Un poema de Fundamentos de química aplicada

Este poema forma parte de Fundamentos de química aplicada, libro de Andrea Chapela que funciona como una bisagra entre dos mundos no tan lejanos entre sí: la poesía y la ciencia.

Texto de 11/02/20

Este poema forma parte de Fundamentos de química aplicada, libro de Andrea Chapela que funciona como una bisagra entre dos mundos no tan lejanos entre sí: la poesía y la ciencia.

Ideas para un manual de síntesis, análisis y purificación

Objetivo:

         Creación poética.

Reactivos:

         Idea poética, palabras poéticas.

Materiales:

         Imágenes varias, metáforas novedosas, antítesis inesperadas, ironía precisa.

Ficha de datos de seguridad:

Al utilizar verso libre, evitar el uso excesivo de rima.

Tratamiento de residuos:

         Optimizar la síntesis poética para que los desechos sean sólo vacíos de significado. 

Procedimiento:

Para la síntesis de un producto la experimentación es clave. Quedarse en la búsqueda de literatura, la planeación de estructuras novedosas, la selección de ideas primas, el cálculo preciso de todos los clichés, el vértigo de la línea en blanco, no hace poesía.

Obtenido un producto tras meses de reflujo, agitación y mezclado se intuyen impurezas e imprecisiones.

La clave del poema está en el análisis, en la subsecuente purificación:

cristalizar la estructura,

destilar la tensión,

purificar las imágenes,

enumerar las sílabas,

extraer el sentimentalismo,

cuestionar la puntuación,

propagar la sugerencia,

desechar las rimas,

macerar el tono,

buscar una voz,

diluir al yo,

disolver y cristalizar otra vez.

Perdidos el ritmo, la métrica y el simbolismo, alejarse y dejar reposar el producto.

Si mientras se espera, se busca inspiración, es prudente regresar a la literatura para rastrear las técnicas de análisis que optimicen el núcleo, vertiginoso y urgente, del experimento.

El poema acuoso, iónico y soluble, que fluye aunque esté cargado eléctricamente, puede tratarse por conductimetría. Lo mejor es un cambio de voltaje, para reforzar las imágenes, abrir el sentido y ajustar la tensión.

Para la prosa poética, sólida como ladrillo, se recomienda un análisis de rayos X, que devela la estructura oculta entre la falta de verso y métrica.

Para tocar uno de los grandes temas, se recomienda el poema elemental, breve y sencillo, que se puede prescribir si se necesita tranquilidad.

El poema coordinado y colorido, donde abundan las descolocaciones de versos y los juegos de palabras, requiere infrarrojo y ultravioleta para analizar la energía de cada emoción.

El lenguaje cuántico sufre de dualidad, no decide si es prosaico o es poético y la probabilidad de encontrar un significado la modifica el espectador.

Con el poema volátil e inestable hay que procurar un análisis breve, no vaya a ser que se escapen las ideas por esa estrofa que se pudo eliminar.

El poema aleación está lleno de citas implícitas, el de fases se basa en la progresión, y el biológico es un ecosistema aparte, que alude a lo corporal, lo natural y lo físico.

Para un poema narrativo se puede implementar un análisis cinético que estudia la velocidad poética y considera cada paso y cada verso o un análisis termodinámico que no se fija en el desarrollo porque sólo toma en cuenta el principio y el final.

Si no ayuda el identificar la especie del poema, ni implementar técnicas espectroscópicas, ni revisar la literatura, se recomienda retomar la experimentación, cambiar la métrica, intentar la prosa, rezarle a la musa de la vuelta de tuerca, la palabra clave y el significado preciso.

Si todo falla, se aconseja considerar el modelado cuántico o, ya en últimas, desechar el experimento para otra vida, repensar el uso del método poético, comenzar de nuevo con una idea sin usar y palabras recién desempaquetadas. EP

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