Al menos desde Gargantúa y Pantagruel, la astucia de postular libros inexistentes se ha extendido como una fiebre en el arte literario, y hoy la montaña de libros-que-nunca-nadie-ha-abierto ha crecido tanto que alcanzaría para formar una biblioteca considerable, por fuerza fantasmal y sin peso. Encabezada por las bromas oblicuas pero perdurables de Rabelais: el Modo […]