Cianotipias: Frida Castañeda

Galería de Frida Castañeda.

Galería de Frida Castañeda  10/08/20

La cianotipia es un proceso de impresión fotográfica que utiliza dos componentes químicos: el citrato de amonio férrico y el ferricianuro de potasio. El resultado produce en uno de los colores más fascinantes de la historia de las artes plásticas: el azul de Prusia.  

Diversos creadores han realizado obras de cierta belleza mediante este procedimiento. 

Pienso en Anna Atkins, botánica, pionera de la fotografía, que hizo un registro minucioso de diversas plantas y que publicó el primer libro ilustrado con fotografías: Photographs of British Algae: Cyanotype Impressions(1843). Las imágenes de Atkins son sutiles y difícilmente serían únicamente ilustraciones; son, más bien, interpretaciones simbólicas de las formas vegetales. 

Con el paso del tiempo la cianotipia se ha convertido en una técnica de cierto matiz artesanal. Como Anna Atkins, quien realiza una cianotipia puede, después de aplicar los químicos a una hoja de papel, revelar a la luz del sol la forma o figura de una planta. El resultado suele ser bello esencialmente porque el resultado mantiene cierta armonía elemental.  Acaso por ello, Frida Castañeda (Oaxaca, 1992) eligió para esta serie crear piezas mixtas a partir de fotografías realizadas en su estudio y jardín: observamos, en el trasfondo azul, una serie de objetos y situaciones cotidianas para la artista. Una ventana, agujas de pino, ramas de una magnolia, un algodón de pochote, diversas cáscaras y vainas de semillas, una calabaza, una pequeñísima flor blanca, frijoles extendidos en un petate: una breve colección de cosas acumuladas en un mueble discreto o en la memoria. Castañeda realizó una especie de cartografía de recuerdos personales que se entrecruzan con el gusto vegetal. Después imprimió estas imágenes en papel algodón. El resultado fue una serie de imágenes en pequeño formato de color azul prusiano. Y como suele suceder con la obra de Castañeda, en vez de dejar las piezas como estaban, decidió intervenirlas. Eso es algo común en su trabajo, el de no usar una sola técnica y tratar de que todo quede fusionado. También lo hizo con otra serie de grabados, Semillas y laberintos, donde dibujó con lápices blancos y colocó hoja de oro sobre las impresiones. 

Frida Castañeda fue colocando insectos sobre estas imágenes. Consiente acaso de que es imposible que un estudio en el campo no esté lleno de vida. De vidas minúsculas que perpetran sus formas por doquier, en las mesas, entre los libros, en los marcos de las puertas. Hizo dibujos discretos con lápices de colores y aplicó diversos tintes. Los insectos le parecen el complemento natural de cualquier imagen, sobre todo de las ilustraciones vegetales.  Dan una idea de lo que ve alguien que ha vivido fuera de la ciudad toda su vida. 

Nadie es capaz de definir el color azul. La RAE dice del azul que es “semejante al del cielo sin nubes y el mar en un día soleado, y que ocupa el quinto lugar en el espectro luminoso”. ¿Qué significados mantiene el azul?  Cada quien puede hacer su propio listado de simbología de este color, que, como los demás, acaso permanece bajo cierto  secreto.  Quizá Frida Castañeda intentó decir que el azul es el color de los recuerdos. O el color de los objetos guardados en cajones de madera. O podría ser, también, el color  del tiempo transcurrido. EP

Guillermo Santos 

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