Somos lo que decimos: Orejas de burro. Términos relacionados con la educación

En todos los países hay ministerios o secretarías de educación. ¿Qué no se encargan, más bien, de la instrucción de niños y jóvenes, ya que aquélla se inculca en casa? No olvidemos que se puede tener instrucción sin educación y viceversa. Las actividades que se desarrollan en el aula dan lugar a diversas expresiones extra-escolares. Así, se habla […]

Texto de 18/06/17

En todos los países hay ministerios o secretarías de educación. ¿Qué no se encargan, más bien, de la instrucción de niños y jóvenes, ya que aquélla se inculca en casa? No olvidemos que se puede tener instrucción sin educación y viceversa. Las actividades que se desarrollan en el aula dan lugar a diversas expresiones extra-escolares. Así, se habla […]

Somos lo que decimos: Orejas de burro. Términos relacionados con la educación

En todos los países hay ministerios o secretarías de educación. ¿Qué no se encargan, más bien, de la instrucción de niños y jóvenes, ya que aquélla se inculca en casa? No olvidemos que se puede tener instrucción sin educación y viceversa.

Las actividades que se desarrollan en el aula dan lugar a diversas expresiones extra-escolares. Así, se habla de dictados (por ejemplo del Banco Mundial), de educar el oído o el gustodejar algo de tareaaprender de los erroresestudiar un asuntoreprobar una decisión/iniciativadar/recibir una lección. También se usa la locución ser (algo) una enseñanza. Las religiones citan de memoria las de sus profetas.

Se puede hablar de una sólida formación académica, nunca de una frágil, a pesar de lo común que suele ser. El curriculum vitae no da cuenta de lo esencial de nuestra vida, sino únicamente de todo lo que hemos estudiado y laborado para ganárnosla.

La palabra cultura pertenece a la misma familia de cultivar y cultivo; las tres requieren cuidados y paciencia, sea con plantas, sea con seres humanos. De esa metáfora conceptual, ontológica, provienen los conceptos de jardín de niños, de ser cultivado/culto, de arraigo de alguien o de una idea, de civilizaciones florecientes, las ramificaciones de un problema y del fruto de una investigación.1 Culturas las hay enciclopédicas, populares, librescas, dominantes, sojuzgadas. Sólo por llamarse así, las “televisoras culturales” suelen tener audiencias insignificantes. Con algunas excepciones, como la bbc, existe la convicción entre los productores de que lo cultural tiene que ser tedioso.

Se puede decir que en un partido el Barça dio cátedra. La libertad de ésta a veces ha sido un escondrijo para los faltos de preparación. El que el púlpito también se llame cátedra no hace sino reforzar el carácter dogmático de la enseñanza tradicional. Curiosamente, es posible leer los labios.

Al igual que la usanzala vieja escuela connota conservadurismo o, por lo menos, tradicionalismo. Hacen escuela los precursores; son de la misma los correligionarios, la tienen, o no, los discípulos. Mientras que el alumno sólo tomó clases con un maestro, el discípulo le sigue los pasos. Es un maestro una persona de mérito o habilidad relevantes. No es lo mismo obra maestra que maestro de obra. Maestros(as) también hay de llaves, viga, tono, torres, paredes; en armas, artes; de ceremonias, toreo, cocina, abejas y en el arte de engañar a los electores.

El término “universidad” proviene del latín universi˘tas-a¯tis, es decir universalidad. Salvo bajo los regímenes totalitarios, esa institución es precisamente eso, un compendio del conocimiento humano estudiado en libertad. Esta idea de discernimiento hace posible la frase la escuela/universidad de la vida. En algunos anfiteatros dormitan los estudiantes y el sueño eterno los difuntos.

La fiesta de graduación es explicable en la preparatoria; parece serlo menos en la primaria e incluso en la secundaria. Summa Cum Laude comparte con el graduado lo vistoso del latín; entre nosotros se estila más la mención honorífica, cualquier cosa que esto quiera decir. En los penales mexicanos los simples carteristas logran graduarse en secuestros, extorsiones y asesinatos. No es gratuito, entonces, que el certero nombre oficial sea centros de readaptación social.

En la expresión mexicana irse de pinta se alude indirectamente al arte; en la española, hacer novillos, a importunar becerros en los pastizales. Se debe y se paga una materia sólo metafóricamente, lo que no quita que existan casos de corrupción.

Se puede enseñar de más al estar medio desnudo o el cobre cuando se muestran defectos. En la enseñanza de segundas lenguas el enfoque comunicativo ha sido muy valorado ignorando que, semióticamente, hasta lo no intencional comunica. Coloquialmente, enseñarse significa ‘aprender’. Muchos trabajadores mexicanos son aprendices de todo y oficiales de nada.

Se espera que el otro saque conclusiones de una experiencia negativa: “Así aprenderá”/“a ver si así aprende”/“para que se eduque”.

No hay que confundir, como hacen ciertos malos elementos en planteles religiosos y no, la pedagogía con la pederastia ni la pedofilia. Todavía hay clases: quienes en las escuelas se llaman profesoras, en los colegios son misses. El inglés prestigia. Syllabus, rescate anglosajón, forma parte de nuestra jerga profesoral en detrimento del humilde plan de estudios, ahora también llamado currículo. Republicanos, a falta de títulos nobiliarios, muchos mexicanos exigen ser nombrados según su grado académico (“Sí, licenciado”; “buenos días, doctor”). Es un “gabinete montessori” aquél en el que cada directivo hace lo que le viene en gana.

Antaño, para memorizarlas, se cantaban las tablas de multiplicar. La clase de historia consistía en repetir como perico dudosos acontecimientos. Se tomaban notas en un cuaderno, ahora se estilan las laptops. Las presentaciones de las lecciones sólo se apoyaban en el pizarrón o en diapositivas; hoy, en PowerPoint o en YouTube. Ni hablar de los anacrónicos rotafolios, juegos de geometría de madera, retroproyectores, grabadoras, gises, etcétera. En las zonas marginadas de nuestro país todavía se utiliza esto último, ya que, por falta de cableado eléctrico, no se pueden utilizar los costosos dispositivos informáticos (el diablo está en los detalles).

Los futuros maestros de primaria se forman en Escuelas Normales; ¿son anormales las otras instituciones educativas? ¿De veras son normales nuestras escuelas normales?

El bullying no es un fenómeno nuevo; lo nuevo es el término y no se da solamente entre condiscípulos, sino también, en ocasiones y no tan figuradamente, en la relación profesor-alumno. No olvidemos que en el pasado, la letra, como antes la fe, con sangre entraba.

Mark Twain sostenía, con orgullo, que nunca permitió que la escuela interfiriera en su educación.  ~

1. Véase al respecto el texto seminal de George Lakoff y Mark Johnson, Metáforas de la vida cotidiana, Cátedra, Madrid, 1993.

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