La muerte de Artemidoro. Siglo II d. C.

Artemidoro, griego y adivino del siglo ii d. C., fue un intérprete de sueños con un especial interés por la mántica. El escritor Adolfo Córdova nos habla de este singular personaje y del significado que dio a algunos sueños de naturaleza premonitoria.

Texto de 15/04/20

Artemidoro, griego y adivino del siglo ii d. C., fue un intérprete de sueños con un especial interés por la mántica. El escritor Adolfo Córdova nos habla de este singular personaje y del significado que dio a algunos sueños de naturaleza premonitoria.



Sí. Hay un ejemplar. Tercer piso, al fondo. 

No esperaba encontrarlo. 

Sostengo el papelito que me dio la bibliotecaria: 154.63/ A77. Camino debajo del esqueleto de una ballena que cuelga del techo. La biblioteca se eleva siete pisos en estanterías que flotan. ¿Quién era él? Subo la primera escalera. ¿Es cierto que soñó su muerte? Hay un ejemplar. 

Nació en Éfeso, hoy Turquía, hacia finales del siglo II d. C. Tenía un interés profundo por la mántica y dijo haber recorrido Grecia, Italia y varios países de Asia para aprender el lenguaje de los símbolos y anticipaciones. 

No esperaba encontrar su libro. 

Las escaleras conducen a pasillos larguísimos formados por libreros. 

¿En qué piso estoy? Miro hacia abajo y cuento. Tres. 

Tercer piso, al fondo. 154.63/A77. 

Me pican las manos. Un solo ejemplar. 

Avanzo por un túnel de libros. La luz se proyecta como recortada en pequeños rectángulos. 110. Leo la numeración de los libreros: 122, la compruebo en los lomos de los libros: 130, estoy cerca. Decía que era de Daldis, ciudad natal de su madre, no de Éfeso. 137. Le gustaba leer a Homero y a Menandro. 142. Iban a verlo desde reinos a semanas de distancia para que interpretara sus sueños. 150. Escribió muchos libros. Sobrevivió sólo uno. Éste. Freud habló de él. 151. No esperaba encontrarlo. Camino más rápido. 152. Tuvo un hijo. 153. Quería que se convirtiera en su discípulo. 154. Heredarle todos sus descubrimientos. 154.23. Temo que no esté. La bibliotecaria dijo que sí. 154.53. 

Dicen que soñó su muerte. 

154.63/A12. 

Y la de su hijo. 

154.63/A77. 

Eso es todo. No se sabe nada más, ni de él ni del hijo. 

Me pican las palmas de las manos. Desde hace varias noches tengo un sueño que me despierta con un presentimiento. Tomo el libro. Me detengo antes de abrirlo. Veo por una ventana las plantas que rodean a la biblioteca. No esperaba encontrarlo. 

Artemidoro, griego y adivino. 

Me siento en el suelo. 

La interpretación de los sueños

Comienzo a leer. 

*** 

Muchas veces me sentí impulsado a emprender el presente trabajo y siempre me detuve. Me estremecían la abundancia y los alcances de las cuestiones que en él se plantean y huía de las críticas adversas de aquellos que descreen de la mántica, la providencia divina, la oniromancia, las predicciones oculares, los presagios por el vuelo de las aves, la lectura de las entrañas de los animales, las explosiones de los astros y más. 

Hasta mí han llegado hombres y mujeres para contarme sus sueños y han soñado que les cortan la cabeza y ha resultado que pierden la casa; o han vomitado sangre y, si son pobres, se han enriquecido, y, si desean hijos, los han tenido. Y he visto naufragar a quienes habían soñado con hormigas aladas, amigos que se traicionan cuando alguno sueña con gallos de pelea o codornices, y esclavos que dominan a sus amos después de soñar que caminan en el mar. 

Es el objetivo de esta obra oponerme con juicio a los que intentan reprimir la propia mántica, y brindar elementos suficientes a los que no sean demasiado necios, para que interpreten sus sueños y engrandezcan este arte. 

He caminado entre adivinos en medio de plazas y al pie de los templos. He visto gentes escupirles y llamarles charlatanes, pero también han caído las monedas y las súplicas a sus pies. Y me he dedicado a seguirles. Mucho escuché de antiguos sueños y sus consecuencias, en las ciudades y en las fiestas de Grecia y de Asia e Italia, y en las islas más grandes y pobladas. 

