Dice Burgerman que las hamburguesas representan para la comida lo mismo que AC/DC representa para la música; es decir, un alimento que nos brinda, entre muchas otras cosas, certidumbre ante la adversidad. Los invitamos a leer su teoría sobre el reciente boom hamburguesero.
Dice Burgerman que las hamburguesas representan para la comida lo mismo que AC/DC representa para la música; es decir, un alimento que nos brinda, entre muchas otras cosas, certidumbre ante la adversidad. Los invitamos a leer su teoría sobre el reciente boom hamburguesero.
Comparte:
Tiempo de lectura: 4minutos
Hace
11 años el periodista musical Alex Petridis, una de las plumas más respetadas e
influyentes en el mundo de la música popular, escribió, en el periódico The
Guardian, sobre la relación entre el que entonces era el más reciente
lanzamiento de la banda australiana AC/DC, el disco Black Ice, y la
entrada del Reino Unido a un período de recesión económica. Curiosamente, anotó
el periodista, los períodos donde la economía había estado en su peor momento
en Inglaterra, coincidían con lanzamientos discográficos de la banda que llegaban
al primer lugar de ventas. Basta con ver lo que ocurrió con el lanzamiento del
disco Back in Black de 1980, que ha vendido 25 millones de unidades tan
sólo en los Estados Unidos y es el cuarto disco más vendido de la historia de
ese país, y que coincide con uno de los períodos recientes de mayor
inestabilidad económica en Gran Bretaña (inflación rampante del 20% y dos
millones de desempleados) y, probablemente, del mundo entero.
¿A
qué voy con esto? A que, en tiempos difíciles, uno necesita de asirse a cosas
que le den seguridad. La incertidumbre de la vida, a todos niveles, genera una
búsqueda de certezas que afiancen y den cierta seguridad, para de ahí partir y
poder plantear soluciones y nuevos caminos. ¿Qué venía antes del Back in
Black de AC/DC? Por un lado, la ruptura del punk, que tuvo implicaciones cataclísmicas
en la música popular occidental y, por otro, la música disco, que significaba
la destrucción (así lo veían en ese momento) de la creatividad y el
establecimiento del conformismo en la música pop. ¿Qué vino después? El post-punk
y el new wave, que vinieron a revitalizar el rock, el pop y toda la música
juvenil de los años 1980 y que sigue siendo punto de referencia hasta hoy en
día. Pero en 1980, en medio de una crisis socioeconómica profunda, estaba el
quinteto australiano, haciendo rock sencillo, sin pretensiones y sin mucha
complicación, sirviendo de asidero músico-social-psicológico para una
generación conflictuada.
Yo
como hamburguesas. Desde que tengo uso de razón, la hamburguesa ha sido mi
platillo favorito. Podría desayunar, comer y cenar hamburguesas todos los días,
pero, claro, de hacerlo, no estaría aquí para platicarlo. Me tocó la fortuna de
crecer en un México muy diferente al que vivimos hoy. Hasta la llegada de
McDonald’s al Pedregal, en el sur del Distrito Federal, cuando yo tenía 15
años, vivíamos en un México hamburguesero muy soviet, donde sólo había
cadenas nacionales y changarros locales que producían mi platillo favorito.
Hasta
hace unos 5 o 6 años fue cuando las burgers irrumpieron en el lenguaje mainstream
y normal de la gastronomía nacional. Antes de eso, tan sólo eran
consideradas como fast food o estaban relegadas a los carritos de la
calle. Con la llegada general de la vida internet vía el smartphone y la
normalización del uso de las redes sociales, hace unos 8 años, llegó un nuevo
momento de incertidumbre, impulsado por la nueva manera de ver el mundo a
través de la cultura de esa nueva nación que es “La Red”. La Red tiene
su propio lenguaje, sus propios códigos, su propia estética y sus propias
expresiones culturales. Para beneplácito de los burgermaniacos, como yo, las
hamburguesas son el platillo favorito del mundo globalizado y de la cultura
internet. De ahí que, de unos 6 años para acá, haya crecido exponencialmente su
presencia y popularidad en el mundo.
“Cuando inicié en el viaje que ha supuesto la creación del personaje de Burgerman, había 10 lugares donde se vendían exclusivamente hamburguesas en la CDMX. Hoy en día, tan sólo en los 6 meses que llevamos de encierro por la pandemia, he constatado la creación de 12 lugares más.”
