Exclusivo en línea: Brian Nissen, el arte como objeto ritual

Durante treinta años Brian Nissen (Londres, 1939) dividió su vida entre Nueva York y la Ciudad de México, antes vivió 18 años en lo que conoció, en 1963, como Distrito Federal. Ahora su casa y su estudio en la colonia Condesa vuelve a ser su base. ¿Qué lo trajo de regreso? Lo mismo que lo […]

Texto de 01/02/19

Durante treinta años Brian Nissen (Londres, 1939) dividió su vida entre Nueva York y la Ciudad de México, antes vivió 18 años en lo que conoció, en 1963, como Distrito Federal. Ahora su casa y su estudio en la colonia Condesa vuelve a ser su base. ¿Qué lo trajo de regreso? Lo mismo que lo […]

Durante treinta años Brian Nissen (Londres, 1939) dividió su vida entre Nueva York y la Ciudad de México, antes vivió 18 años en lo que conoció, en 1963, como Distrito Federal. Ahora su casa y su estudio en la colonia Condesa vuelve a ser su base. ¿Qué lo trajo de regreso? Lo mismo que lo hizo quedarse la primera vez: la amistad. “Tengo muchas viejas amistades aquí. Encuentro la vida cultural mexicana muy rica. Una de las cosas que siempre me ha gustado de México es la posibilidad de llevar una vida más allá del mundo de los artistas y compartirla con bailarines y políticos, cineastas y científicos. No son todos los países que ofrece esa posibilidad”.

Tiene unos ojos azules intensos y un español que de vez en vez extraña a su natal inglés. Este año cumple 80 años y su físico –aún corpulento– se refleja en su pintura. El acto de hacer, de manchar la tela o de esculpir requiere estamina, y a él no le falta, basta ver su estudio, que por cierto tiene una vista espectacular de una ya muy gentrificada colonia. Está al día, ya visitó Salón Independiente en el MUAC, Trazo del 68, en el Museo de la Ciudad… no le sorprende que esté escribiendo un texto sobre la Generación de la Ruptura, “es normal, se cierra un año de festejos de los 50 años del 68”, aunque logro sorprenderlo con la exposición de Gabriel Ramírez en la Cineteca Nacional, “Oh, esa no la conocía”. Su gesto me hace imaginarlo en sus veintipocos recorriendo una ciudad que se internacionalizaba de la mano sus hacedores, de una generación que no se limita a la Ruptura, un casi club de la creatividad al que se afilió fácilmente Nissen, pese al choque cultural.

Bastaron dos años para que Brian se integrara orgánicamente a los desafiantes sesenta. En 1965 tuvo su primera exposición en la Galería Antonio Souza. Iba y venía de San Miguel de Allende, a donde llegó primero, hasta que se quedó de planta en la capital. De exposición en exposición y galería por galería fue conociendo a sus coetáneos. “Aunque de distintas idiomas, culturas y costumbres los artistas tenemos muchas experiencias y temas en común y nos entendemos de manera natural. En México encontré con un ambiente artístico que me interesaba mucho”.

Pero el fraternal no fue el único encuentro, “el descubrimiento de las culturas prehispánicas cambió mis ideas acerca del arte y tuvo mucha influencia en mis ideas del arte. Cuando la gente me dice ‘cómo, no veo en tu obra una presencia de lo prehispánico, les digo que tienen razón puesto que esa influencia no se ve en el estilo o las formas que trabajo, sino en el concepto”. ¿Cómo? “Al llegar a México tenía la idea del arte como más por su lado estética. A ponerme estudiar y empaparme con las culturas prehispánicas empecé entender el arte de otra manera: me cautivo la idea del objeto ritual ceremonial, el objeto mágico, la obra de arte como un objeto que el artista está dotando de poderes, no sólo su aspecto estético”.