He de empezar sin más desvíos exponiendo las dos principales clases de sueños: el ensueño y la visión onírica. 

El primero refiere a lo que existe en el presente. Por ejemplo, un enamorado soñará con las jóvenes que ama y el hambriento saciará su hambre y el sediento su sed. No hay mucho que interpretar. En cambio, la visión onírica actúa en forma de augurios y alertas. Suele ser tan poderosa y contundente que no hay abismo que se hunda lo suficiente para ocultarse del futuro soñado. Como el que sueña que lee con los pies enterrados, aunque salte fuera y despierte, aunque dé vuelta a las palabras para nombrar su sueño, encontrará la muerte. 

He de advertir: para que todo lo aquí expuesto tenga efecto, el aprendiz de intérprete deberá mostrar dotes naturales. Muchos sólo copian lo que ya se ha dicho y mezclan con torpeza falsedades. 

La localización temporal de los sueños, los usos universales y particulares, los plazos para el cumplimiento de las visiones oníricas, los cambios de fortuna, los sueños repetidos… todo cuanto sea posible, monstruos, robos, bebidas, danzas, enmudecimientos, vísceras, cuernos, todo cuanto se sueñe está aquí contenido. 

Y lo escribo especialmente para ti, hijo mío, para inscribir nuestros nombres en la memoria soñada del tiempo. 

*** 

Invierno de 1916. Sigmund Freud imparte una de sus célebres conferencias en el auditorio de la Universidad de Viena. Un público de médicos espera en absoluto silencio. Empieza: Señoras y señores: Ignoro cuánto sabe cada uno de ustedes acerca del menospreciado e indigno sueño. Algunos colegas consideran que estudiarlo es poco práctico y superfluo, una falta de cientificidad, una sospechosa inclinación al misticismo. 

¡Que un médico se dedique al sueño cuando aún en la neuropatología y en la psiquiatría hay tumores, hemorragias, inflamaciones crónicas, fenómenos todos que pueden demostrarse en el microscopio! No. El sueño es un objeto demasiado desdeñable para la investigación. 

¿Imaginan entonces qué diría la ciencia exacta si se enterara de que nosotros queremos descubrir su sentido? Y atender no sólo el contenido del sueño, sino a la personalidad y circunstancias del soñador. 

La interpretación de los sueños fue habitual y muy estimada en toda la época helenístico-romana. De la bibliografía que se ocupaba del tema se conserva la obra principal, el libro de Artemidoro Daldiano. 

Yo no sabría decir por qué razones el arte de la interpretación de los sueños declinó y cayó en descrédito, al grado de la superstición, pero no nos dejemos atemorizar. Estudiemos las huellas de los primeros, de los más antiguos intérpretes… 

*** 

He de advertir que es ventajoso conocer bien al soñador que se tiene enfrente. Los lances de la fortuna, las maneras de ser, la edad y las circunstancias del sujeto cambian cada interpretación. 

A continuación, hijo mío, algunos sueños y su naturaleza premonitoria.

Las relaciones contra natura 

Tener trato carnal con un dios o una diosa, o bien ser poseído por una divinidad, pronostica recompensas, si el contacto es placentero; en caso contrario, miedos y perturbaciones. Únicamente no es favorable la cópula con Ártemis, Atenea, Hestia, Rea, Hera y Hécate, aunque sea gozosa, anuncia la muerte. 

Los excrementos 

Conozco a un individuo que soñó que un familiar rico, amigo suyo, defecaba sobre su cabeza, y luego recibió sus bienes y se convirtió en su heredero. 

Mirarse en el espejo 

Soñar que se refleja en su superficie una imagen distinta de la de uno mismo pronostica que será llamado padre de unos hijos bastardos. Verse más feo o deforme no favorece a nadie: indica padecimientos y disgustos, al igual que mirarse en las aguas vaticina la muerte al soñador o a uno de los seres suyos más íntimos, o a ambos. 

El vuelo 

Volar con alas es una buena señal para todos por igual. Vaticina Vaticina cargos públicos a los poderosos, pues, al igual que cargos públicos a los poderosos, pues, al igual que los volátiles superan a los animales que caminan por el suelo, así las personas que ostentan magistraturas aventajan a los simples particulares. Ver que se vuela sin alas anticipa un viaje a Italia.

