Transgresiones a la democracia: Las calles se volvieron zonas de guerra

I. Tierra de nadie Apenas supe del caos desatado en Reynosa por los enfrentamientos entre bandas rivales y entre éstas y las fuerzas federales, vinieron a mi memoria las veces que he estado allí, en esa ciudad fronteriza. También vino a mi mente lo que viví al regresar a Masaya, Nicaragua, la tierra de mi […]

Texto de 18/06/17

I. Tierra de nadie Apenas supe del caos desatado en Reynosa por los enfrentamientos entre bandas rivales y entre éstas y las fuerzas federales, vinieron a mi memoria las veces que he estado allí, en esa ciudad fronteriza. También vino a mi mente lo que viví al regresar a Masaya, Nicaragua, la tierra de mi […]

I. Tierra de nadie

Apenas supe del caos desatado en Reynosa por los enfrentamientos entre bandas rivales y entre éstas y las fuerzas federales, vinieron a mi memoria las veces que he estado allí, en esa ciudad fronteriza. También vino a mi mente lo que viví al regresar a Masaya, Nicaragua, la tierra de mi padre, semanas después del triunfo sandinista, el 19 de julio de 1979. Fachadas de casas desfiguradas por las marcas de balazos y armamento pesado. Por aquí y por allá se veía lo encarnizado de los enfrentamientos con la Guardia somocista. Huellas de la guerra de liberación contra una tiranía oprobiosa.

Comparto una de las narraciones que me hicieron recordar aquellos momentos sobrecogedores tanto en la ciudad fronteriza como en Nicaragua:

Las balaceras y los bloqueos ocurridos en Reynosa, Tamaulipas, durante la noche del martes y la madrugada de este miércoles [2 y 3 de mayo] dejaron un saldo de una persona muerta, 11 bloqueos en diferentes vialidades, siete vehículos robados y daños en automóviles. Lo anterior fue dado a conocer, a través de su cuenta en Twitter, por la Vocería de Seguridad Pública de Tamaulipas […] Al respecto, el procurador de la entidad, Irving Barrios Mojica, pidió no viajar de noche en Reynosa y tener mucho cuidado, pese a que descartó un toque de queda por los hechos de inseguridad registrados en el municipio.1

¿Cuáles son esos hechos de inseguridad? Pues que durante los enfrentamientos ocurridos en esa ciudad la madrugada del 22 de abril, murieron Juan Manuel Loza Salinas, alias el Comandante Toro, líder del Cártel del Golfo (CDG) y Francisco “Pancho” Carreón, líder de los Zetas.2 Lo curioso es que hayan perdido la vida, en un mismo enfrentamiento, dos “capos” de los cárteles que se disputan el control del estado de Tamaulipas y, en especial, de Reynosa, que se considera clave en el trasiego de drogas. La explicación se encuentra en la siguiente narración: “Los hechos en los que murieron el Toro y ‘Pancho’ Carreón comenzaron a las 3:00 horas de hoy [22 de abril] cuando bandas rivales del Cártel del Golfo y los Zetas se enfrentaron en Reynosa, y al arribar elementos de las Fuerzas Armadas, atacaron a los uniformados, lo que dejó dos presuntos delincuentes muertos, armas y vehículos asegurados”.3 Dicho de otro modo: Golfos y Zetas estaban trenzados en un altercado. Llegó el Ejército y a ambos bandos los tundió por igual.

El objetivo era capturar al Toro, a quien se le atribuía el repunte de los homicidios, secuestros, extorsiones y robos. Datos del Sistema de Seguridad Pública indican que se registraron 111 homicidios dolosos en esa ciudad fronteriza entre enero de 2016 y marzo de este año.4

La violencia no sólo implica enfrentamientos entre células rivales del propio Cártel del Golfo o choques con miembros de los Zetas; los habitantes de la ciudad también han resultado afectados directamente: son víctimas de asaltos a mano armada, despojo de sus vehículos, incendio de sus casas, cobro de piso, extorsiones, secuestros y violaciones.

