En opinión del autor, el debate en torno a la nueva dirección del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) es muestra de un cambio de paradigmas y el inicio de una revolución científica, llamada a sentar las bases para que la ciencia mexicana permita a la sociedad revalorar la visión campesina e indígena de la producción y la conservación de la naturaleza, como parte fundamental de nuestra supervivencia.