Herman Melville llegó a Jerusalén el 6 de enero de 1857. Parte de un viaje terapéutico financiado por sus parientes, llegaba desencantado, en plena crisis de esterilidad creativa, seguro de que Moby Dick y sus obras posteriores habían constituido un fracaso desde todos los puntos de vista. Unos días antes, en Liverpool, así lo describió […]