El cosmos binniza’ de José Ángel Santiago

Galería de José Ángel Santiago.

Galería de and  07/09/22

José Ángel Santiago evoca a seres míticos antropomorfos y feroces de los binniza’ (zapotecos): espinas de los tallos de ceiba, cocodrilos, cangrejos, jabalíes, rayos, alacranes, serpientes, conejos, tortugas marinas, arañas, casa rayo, son algunos personajes recurrentes en el cosmos dibujado, pintado y esculpido por el artista originario de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. 

Explora en formatos y técnicas de la pintura mural, el dibujo a lápiz, el óleo, la creta y la sanguina, además utiliza materiales y técnicas milenarias como la cerámica en alta temperatura y la pintura al fresco. Con estas dos últimas técnicas termina de ceñir orgánicamente la representación de la pieza con el proceso de creación, así nos pone de manifiesto a seres mitológicos que escapan del régimen de la temporalidad lineal y de la pretendida homogeneidad del mundo. 

Bestiario fue su primera exposición, en 2016 en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca. Sus dibujos mostraron la fuerza de los animales y de la naturaleza. De ahí en adelante vendría una prolífica creación artística muy arraigada a su lengua materna diidxazá (zapoteco), de dónde beenda (serpiente) emerge como un personaje mitológico en todas sus obras. 

Su padre, un campesino binniza’ conocedor de los astros le enseño a mirar el cielo. Como dice el poeta Víctor Cata: “Para los zapotecas el cielo es una flor de tumbas guie’ ba’, en esas tumbas habitan el sol, la luna, las estrellas, las constelaciones, los cometas; que son considerados como animales de lumbre, seres divinos que tienen vida porque andan y no se están quietos. Hay muchas maneras de mirar y concebir el cielo, los ancianos dicen que es como una jícara azul volteada sobre el mundo”. Para los campesinos juchitecos quienes saben sembrar la tierra, el cielo es un campo de estrellas, y justamente de ahí nació Constelaciones, un proyecto artístico que comenzó en el 2017 y que aún continua. José Ángel ha impreso en serigrafía 72 constelaciones zapotecas cuyas formas son las de la flora y la fauna de la tierra. Estas fueron expuestas en el Salón ACME de la Ciudad de México. 

En el cosmos binniza’ no hay un orden idílico, por el contrario, puede ser caótico y con derrumbes. Dice el artista juchiteco que entre la gente de su pueblo se cree que hay una mujer negra que protege el mundo y debajo de sus píes vive una serpiente, cuando la Tierra se deteriora, la serpiente se mueve y la mujer salta tan furiosa que provoca terremotos. 

Xu en diidxazá es temblor, es un terremoto que viene con hambre, con peste, con guerra; así se pensaba entre los binniza’ del siglo XVI, así lo registró fray Juan de Córdoba en el Vocabulario en lengua Çapoteca.  Incluso así se canta en nuestros siglo:

Siaba Bi, siaba nanada
Siaba guie, siaba yu,
Siaba nisa, siaba guie
Ca bini gúla sa ma cheeca,
Ma chequirá guidxilayu 

Caerá aire, caerá frío 
Caerán  piedras, caerá tierra
caerá agua, caerá fuego
los binni gula sa se van 
se acabará la tierra. 

Fue precisamente en septiembre de 2017 cuando Xu atestó el istmo de Tehuantepec. Los movimientos telúricos tumbaron casas, escuelas, mercados y caminos. De este terremoto que atravesó José Ángel junto a su pueblo, nació Xuroo: pinturas al fresco que muestran las catástrofes del cosmos binniza’. El joven artista hizo pintura de la oralidad diidxazá, pues, durante los meses posteriores al terremoto, él se mantuvo en la reconstrucción de su pueblo y entre los escombros, las mujeres y hombres le platicaron y le cantaron en lengua diidxazá la mitología de Xu. En 2018 expuso las 28 pinturas al fresco en la Galería Quetzali.

La exposición de La casa del cielo y la serpiente en 2021 fue prueba de la gran fuerza creativa de Xu. José Ángel retomó materia orgánica: tejas, madera, tierra, arcilla y agua para crear diversos tipos de casas que habitan los binniza’. Casa rayo, casa agua, casa bolita, oro, raíz, serpiente, fuego, pichancha. 

La casa es un cuerpo habitable y un vestigio, cuya destrucción con el terremoto anunció también el caos de un cosmos. La obra literalmente llegó como una ola de tierra a la casa de la cultura de Oaxaca, ésta no se trató de una reproducción más del exotismo ni del realismo mágico con el que se han mirado las múltiples representaciones de nuestros pueblos binniza’, angpøn, ikoots, ayuuk, chontales, popolucas, nahuas y chinantecos que habitamos el Istmo mexicano. La creación artística de José Ángel se rebela constantemente como lengua milenaria y memoria orgánica de un pueblo vivo en tiempos en el que el mundo se derrumba.

Su más reciente obra se llama Bidxadxa Bidxadxa Ju fue parte de la muestra For the Record en Minneapolis, Estados Unidos. Se trata de cuatro piezas de hierro forjado e impresas sobre cuero de becerros. En su conjunto representan cuatro elementos: agua, tierra, viento y fuego, que remiten al mito zapoteca de la creación. No obstante, los materiales y la técnica aluden a la barbarie del colonialismo ejercido contra los pueblos en el siglo XVI, evoca a los años en que miles de “indios” fueron tomados por esclavos y marcados con hierro, vendidos públicamente, atados en colleras y, con unas varas, llevados a los tianguis para venderlos. Fue un mandato de la corona que aquellos que se rebelaban fueran sometidos como esclavos, y fue mandato del Príncipe que los esclavos tomados en guerra fuesen herrados. Para José Ángel, la idea de marcar remite a la forma de imprimir en la gráfica, por ello hace suya la técnica del herraje, justamente para revelar aquellos tiempos de barbarie que continúan hasta nuestros días en formas de despojos y violencias. 

La creación artística de José Ángel Santiago viene de la raíz profunda de su lengua diidxazá, como hablante del zapoteco, como pintor y escultor juchiteco expresa el cosmos de un pueblo que se autonombra así mismo como binniza’. Ello a contrapelo de las miradas paternalistas que suelen nombrar y describir a los pueblos indígenas. Y es que en México el problema no es que los pueblos no hablen o no se autonombren, pues desde siempre lo han hecho, más bien, la pregunta es ¿quien los escucha?


José Ángel es parte del estallido de jóvenes artistas formados en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca fundado e inspirado por el maestro Francisco Toledo. En el 2017 residió en la Villa des Arts de Rabat, Marruecos. Su encuentro con otra cultura milenaria lo remitió al profundo vínculo de su pueblo con la Tierra. Las obras del joven artista juchiteco han recorrido otras latitudes del mundo: Inglaterra, Estados Unidos, Vietnam, Indonesia, Tailandia, entre muchos otros territorios tangibles como cognitivos. Pronto se espera su nueva exposición en el XXVI Festival Internacional Afrocaribeño, donde presentará piezas de cerámica y pinturas al fresco como un tributo al agua. EP

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