Diversificación: un anhelo que no se cumple: El cauteloso acercamiento a Asia del Este

El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos que abordan los desafíos para la política exterior de México en 2022.

Texto de 24/01/22

El grupo México en el Mundo presenta una serie de textos que abordan los desafíos para la política exterior de México en 2022.

¿Es necesario tener acercamientos con Asia, en particular con Asia del Este, para favorecer un nuevo curso de desarrollo en México? Hay que reconocer que, hoy por hoy, Asia del Este es la región económica y geopolítica más dinámica e importante del mundo. No solo, consiste en la estratégica ribera occidental del océano Pacífico, sino que, considerado a China, Corea del Sur y Japón, en su parte Norte, y los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, en el Sur, es también la región más poblada del mundo y la del mayor PIB (considerado, metodológicamente, en paridad de poder adquisitivo). Es, pues, ostensible su enorme importancia para un “nuevo curso de desarrollo” en México, país del Pacífico por excelencia. 

Los flujos comerciales al interior de Asia del Este son enormes y crecientes, solo comparables a los del interior de la Unión Europea, pero el comercio transpacífico, considerando desde luego a Estados Unidos, es también de la mayor relevancia mundial. Ahí se localiza una región de gran interés para México (y para el Tratado México, Estados Unidos y Canadá). 

El comercio externo de México, sumamente concentrado en Estados Unidos ⸺el 81% de las exportaciones y el 48% de las importaciones⸺ tiene en Asia, y sobre todo Asia del Este, una región clave para su diversificación y expansión. En la actualidad, las exportaciones mexicanas a esa región son mínimas, sobre todo en relación con la dimensión de sus mercados. En conjunto, las exportaciones de México a China, Corea del Sur, Japón y Taiwán no llegan ni al 3%, mientras que las importaciones desde los mismos se acercan al 25%. Con todos los países de Asia del Este, México mantiene un apreciable déficit comercial. Si consideramos a Asia en su conjunto, las cosas no mejoran, pues la relación con otras grandes economías asiáticas, como la India, Indonesia y las del golfo Pérsico, mantienen el mismo patrón de comercio superavitario con México.

El flujo de inversiones de Asia del Este hacia México es considerable. Si bien las estadísticas en este rubro son relativamente escasas y poco confiables, en la región hay por lo menos tres países que han invertido en México de manera sistemática y considerable. Es el caso, desde luego, de Japón, Corea del Sur y, en menor medida, Taiwán. La industria automotriz es el más claro ejemplo. Más recientemente, se empiezan a apreciar también inversiones de la República Popular China y de la India. Así, desde el punto de vista del comercio y la inversión, las relaciones de México con Asia y Asia del Este, en particular, han venido en claro ascenso y cobrando gran importancia. 

Las comunicaciones, sobre todo las marítimas y las aéreas, han mejorado, pero aún dejan mucho que desear. Las conexiones directas (vuelos, travesías marítimas) aún son escasas en relación con los flujos de personas y mercancías y su enorme potencial. Es todavía común que para viajar desde o hacia México a cualquier gran ciudad del Sudeste Asiático, se tenga que hacer escala en uno o hasta dos lugares de Estados Unidos, o incluso de la propia región. 

Las relaciones políticas entre México y los países Asia del Este son buenas, en general, pero no de gran profundidad; la red de embajadas es amplia y actúa de manera oportuna y suficiente. México participa activamente en los diversos foros políticos de la región de Asia-Pacifico, principalmente en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico y tiene tratados de libre comercio con varios países del área. Por ejemplo, con Corea del Sur tiene una alianza estratégica funcional y con Japón son frecuentes y de sustancia las consultas políticas. Menudean en la región comisiones mixtas con México. Las economías del pacífico asiático son cada vez más vitales para nuestra expansión comercial y económica.

Podemos afirmar que, desde hace tiempo, la “infraestructura” o la plataforma para un estrechamiento de nuestras relaciones con Asia del Este y Asia, en general, están en pie y son sólidas. Siempre hay medidas que tomar, cosas que mejorar y acuerdos por firmar, pero no se empieza de cero. Hay que renovar el entusiasmo y hacer propuestas frescas y novedosas de acercamiento, tanto en el ámbito comercial y de inversiones como en el diplomático y político. Asia del Este es determinante para emprender un “nuevo curso de desarrollo”. EP

Documento completo: Desafíos para la política exterior de México en 2022

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