Este hallazgo (decía Rilke que se necesita una constelación de acontecimientos para un solo hallazgo) se complementó con el encuentro con una generación “para mí mal llamada Ruptura pues que siempre la entendí más como una apertura. Lo digo en el sentido de que el arte contemporáneo internacional de esta época 1950/1960 llegó tarde a México dado que había una imposición de la cultura oficial. El gobierno tenía un programa cultural ideológico muy insistente: imponía y promovía una visión de una cultura compatible con su programa política e ideología. En las artes plásticas el ambiente oficial era hermético y nacionalista. Los artistas de mi generación estaban ya enfocados en las corrientes artísticas internacionales y las exposiciones que el gobierno mandaba fuera representando México estaban básicamente cerrados a ellos. En el extranjero el gobierno promovió una visión del país con obras del muralismo nacionalista, el arte popular y lo prehispánico”. Dicho contexto los unió sin importar nacionalidades: “Nosotros, algunos jóvenes artistas contemporáneos, unidos, dedicados y entusiastas, entablamos una lucha para difundir el arte actual internacional como una misión de llevar la voz del arte contemporáneo al público”.

Sin duda, la mirada de Nissen fue vital en este encuentro con artistas que estaban pintando arte abstracto con un sello e identidad propias. No pintaban como Rothko o Pollock ni copiando a los consagrados del movimiento”. Supongo debió ser refrescante llegar a un lugar donde estaba todo por hacer. ¡Qué mas estimulante que tumbar a la tiranía oficial de los muralistas. “Aunque reconozco que eran artistas potentes, no me gusta ese discurso visual que peca de demagogia pictórica. Admiro la capacidad que tenía Diego Rivera en organizar plásticamente grandes espacios, pero como pintura no me llama mucho la atención. La pintura de Orozco me llama más. Encuentro en la obra de Siqueiros una demagogia desmedida. Los títulos rimbombantes puestas a sus obras —en donde el más modesto podría ser algo como La Marcha de la Humanidad— reflejen su estilo grandilocuente”.

Para él, como para la mayoría de los que se fueron sumando para integrar la Generación de la Ruptura, lo que los motivaba no era estar en contra de los muralistas, sino de abrirse a corrientes pictóricas más contemporáneas. “Lo que queríamos era refutar la demagogia pictórica oficial. Los mensajes políticos no tenían cabida en su obra ni les interesaba. El artista, como cualquier gente es un ser político y expresa sus opiniones. En su búsqueda artística comunica temas distintos través de las emociones y los sentidos. Hoy día, el gran tema de las artes plásticas está centrado en investigar su propia naturaleza, explorar qué es el arte y en que consiste”.

Lo que hechizó a Nissen fue el ímpetu, la pluralidad. “En 1963 era una ciudad mucho más pequeña, divertida y fácil de transitar. En esa época los artistas eran muy dados a las tertulias, se visitaban con frecuencia y había mucha comunicación entre ellos y otros creadores. Llevaban la bandera del arte actual internacional como una causa, y estuvieron entremetidos con músicos, cineastas, bailarinas y escritores haciendo proyectos en común con gran entusiasmo”.

A sus 80 años no deja de reinventarse. “El artista siempre es sujeto a la sociedad en donde se encuentra y es un reflejo de ella. Si una sociedad posee una gran cultura, el talento que crecen en ella puede dar gran fruta: si es una cultura débil o comprometida será menor. El ciclo de la creación artística, más que circular, es un espiral. Los distintos movimientos artísticos son mutaciones que constantemente se re-inventan según la sociedad y su cultura”.

Aquel inglés que llegara a México de 24 años, está de vuelta y no en Londres. Y aunque añora el humor inglés, fue el humor la puerta de entrada a este país: “Tanto Inglaterra como México casi como deporte nacional cultivan una afición al juego de palabras. Aquí es el afán al albur y en Inglaterra a los puns”. Pero, qué es esa otra cosita que a Nissen le fascina de México: la ambigüedad. “Me interesó una sociedad que se siente cómoda con el concepto de la ambigüedad; en Inglaterra o en Europa, en general, les molesta, creen que las cosas son blanco o negro. En México entienden que puede ser blanco, pero también puede ser negro a la vez. Como una moneda, las cosas tienen dos caras. Este criterio me atraía, y me atrae, pues me parece que la vida en sí es ambigua y desde luego el arte es por naturaleza ambiguo”.

La mirada de Brian Nissen, 55 años después de su llegada, nos sigue enseñando cosas sobre nosotros mismos.EP

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