Y aquí viene una expresión fundamental de lo que está pasando: “Señalaron [los usuarios de las redes sociales] que las calles se volvieron ‘zonas de guerra’; ya que se enfrentaron a balazos dos células del crimen organizado, situación que generó persecuciones y bloqueos en la mayor parte de esta ciudad fronteriza”.5 La vida cotidiana se ha alterado: nadie está seguro; los comerciantes tienen miedo de abrir sus negocios; cuando la gente circula en sus vehículos, teme que, de improviso, se inicie algún enfrentamiento, comience la balacera y ellos queden atrapados en medio de la refriega; algunas instituciones educativas decidieron suspender clases. Los usuarios de los servicios de transporte a cada rato quedan varados por los bloqueos que hacen los narcotraficantes.

Un grupo de empresarios que ha sido particularmente afectado por el desorden es el de los restauranteros:

Empresarios del ramo restaurantero de esta frontera exigieron al gobierno federal y estatal pagar los daños causados a negocios de venta de comida y tiendas de autoservicio afectados por los disturbios del crimen organizado, luego de que fue abatido Juan Manuel Loza Salinas, el Comandante Toro. Alfonso de León Fuentes, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac), acusó que las autoridades dejaron crecer a los grupos criminales. “Le exigimos al gobierno que pague estos daños, ellos provocaron que estos grupos crecieran y ahora se están enfrentando a la sociedad, causándole estos males. Ellos los dejaron crecer y ellos tienen que pagar las consecuencias”.6

Los enfrentamientos y disturbios en Reynosa han dejado pérdidas para el comercio organizado superiores a los 400 millones de pesos.7 Pero ¿quién los dejó crecer? Ahora se sabe que, en especial, fue el gobernador Tomás Yarrington (1999-2004) quien entró en acuerdos con Osiel Cárdenas, el entonces jefe del Cártel del Golfo, y cuando éste cayó preso, negoció con Heriberto Lazcano, jefe de los Zetas.8

Con la fragmentación que se ha registrado en ambos cárteles, aparecen nombres desconocidos: “Un grupo lo comanda Petronilo Moreno Flores, alias el Panilo o Metro 100, con apoyo de grupos de Matamoros y Río Bravo. El otro es dirigido por Eduardo Ismael Flores Borrego, Negrito o Gamma 3, junto con Jesús García, alias, el Wero Jessy, y tiene como aliados a grupos de la Ribereña y también de Matamoros”.9

II. Los huachicoleros

Otro hecho violento de “alto impacto” fue el que se registró el 2 de mayo en Palmarito, Tochapan, municipio de Quecholac, donde perdieron la vida cuatro militares y seis civiles. Parecería que este enfrentamiento entre delincuentes que se dedican al robo de combustible y fuerzas del Ejército no tuviese nada que ver con el narcotráfico, pero no es así. Resulta que a ese poblado llegó la célula operativa de los Buchanans (una extensión de los Zetas), grupo encabezado por Ruselbi Vargas Hernández, el Ruso, y Gustavo Adolfo Jiménez Martínez, la Vieja, que tienen a su cargo a 60 hombres fuertemente armados que lo mismo ordeñan ductos que secuestran y extorsionan a comerciantes y dueños de empacadoras de hortalizas: “En Palmarito todos saben quiénes son los líderes huachicoleros; saben de sus actividades y sus nombres pero omiten denunciarlos ya sea por miedo o por complicidad […] la verdad todo el pueblo está aterrorizado por lo que pasa”.10 Quien cobra las extorsiones es Noé Bernardo Silva, alias el Cuca.

De acuerdo con investigaciones que realiza Inteligencia Militar en coordinación con la Fiscalía General de Puebla, efectivamente, los Buchanans forman un brazo armado de los Zetas que opera en distintas comunidades de Puebla, Tlaxcala y Veracruz. “El modo de operar de esta organización criminal en la ordeña de combustible, secuestro y extorsión es desplazar células autónomas con líderes locales en cada municipio, que a su vez entregan cuentas a líderes regionales”.11 A su vez, dichos líderes se encargan de tender redes con trabajadores de Pemex, policías municipales, estatales y federales que los apoyan en la extracción del combustible.