Cuando inicié en el viaje que ha
supuesto la creación del blog, las
redes y el personaje de Burgerman, había probablemente unos 10 o 15 lugares
donde se vendían exclusivamente hamburguesas en la Ciudad de México. Hoy en
día, tan sólo en los 6 meses que llevamos de encierro por la pandemia del COVID-19,
he constatado la creación de, por lo menos, 12 lugares más
que han abierto sus puertas y venden burgers para todos. Y esto nada más
en la CDMX. El fenómeno se repite en Monterrey, Guadalajara, Mérida, Tlaxcala y
Querétaro (por mencionar unos cuantos estados de la república). De Sonora a
Yucatán, como decía el viejo anuncio de radio, las hamburguesas siempre
estarán.
Pero,
¿por qué? Yo, que soy un tragón empedernido y me gusta pensar ociosidades,
tengo dos teorías que, además, se complementan. Primero: para mí, la
hamburguesa es el platillo perfecto del país de La Red porque tiene todos los
elementos que conforman los productos culturales de esa nueva nación. Es, por
un lado, tan engañosamente sencilla, que es fácilmente replicable en cualquier
lugar del planeta (hasta en aquellos lugares donde no se come carne de res).
Por otro lado, es originaria de los Estados Unidos y, dado que el imperialismo
cultural yanqui prevalece en el país del internet (el idioma, los productos y el
consumismo) es el platillo que simboliza esta nueva expresión gastronómica de
múltiples naciones y que, al mismo tiempo, homogeniza, globaliza, estandariza y
representa al mundo hiperconectado. Por otro lado, es el producto culinario
perfecto para el país que vive de fotografías, videos cortos y descripciones de
hasta 140 caracteres. En otras palabras, es el platillo más instagrameable
del mundo on y offline.
La
segunda teoría tiene que ver con la idea de que las burgers son el AC/DC
de la comida. En este momento de crisis e incertidumbre, política, social,
cultural y, ahora, hasta sanitaria, las hamburguesas son ese asidero del cual todos
los habitantes del país de La Red, y los habitantes del mundo offline,
nos podemos agarrar. La hamburguesa es, aunque mi nutrióloga diga lo contrario,
el platillo perfecto. Tiene elementos de todos los grupos nutricionales (proteínas,
carbohidratos, fibras, vegetales) por lo que, según yo, puede ser el platillo
más balanceado de cualquier menú. Comer una hamburguesa significa el punto de
comunión entre los mundos online y real y provoca un estado de tranquilidad y
satisfacción difícil de lograr en cualquier otro momento de la vida cotidiana.
Comer es uno de los grandes placeres de la vida y, además, las hamburguesas son
muy democráticas: las hay para todos los gustos, bolsillos y posibilidades.
Vamos, hay hamburguesas hasta para los que no comen carne. De ahí que este platillo
sea el paradigma del comfort food. Y qué se necesita más en los momentos
difíciles: apapachos. Apapachos al corazón vía la panza. Cuando tengo la
ansiedad de vida en su más alto nivel, una burger es el antídoto, aunque
sea temporal, que me distrae y refugia ante los golpes de la crisis económica,
el COVID-19, la inseguridad, las fake news, la política reaccionaria y
todo lo que nos golpea.
Todo esto es una explicación larga de por qué es
importante hablar de hamburguesas. Hay una explicación corta también: son
deliciosas, me encantan y me gusta mucho escribir sobre ellas. Bienvenidos a un
nuevo rincón de expresión de un servidor, Burgerman. EP
Este País se fundó en 1991 con el propósito de analizar la realidad política, económica, social y cultural de México, desde un punto de vista plural e independiente. Entonces el país se abría a la democracia y a la libertad en los medios.
Con el inicio de la pandemia, Este País se volvió un medio 100% digital: todos nuestros contenidos se volvieron libres y abiertos.
Actualmente, México enfrenta retos urgentes que necesitan abordarse en un marco de libertades y respeto. Por ello, te pedimos apoyar nuestro trabajo para seguir abriendo espacios que fomenten el análisis y la crítica. Tu aportación nos permitirá seguir compartiendo contenido independiente y de calidad.