Falaciario

A las 13:14 inició el sismo. Conforme pasaban las horas, proliferaron las noticias terribles, las peticiones de ayuda, la ansiedad. Durante los días posteriores, fuimos intentando dar seguimiento a un exceso de información. Fue difícil diferenciar lo verdadero de lo falso. Fueron pocos los argumentos que se presentaron, pero, a pesar de esto, algunas falacias emergieron. […]

Texto de 22/10/17

A las 13:14 inició el sismo. Conforme pasaban las horas, proliferaron las noticias terribles, las peticiones de ayuda, la ansiedad. Durante los días posteriores, fuimos intentando dar seguimiento a un exceso de información. Fue difícil diferenciar lo verdadero de lo falso. Fueron pocos los argumentos que se presentaron, pero, a pesar de esto, algunas falacias emergieron. […]

Falaciario

las 13:14 inició el sismo. Conforme pasaban las horas, proliferaron las noticias terribles, las peticiones de ayuda, la ansiedad. Durante los días posteriores, fuimos intentando dar seguimiento a un exceso de información. Fue difícil diferenciar lo verdadero de lo falso. Fueron pocos los argumentos que se presentaron, pero, a pesar de esto, algunas falacias emergieron.

Días después del sismo del 19 de septiembre, el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, declaró públicamente: “Todos nosotros estamos viviendo esto de los desastres naturales ante los que no tenemos defensa, evidentemente porque hemos ido destruyendo muchas cosas. No hemos sido corresponsables con la naturaleza y quizás hemos sido demasiado liberales en el tema de la fe. Y creo que hay esas conexiones, ¿no?, de quien nos creó y de quien creó la naturaleza”.

El argumento parte por reconocer la serie de desastres naturales ante los cuales no tenemos defensa. Luego establece que la creación de los seres humanos y de la naturaleza es obra de Dios. A continuación se presenta la conclusión: Dios causa los desastres naturales debido a las libertades que nos tomamos con la fe. La conexión que menciona parece ser el paso necesario entre asumir las libertades que nos tomamos en los asuntos de fe y los desastres naturales que enfrentamos.

En este argumento encontramos la falacia de “círculo vicioso”. En el ejemplo vemos cómo una de las proposiciones que intenta sustentar la conclusión asume la verdad de la misma sin probarla. Es decir, se sobreentiende como verdadero algo que ya se da por sentado en uno de los elementos de prueba. El gobernador de Nuevo León concluye que existe una conexión entre ser liberales con la fe y los desastres naturales que hemos afrontado.

El problema de este argumento es que, sin sustento alguno, se asumen en las premisas muchas proposiciones, de forma no explícita, entre ellas la conclusión. Se parte del hecho incuestionable de que Dios creó al ser humano y a la naturaleza. También se asume que dicho dios tiene la capacidad de detonar desastres naturales a su libre albedrío. Si se parte del reconocimiento de un dios, se establece la fe como elemento de relación humana con dicha divinidad. Sin embargo, el gran problema parte de asumir como un hecho nuestra creación por parte de un ente divino con capacidad para ocasionar desastres naturales. Implica también que este dios requiere de los seres humanos una profesión de fe que proporcione un elemento pacificador a su ímpetu de provocar desastres naturales.

En las últimas semanas hemos visto muestras de solidaridad, resiliencia y valentía. También hemos presenciado actos de alevosía, desinterés y desorganización. La tristeza, el dolor y el miedo preparan el camino a los malos razonamientos. No requerimos de explicaciones mal argumentadas para darnos cuenta de los peligros que nos vienen por la mala planeación, construcción y cuidado del medio ambiente. Exijamos la sanción de los responsables de construcciones mal edificadas y sigamos con detenimiento el uso de recursos que se destinarán para la reconstrucción. Alcemos nuevamente un puño pidiendo silencio para que la quietud nos permita identificar la vida que rebosa en esta compleja ciudad.  EstePaís

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