Los huachicoleros pagan 12 mil pesos a mujeres y niños para servir de escudos y vigías en los operativos de las fuerzas federales. A estos grupos se les encarga la tarea de apostarse en las entradas de las comunidades para reportar quiénes entran y salen. Cuando se va a ordeñar un ducto, se cita a esas mujeres y niños. Tienen la consigna de pararse frente a los lugares donde se realiza el saqueo para evitar que los delincuentes sean detenidos en caso de que lleguen las fuerzas federales: “Presuntamente, el enfrentamiento del pasado martes entre huachicoleros e integrantes del Ejército en Palmarito fue para evitar la detención de El Vieja”.12 Este criminal tiene dos propiedades de lujo en Palmarito que contrastan con la humildad de las casas de alrededor. El caso es que una de esas propiedades fue vandalizada por los pobladores porque quienes sirvieron de escudo en los enfrentamientos del 2 de mayo no habían recibido el pago de 12 mil pesos.

III. ¿Y las autoridades?

¿Qué hacer frente a este desbarajuste? En el caso de Reynosa vuelve a aparecer el desencuentro entre autoridades federales y autoridades estatales. Unos le echan la pelota a los otros: el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, solicitó al gobierno federal establecer convenios de colaboración y cambiar la estrategia contra el crimen organizado; hay que poner mayor atención en la estructura financiera de los cárteles. Aparte del trasiego de drogas —dice—, está el tráfico de personas, el robo de combustible, la corrupción en las aduanas, el contrabando de armas y la presencia de casinos ilegales.13

En referencia a los acontecimientos de Reynosa y Palmarito, el periódico El País publicó lo siguiente:

Cada vez es más frecuente la impresión de que la violencia repunta con fuerza y está extendida en todo el país. La inseguridad puja con fuerza y amenaza en convertirse en el principal tema rumbo a las presidenciales de 2018. No es una percepción sólo de los medios de comunicación o de algunos mexicanos. El presidente Enrique Peña Nieto ha admitido su avance. “2017 nos presentó un desafío mayor. Los índices de criminalidad en diferentes entidades federativas nuevamente empezaron a regresar a escenarios del pasado que no queremos que vuelvan”, confesó el mandatario a los 32 gobernadores del país en una reunión el miércoles [3 de mayo].14

Allí, en la reunión de la Conago, Peña Nieto les advirtió a los gobernadores que el apoyo del gobierno federal a los estados en materia de seguridad es “subsidiado y temporal” porque “no sustituiremos lo que es responsabilidad de instancias locales”.

Enseguida vino un “revire” implícito contra el gobernador de Tamaulipas: “El gobierno de Peña Nieto ha mandado un mensaje para que los Ejecutivos locales hagan más en las tareas de seguridad. El presidente pidió en la Conferencia Nacional de Gobernadores asumir ‘esfuerzos propios’ en el combate a los delincuentes”.15 El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dio una cifra escalofriante: “hay 2 mil 450 municipios, en los que hay mil 850 corporaciones, sólo 50 estarían capacitadas para cumplir con la seguridad de sus municipios”.16 Allí están “los pies de barro” del Sistema de Seguridad Nacional: si tan sólo 50 corporaciones policiacas están capacitadas para cumplir su función de las mil 850 que existen en el país, pues es lógico que esas otras mil 800 estén a merced de la infiltración o, por lo menos, de un combate desigual con los grupos criminales.

En el caso de Palmarito, se prepara una acción conjunta entre autoridades federales y estatales en una estrategia interinstitucional que incluye 2 mil 500 militares y 500 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). También participarán las secretarías de Desarrollo Social, Rural, Educación y el dif. Esta acción, según anunció el gobernador de Puebla, Antonio Gali Fayad, se llevará a cabo en la zona conocida como el Triángulo Rojo (Tepeaca, Palar de Bravo, Quecholac, Acatzingo, Acajete y Tecamachalco), donde es más evidente la presencia de los “chupaductos”. “Aseguró que tienen programas sociales para hacer ver a la población que la vía de la ilegalidad no es la correcta y que se den cuenta que sólo son utilizados por la delincuencia. A los pobladores se refirió como gente buena y de trabajo, pero que se ha dejado seducir por el crimen organizado que los compra para que les brinden protección, como el halconeo”.17 Ciertamente, es loable que se emprenda esta acción conjunta entre la federación y el estado de Puebla. No obstante, los huachicoleros también operan en los estados de Veracruz, Tamaulipas, Tlaxcala, Guanajuato, Jalisco, Sinaloa y Estado de México.

