y heces. El video que vimos la semana pasada proviene del zoológico neolonés La Pastora. MÉXICO ABANDONA A SUS ANIMALES.

2) Caminaba hace días por Avenida Coyoacán, junto al costado poniente de uno de los grandes hospitales del país. A través de las rejas vi un enorme basural que ocupaba sus áreas verdes, y de inmediato tuiteé una foto acompañada del siguiente texto: “Los jardines interiores del Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE son de una gran belleza. Podemos encontrar desde flores de la especie escusados hasta enredaderas de pañales. Emana perfume de gardenias”. MÉXICO ABANDONA SUS HOSPITALES.

3) Cerca de mi casa no sobran opciones para el ejercicio. Una de ellas es el Parque Banjidal de la alcaldía Iztapalapa. Los que nos ejercitamos ahí practicamos la especialidad olímpica de carreras con obstáculos, pero no con vallas atléticas, sino con montañas de basura de hasta metro y medio. Incluyen botellas de Tonayán, excremento, cascajo y 350 desperdicios más junto al senderito para correr y los juegos infantiles. Los peques se divierten metiendo a sus pulmones los vapores inmundos. MÉXICO ABANDONA SUS PARQUES.

4) La estación Tasqueña del metro resulta muy funcional para los 4 millones 900 mil 846 capitalinos que, según cifras oficiales, lo abordamos cada año. Eso sí, aunque útil, no es una experiencia estética. Sus paredes se desmoronan por la humedad, su aire se mezcla con enredaderas de cables mugrosos de todos los tiempos, los jardines que hace 55 años se diseñaron para dar oxígeno sirven para que ahí se depositen pilas de desperdicios. Y sus luminarias —en teoría útiles para alumbrar los tétricos pasillos, escaleras y espacios abiertos— no funcionan desde tiempos inmemoriales. MÉXICO ABANDONA SU TRANSPORTE PÚBLICO.

5) Los baches —desde el chiapaneco Amatenango de la Frontera hasta el pueblo tamaulipeco de El Ausente— son más mexicanos que los chilaquiles con salsa verde. La semana pasada, una desesperada vecina de Dzidzantún festejó los tres meses de vida del célebre bache de la calle 19. “Antes que acabe el día quiero felicitar a mi ya amado y odiado bache”, manifestó la mujer mientras partía un pastel con los vecinos (al parecer, le cantaron Las Mañanitas). Da risa, pero los baches causan accidentes, lesiones, muerte (ay, pequeño problema). MÉXICO ABANDONA SUS CALLES.

6) Lo impensable: el Colegio de Ciencias y Humanidades de una institución tan querida y sagrada como la UNAM fue escenario de un homicidio. En los días siguientes nos enteramos, por las protestas de los propios estudiantes, que desde hace años son habituales los asaltos en su interior e inclusive los intentos de secuestro. La enseñanza amalgamada con la delincuencia no es muy recomendable para la formación de profesionistas. MÉXICO ABANDONA SU EDUCACIÓN.

7) Ayotzinapa sigue viva y aún arde. La promesa obradorista de que la múltiple desaparición de los 43 estudiantes se resolvería fue falsa. La semana pasada, estudiantes y sus representantes legales derribaron con un camión de carga una puerta del Campo Militar 1-A y luego lo incendiaron y lanzaron petardos. Los métodos de protesta no son muy elegantes ni protocolarios, pero se ejecutaron por una gran verdad: el gobierno sigue negando los archivos que sobre el caso guarda la Secretaría de la Defensa Nacional. ¿Por qué será? Quizá somos muy mal pensados, pero desde 2018 el Ejército es una institución sacrosanta a la que no se toca ni con la sombra de una nube. MÉXICO ABANDONA A LA JUSTICIA.

En conclusión, a México —y nos referimos a los gobiernos desde municipales a federales—se le hace demasiado fácil abandonar. Y abandonar connota varias cosas:

  • Un Estado ausente.
  • La normalización del deterioro.
  • La segregación (el colapso atrapa a los más pobres).
  • El crecimiento de la irresponsabilidad ciudadana (¿para qué pago impuestos si todo es una porquería?).
  • La propagación de la destrucción (el mexicano de a pie sabe que su gobierno desprecia los valores y la propiedad colectiva, y por eso también los daña).
  • Vergüenza social (a los mexicanos no nos enorgullece nuestra identidad, y nos integramos al abandono).

México abandona demasiado. Así, el futuro solo puede ser una ruina. EP

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