Lo que sí podemos hacer: Consumo responsable

Es posible contribuir a que los más desfavorecidos tengan condiciones más justas de trabajo y un futuro alentador.

Texto de 23/04/17

Es posible contribuir a que los más desfavorecidos tengan condiciones más justas de trabajo y un futuro alentador.

¿A usted le gusta el café? Si es así, ¿cómo lo toma?, ¿negro?, ¿lo acompaña con alguna pieza de pan?, ¿en casa?, ¿en una cafetería del barrio o en alguna cadena nacional o internacional?

Otras preguntas sin duda más complicadas: ¿alguna vez acudió a un expendio y solicitó que le prepararan un café de grano recolectado en parcelas donde no hubiera trabajo infantil, o en donde se respetaran los derechos humanos, o bien en donde se garantizaran condiciones de vida digna para los pequeños productores, los jornaleros y sus familias?

Hace tiempo tuve oportunidad de visitar algunos campos cafetaleros en Veracruz, conocer de primera mano las condiciones de trabajo de los jornaleros y platicar con algunos de ellos. Me sorprendió saber que iniciaron labores de recolección de café a una edad tan temprana como los cinco años, y que otros eran prácticamente “nómadas” que van siguiendo el ciclo de cosecha de los diferentes cultivos en el país. La sorpresa fue seguida de indignación y del deseo de contribuir a cambiar esa realidad. Así, recorrí campos cafetaleros en Oaxaca, Chiapas, Puebla y Veracruz para conocer la realidad de los pequeños productores dueños de parcelas de una hectárea en promedio. Conocí gente de campo que luchaba todos los días por llevar el pan a la mesa de sus modestas viviendas, sujetos a variaciones de mercado así como a intermediarios que sacan ventaja de las necesidades de los productores; ellos tenían que acceder a vender a precios muy bajos con tal de contar con algo de dinero.

En realidad, para el consumidor común en México y en la mayoría de los países, la cadena de suministro de café es invisible y, por lo mismo, los temas de derechos humanos, trabajo infantil y condiciones de vida digna para jornaleros y migrantes no forman parte de los factores de decisión de compra y consumo. De acuerdo con información de unicef, en México 3.6 millones de niños, niñas y adolescentes entre los 5 y 17 años de edad desempeñan alguna clase de trabajo en actividades productivas (que puede o no ser remunerada),mientras que Cafés de México resalta la baja productividad en el país y la consecuente afectación a los ingresos de los productores.2

Debido a esta dinámica, un pequeño productor cuenta con cinco opciones para cubrir sus necesidades básicas y las de su familia:

Migrar a grandes ciudades en México o Estados Unidos, lo que casi siempre supone separarse de la familia;

Siembra de cultivos ilegales, con el riesgo de integrase incluso al crimen organizado;

Sustitución de los cultivos por otros más rentables, incluyendo a veces actividades pecuniarias que deterioran el medio ambiente;

Abandono de la parcela para trabajar como jornalero en fincas más grandes, y, finalmente,

Mantenerse como pequeño productor de café buscando más ingresos mediante el incremento en la productividad de sus parcelas.

En la cadena restaurantera en la que colaboro, decidimos apostar por esta última opción. En nuestros esfuerzos por ayudar, iniciamos un proyecto piloto en la comunidad de Talquián, Municipio Unión Juárez, Chiapas, dentro de la Reserva de la Biósfera Volcán Tacaná, en el Soconusco, en la frontera con Guatemala. Elegimos esta comunidad porque, a la situación encontrada en otros campos cafetaleros, agregaría temas muy importantes de migración de centroamericanos, principalmente guatemaltecos. Además, el proyecto se desarrollaría en una reserva natural protegida, con las restricciones ambientales que ello implica.

En las cinco parcelas seleccionadas se implementaron acciones de repoblación, además de capacitación, fertilización orgánica, cuidado y mantenimiento de las plantas y la parcela, atención a la roya (hongo que ataca a diversas variedades de plantas de café) y seguimiento, logrando así incrementar la productividad en más de 300% (de 3 a 12 quintales por hectárea) en un lapso de tres años. Este café estará en nuestra cadena de restaurantes en mayo de este año, con un precio justo que permita a los productores satisfacer sus necesidades y las de sus familias en alimentación, vestido, vivienda, educación, salud y patrimonio. Nuestro objetivo es llevar este proyecto a otras comunidades, no solamente de Chiapas, sino también del resto de los estados productores de café. En 2016 iniciaremos proyectos en seis comunidades de Chiapas, Oaxaca y Puebla.

Como consumidores, podemos aportar nuestro granito de arena informándonos y privilegiando a aquellos productos que, además de cubrir las condiciones de calidad y precio esperadas, contribuyan al bien común. Existen certificaciones y distintivos en algunas marcas que ayudan a decantar la selección (impactos claros, medibles y de largo plazo). Todo suma, y estoy convencido de que el número de consumidores responsables seguirá aumentando. Lograremos así un cambio positivo en beneficio de nuestra sociedad, nuestro México y nuestro planeta. Eso sí lo podemos hacer. 

1 http://www.unicef.org/mexico/spanish/proteccion_6928.htm

2 http://www.cafesdemexico.com/

_____________

GUSTAVO PÉREZ BERLANGA es director de Responsabilidad Social de Restaurantes Toks, académico y miembro de la Junta Directiva del Pacto Mundial de Naciones Unidas.

DOPSA, S.A. DE C.V
T.  56 58 23 26 / 55 54 66 08 /
56 59 83 60

Dulce Olivia 71,
Villa Coyoacán,
Coyoacán,
04000,
Ciudad de México