IV. ¿Por qué es importante el Licenciado?

Conviene comentar aquí la detención de Dámaso López Núñez, alias el Licenciado, el 2 de mayo. No es un narcotraficante cualquiera, sino que era, ni más ni menos, el lugarteniente de Joaquín “el Chapo” Guzmán. Entre las fechorías que el Licenciado ha cometido se encuentra la de haber ayudado a escapar, el 19 de enero de 2001, al Chapo del penal de alta seguridad de Puente Grande. Allí, en ese reclusorio, el Licenciado fungía como subdirector. El Chapo fue capturado por segunda vez el 22 de febrero de 2014. Dámaso López también ayudó a la segunda fuga de Guzmán, el 11 de julio de 2015, del penal de Almoloya. Cuando el escurridizo narcotraficante fue capturado por tercera vez, el 8 de enero de 2016, y extraditado a Estados Unidos el 19 de enero de 2017, Dámaso quedó “formalmente” como su sucesor. Pero las cosas no iban a ser tan fáciles: se ha desatado una verdadera y propia contienda al interior del cártel de Sinaloa por el liderazgo de esa organización. Quienes están en la puja por el mando son, desde luego, los viejos capos como Ismael el “Mayo” Zambada y Juan José Esparragoza, alias el Azul; pero también los familiares del Chapo, en especial su hermano Aureliano el “Guano” Guzmán Loera, y los hijos del legendario narcotraficante, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán, conocidos como los Chapitos. En esta disputa, igualmente, se encuentra Dámaso López Serrano, el hijo del Licenciado. Hay signos evidentes de que el Cártel de Sinaloa, a semejanza del Cártel del Golfo y de los Zetas, se está fragmentando.

En el marco de esta disputa de poder, al Licenciado se le atribuye el secuestro que sufrieron los Chapitos en el restaurante La Leche de Puerto Vallarta, Jalisco, en agosto de 2016. Ahora que Dámaso fue capturado, su preocupación es que vaya a ser asesinado en el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) de Ciudad Juárez, Chihuahua, por alguno de los sicarios de los Chapitos o del Mayo Zambada.18 Prefiere ser extraditado a los Estados Unidos, donde la Corte de Distrito para el Este de Virginia ordenó su captura en noviembre de 2011. Se estima que este delincuente obtuvo ganancias por al menos 280 millones de dólares, producto de la introducción de estupefacientes a la Unión Americana. En la investigación llevada a cabo por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, desde 2007 se señala que el Licenciado operaba una red de trasiego de droga desde Perú hasta Estados Unidos.

Dámaso se refugió en la Ciudad de México buscando huir de la venganza de sus rivales al interior del Cártel del Pacífico, pero, además, tratando de cerrar un acuerdo con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), agrupación contraria a la de Sinaloa.

Un personaje de este calibre maneja, desde luego, cantidades desmesuradas de dinero y redes logísticas transnacionales; pero también contactos políticos y empresariales. Por eso es importante el siguiente dato: “autoridades de la pgr confirmaron que personal especializado analiza minuciosamente los 23 teléfonos celulares, dos computadoras y una memoria usb, incautadas al Licenciado y su operador financiero en la Ciudad de México, Víctor Geovanny González Sepúlveda, el Chómpiras”.19 No es descabellado decir que en esos aparatos se puede encontrar datos que ayuden a descubrir los contactos nacionales e internacionales del Cártel de Sinaloa. Si Dámaso era el sucesor del Chapo, en su poder quedó información valiosísima que ahora, en manos de la pgr, debe servir para desentrañar los intríngulis de esta red delictiva y, sobre todo, depositaria de un poder inmenso.

