
En esta columna, Aníbal Santiago escribe sobre cómo los “Pumas” de la UNAM han dejado de ser un pilar en la formación de jugadores de alto nivel para la Selección Nacional.
En esta columna, Aníbal Santiago escribe sobre cómo los “Pumas” de la UNAM han dejado de ser un pilar en la formación de jugadores de alto nivel para la Selección Nacional.
Texto de Aníbal Santiago 20/04/26

En esta columna, Aníbal Santiago escribe sobre cómo los “Pumas” de la UNAM han dejado de ser un pilar en la formación de jugadores de alto nivel para la Selección Nacional.
Los atlantistas podíamos decir que en nuestro estadio se veían mejor los partidos, que éramos más antiguos y barriales, o que en la tribuna corría la sangre del pueblo con manos curtidas: diablito, serrucho, herrería con yunque, fuego y martillo. Pero a Pumas nadie podía rebatirle que era la escuela futbolística más maravillosa de México. Formaba jugadores gambeteros, combativos, veloces, creativos, goleadores, con un rasgo común: la inteligencia.
Y entonces, la lógica. La Selección Nacional, al menos durante cuatro décadas, gozó de todas esas virtudes con montones de jugadores que se ponían la casaca verde y que amaban entrañablemente a su club, el que los había formado y al que defendían con el potencial extremo de sus cuerpos y sus cabezas. Desde la Copa del Mundo Argentina 1978 hasta Sudáfrica 2010, Pumas fue el corazón del conjunto nacional. Si nos iba bien, era gracias a ellos. Y si nos iba mal, eran culpables. Siempre su capacidad alimentaba nuestra ilusión. Demos un repaso desordenado con algunos (poquitos) nombres: Hugo Sánchez, Leonardo Cuéllar, Manuel Negrete, Jorge Campos, Luis García, Claudio Suárez, Gerardo Torrado, Miguel España, Alberto García Aspe, Luis Flores. Ahí están sólo 10 encumbrados, pero el catálogo de virtuosos universitarios que defendieron a México es mucho más extenso.
¿Cómo fue que el cuadro auriazul se volvió ese taller artesanal de jugadores que le hicieron tan bien a nuestro deporte más popular? Esa mina inagotable la descubrió y desarrolló un técnico argentino que llegó a Pumas hace 64 años: Renato Cesarini. El multicampeón técnico Miguel Mejía Barón describe en el libro Pasión Puma a ese hombre: “Cuando don Renato Cesarini llegó en 1962 al futbol mexicano, lo que detectó inmediatamente fue un atraso terrible. [Cesarini adoptó el] Trabajo constante, tentando los límites máximos, para presentar un equipo dinámico; y atendiendo los detalles técnicos, puliéndolos día con día. Nunca permitió acomodos ni dio concesiones que no fueran justificadas; a mí me permitía llegar unos minutos empezado el entrenamiento, porque corriendo aterrizaba de la escuela de Odontología y me vestía al margen de la cancha […] Respetaba a todos sin importar edad o categoría; teníamos las mismas posibilidades. Fue un gran maestro”.
Es decir, Pumas nació como una gran academia deportiva no sólo por el trabajo táctico en un pizarrón, sino por los valores de Cesarini heredados por el propio Mejía Barón, Bora y otro técnico sin focos pero que impulsó a generaciones de jóvenes guiados por la rectitud y la excelencia: Guillermo Vázquez Mejía, director de Fuerzas Básicas en Pumas y jugador del ascenso del equipo en 1962. El cerebro de la cantera perseguía la disciplina personal, la capacitación deportiva, la identidad institucional y el pensamiento crítico (la inteligencia llevada al césped). “Memo” no vendía promesas, sino trabajaba en largos ciclos que iban forjando en cada chico la maduración.
Pero, sin aviso, ese modelo comenzó a erosionarse. De pronto, el abismo. Hace cerca de 15 años Pumas abandonó sus principios y dejó de ser semillero nacional. ¿Qué sucedió? Aunque no es fácil saberlo, me di a la tarea de buscar a dos pumas salvajes, analíticos y justos, para interpretar por qué ya no es la cantera de México. El primero, Agustín Carreño, director creativo en Fox:
Agustín Carreño: La razón es multifactorial. Pumas dejó de pesar en todo, hasta en su escuela de futbol (Pumitas); dejó de ser el equipo de moda para aprender. Si ganas un campeonato cada 13 años, ¿por qué de morro vas a querer ir a su escuelita?, ¿por qué, si no tienes un estandarte desde Jorge Campos? ¿A quién puedes admirar de la cantera? Pumas dejó de sacar jugadores importantes porque ya no es atractivo jugar ahí.
Aníbal Santiago: ¿Afectó en algo la “adopción” de Televisa?
Agustín Carreño: A Televisa le interesaron más América, Cruz Azul y Chivas. Por una decisión de negocios lo aventó al cuarto lugar.
Aníbal Santiago: ¿Cuándo inició la crisis?
Agustín Carreño: Después de la generación de Campos, hubo pocos universitarios importantes en Selección. Pablito Barrera parecía un crack por banda derecha, y cuando se fue a Inglaterra creímos que crecería un chingo. Se decía que al volver del West Ham United (2012, aún en activo) se la pasaba en la cantina La Cabaña del Tío Mango de Tlalnepantla —donde creció—, chupando y gastándose sus libras esterlinas. Creímos que sería un demonio y se acabó muy rápido. Desde entonces, Pumas aporta casi nada a la Selección.
El productor musical Juan “Cubas” Fridman, puma total desde los 80 y hoy desgarrado por lo que el equipo ya no es, ahonda: “La directiva priorizó extranjeros mediocres. En este torneo hemos jugado partidos con ¡ocho extranjeros! Y la mayoría de los mexicanos vienen de otros clubes, no son de la cantera. ¿A Keylor Navas ahora lo vuelven un símbolo sólo por un gran torneo? Nada que ver con la generación de (Darío) Verón. Decías, ‘es extranjero pero cómo se pone la camiseta’: Leandro Augusto, “Tiba”, Juan Carlos Vera, Cristian Domizzi. Todos ellos mejoraban a la cantera mexicana, mientras hoy extranjeros de muy bajo nivel desplazan a los canteranos”.
A unas semanas de la Copa Mundial, sólo los seleccionados Erik Lira y Jesús Gallardo se formaron en la cantera universitaria. ¿Hay esperanza en la Selección? Pocas, acaso nulas.
El día que la UNAM dejó de crear jugadores, México se extravió en la cancha. Sin pumas que vistan la playera verde, México no es nada. EP