Las verduras 

Cuando dejan un olor en el aliento al ser comidas, como el rábano y los puerros cortados en rodajas, sacan a la luz cosas ocultas y provocan rencillas entre los que viven bajo un mismo techo. Los nabos, las zanahorias y las restantes especies nutritivas representan un mal augurio para los encausados en un proceso por motivo de un terreno, pues, en efecto, estas plantas son arrancadas de sus raíces. 

La lengua 

Soñar que en la lengua brotan unos pelos blancos o negros no es un buen síntoma. Sin embargo, afirman que es positivo para el que se gana la vida con sus palabras. 

Las aves nocturnas 

Una mujer embarazada que sueña con murciélagos es un buen presagio, porque este animal produce leche en sus mamas y alimenta a sus propias crías. 

La locura 

Soñar que se está loco es un buen presagio para los que emprenden una iniciativa, pues a cualquier acción que se lancen los dementes, resulta imposible detenerlos. 

Los animales marinos 

Todo ejemplar que perece fuera del mar es una buena señal, advierte que los enemigos, a causa de perder fuerzas, perecerán de malas maneras. 

La muerte 

A un soltero o soltera semejante visión onírica le anuncia casamiento, ya que se considera que los dos, tanto la muerte como el matrimonio, representan la etapa conclusiva de nuestra especie. 

*** 

Sigo leyendo. Cada vez hay menos luz. Deben estar por cerrar la biblioteca. Siento una bolita bajo la piel de la palma de la mano, me pica. Es redonda y pequeña como una semilla. Uso el lomo del libro para rascarme. Sobresale una hoja desprendida. Sólo tiene dos párrafos, parece incompleta. Leo: 

Me han dicho que no me interesa nada más. Que no soy más que un brujo, un mago, un adivinador. Y es con razón que me llaman, pues antes prefiero preguntar ¿qué soñaste?, que saludar al día y enterarme qué enfermedades aquejan el alma. Así actúo porque para descifrar el destino de los hombres debo primero entrar a los confines de sus sueños. De principio a fin y a la inversa. Y diferenciar diferenciar los sueños fértiles del descanso llano los sueños fértiles del descanso llano.

Pero he de abandonar aquí todo canto e intentar una súplica a Apolo, hijo mío, porque he soñado que me miraba al espejo rodeado de agua y te reconocí en mi reflejo, primero más viejo, pronunciabas mi nombre y una multitud te escuchaba en un ágora extraña; y luego más joven con tu mirada nueva y dos cuernos. Y advierto que con ese sueño te he de arrastrar conmigo a la muerte, que no habrá abismo donde pueda ocultarnos y que ya no… 

Ya no hay nadie. ¿Qué hora es? Cierro el libro. Me levanto. Terminó el horario de atención de la biblioteca. Corro por el pasillo. Tercer piso, al fondo. La comezón en las palmas de mis manos es más fuerte, se extiende a mis antebrazos. Tengo un presentimiento. Mis pasos reverberan en toda el arca. No esperaba encontrarlo. El esqueleto de la ballena se desploma, estalla. Se hunde esta arca gigantesca. Todos los libros caen. Los libreros se desploman. La comezón no cesa. 

Me detengo. 

Veo nacer de mis manos dos pequeños tallos. Después los vellos de mis brazos convertidos en pastos largos. Éste es el sueño que he tenido repetidas veces. Un ejemplar. Abro el libro. Busco. Recorro el índice. Los tallos en mis manos crecen. Una enredadera me amarra al libro. Lo encuentro, leo: 

Plantas que nacen del cuerpo 

Quien sueña que le brota una planta de su cuerpo, sea ésta cual fuere, hallará la muerte pronto, pues ciertamente las plantas crecen de la tierra y en ella se descomponen los restos de los que han fallecido. 

Ya vamos a cerrar, joven, escucho y me despierto. 

Tengo el libro de Artemidoro en las manos. Paso las hojas hasta el índice. No esperaba encontrarlo. Sí, aquí está: “Plantas que nacen del cuerpo”. EP 

*Los sueños y sus significados, en algunos casos reescritos, están tomados de La interpretación de los sueños (Gredos, 1989), de Artemidoro. *La conferencia es una apropiación de textos de las Obras completas. Conferencias de introducción al psicoanálisis (Amorrortu Editores, 1978), de Sigmund Freud.



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