Al respecto conviene hacer alusión a la encuesta realizada recientemente por Parametría sobre el narcotráfico en México. A la pregunta: “¿Quién diría usted que tiene más poder en el país?”, el porcentaje más alto lo tienen los cárteles del narcotráfico con el 39%, en tanto que en un lejano segundo lugar se encuentra el presidente de la República con el 24%. En tercer sitio aparecen, todavía más lejos, la Iglesia católica y las Fuerzas Armadas, con sólo 8%; los medios de comunicación apenas alcanzan un 4%.20 Cierto, se trata de una percepción, pero así lo cree y lo vive la gente, sobre todo en los estados donde tiene más presencia el crimen organizado.

V. Transformaciones de las organizaciones criminales

Lo que hoy sucede en Reynosa, Tamaulipas, tiene una cierta historia. En esa entidad de la República dominó de manera indiscutible Osiel Cárdenas Guillén, quien fue capturado en 2003 y extraditado a Estados Unidos en 2007. Entre los hombres de mayor confianza de este capo se encontraban Jorge Eduardo Costilla Sánchez, alias el Coss, Gregorio Saucedo “el Caramuela”, Enrique Aguilar Rejón “el Mamito” y Heriberto Lazcano Lazcano “el Z-3 o el Verdugo”.

Como lo señala Héctor de Mauleón en su ensayo “La pulverización de los cárteles”,21 al quedar fuera de circulación Osiel, el Cártel del Golfo se dividió en dos facciones: una, el ala civil, quedó en manos de Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén, alias Tony Tormenta (hermano de Osiel) y de Costilla Sánchez. La otra fue encabezada por Heriberto Lazcano y Miguel Ángel Treviño “el Z-40”.

Cada uno de ellos fue capturado o abatido. Veamos: el 5 de noviembre de 2010, Tony Tormenta intentó romper el cerco que le tendieron las fuerzas armadas (Ejército y Marina de manera conjunta) en un inmueble en la ciudad de Matamoros. El combate duró una hora. Finalmente: la Marina informa esa tarde que el líder del Cártel del Golfo y dos de sus secuaces fueron abatidos en una casa de seguridad. Costilla Sánchez, “el Coss”, fue aprehendido el 12 de septiembre de 2012 en Tampico. Lazcano fue abatido por la Marina, en Progreso, Coahuila, el 7 de octubre de 2012, mientras asistía a un partido de beisbol. De repente le avisaron que había movimiento de tropas; trató de alejarse del lugar, pero se topó con un convoy que le ordenó detenerse. Lazcano trató de escapar a punta de metralla. Fue abatido a 300 metros del vehículo que conducía. El asunto es que los marinos no sabían quién era. Se le hicieron estudios y luego se comprobó que era el jefe de los Zetas (el cadáver fue robado). Treviño Morales fue capturado el 15 de julio de 2013 en un camino de terracería al suroeste de Nuevo Laredo. La dea lo califica como el hombre más despiadado del cártel.

Dice De Mauleón: “Pero el ciclo de los ‘grandes líderes’ había terminado. Un informe de la Comisión Nacional de Seguridad informa que la estructura misma del Cártel del Golfo estaba diseñada para fracturarse. Según el documento, desde la caída de Osiel la organización quedó dividida en tres vertientes: una administrativa, a cargo del Coss; otra operativa, que manejaban Heriberto Lazcano y Miguel Ángel Treviño (los Zetas) y una dedicada al manejo de las relaciones públicas, bajo el mando de Tony Tormenta”.22

Y de la fractura pasó, efectivamente, a la pulverización: para asegurar el territorio a su cargo, Tony Tormenta creó a los Escorpiones, los Jaguares, los Cobras y los Cóndores. El Coss formó a los Sierras y a los X. Miguel Ángel Treviño integró el grupo de los L. Un líder que abandonó toda operación debido a su adicción a las drogas, Gregorio Sauceda Gamboa, detenido en 2009, creó el grupo de los Metros. Mario Cárdenas Guillén, otro de los hermanos de Osiel, y Juan Mejía González, el R-1, dieron nacimiento al grupo de los Rojos.

El caso de los huachicoleros confirma esta tendencia a la atomización. Allí están los Buchanans actuando en Palmarito. Pero no por haberse esparcido el nivel de violencia y crueldad ha disminuido; al contrario, lo que vemos es que en esta nueva etapa los grupos delictivos afectan más directamente a la población, ya sea porque la hace víctima de robos y extorsiones o porque la involucra directamente en sus actos delictivos como cómplice.

Es cierto que los liderazgos fuertes han desaparecido y con ello el control vertical de las organizaciones criminales: “cada vez son más las células de los Zetas que obran por su cuenta. Lo cual no es extraño: 30 de sus capos han sido detenidos o abatidos”.23

Hay una reconfiguración de los cárteles en México: antes había cinco grandes organizaciones. Felipe Calderón inventó la Guerra contra el crimen organizado, cuya estrategia consistió en ir por las cabezas de esos cárteles pero sin una planeación mayor que respaldase el proceso de debilitamiento. El resultado ha sido esa “atomización”. Eduardo Guerrero, en su último reporte al comenzar 2017, señala que ahora hay 280 grupos criminales.24

Parecería, entonces, que estamos entrando a una etapa nueva del fenómeno delictivo. Sin embargo, éste no es nuevo. Uno de los grandes estudiosos de la política, Gaetano Mosca (1858-1841), en una conferencia titulada “¿Qué es la mafia?”, pronunciada en Turín en 1900, expresó lo siguiente: “la consecuencia más desagradable del espíritu mafioso estriba en que merced a éste adquiere una vitalidad extraordinaria una gran cantidad de pequeñas asociaciones de malhechores”.25 Palabras que tienen una impresionante actualidad en nuestro medio.

Ahora no luchamos la guerra contra la tiranía, sino contra la anarquía. EstePaís

NOTAS

1 La Crónica, 4 de mayo de 2017, p. 11.

2 El Universal, 22 de abril de 2017.

3 Idem.

4 Reforma, 24 de abril de 2017, p. 9.

5 La Crónica, 4 de mayo de 2017, p. 11.

6 Reforma, 24 de abril de 2017, p. 9.

7 Esto lo dijo Julio Almanza Armas, presidente de la Federación Estatal de Cámaras de Comercio (Fecanaco), en Reforma, 7 de mayo de 2017, p. 6.

8 José Fernández Santillán, “Yarrington y la mafia italiana”, La Crónica, 14 de abril de 2017.

9 Reforma, 4 de mayo de 2017, p. 6.

10 Excélsior, 7 de mayo de 2017, p. 13.

11 Idem.

12 Idem.

13 La Crónica, 5 de mayo de 2017, p. 6.

14 El País, 5 de mayo de 2017, p. 10.

15 Idem.

16 El Financiero, 5 de mayo de 2017, p. 41.

17 El Universal, 7 de mayo de 2017, p. 10.

18 El Universal, 4 de mayo de 2017.

19 El Financiero, 5 de mayo de 2017, p. 50.

20 Francisco Abundis, “Nuestra complicada relación con el narcotráfico”, Milenio, 6 de mayo de 2017, p. 21.

21 Héctor de Mauleón, “La pulverización de los cárteles”, Nexos, 1 de julio de 2014.

22 Idem.

23 Idem.

24 Tomo el dato de Héctor Aguilar Camín, “La matanza va”, Milenio, 4 de mayo de 2017, p. 3.

25 Gaetano Mosca ¿Qué es la mafia?, México, Fondo de Cultura Económica, 2003, p. 63. Esta conferencia fue publicada originalmente en Il Giornale degli economisti, serie II, núm.  20, 1900, pp. 236-262.

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José Fernández Santillán es profesor del Tecnológico de Monterrey (CCM). Discípulo y traductor del filósofo italiano Norberto Bobbio. Ha sido Fulbright-Scholar-in-Residence en la Universidad de Baltimore (2015); profesor visitante de la Universidad de Georgetown (2013), e investigador visitante en la Universidad de Harvard (2010). Entre sus libros se encuentra Política, gobierno y sociedad civil, Fontamara, 2013. Fue miembro del consejo editorial de la revista Este País. Es investigador nacional nivel III del SNI.

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