Sola dosis facit venenum

Casi todo mata, a largo plazo y en ciertas cantidades. Por ejemplo, el perejil, primo domesticado de la cicuta, la nuez moscada, alucinógena, y la canela de Cayena, que adelgaza la sangre. Todo,
 hasta lo más dulce, tiene su envés de asesinato. 
De la dosis nace el veneno. Las cosas maldicen
 al filo de su […]

Texto de 24/06/19

Casi todo mata, a largo plazo y en ciertas cantidades. Por ejemplo, el perejil, primo domesticado de la cicuta, la nuez moscada, alucinógena, y la canela de Cayena, que adelgaza la sangre. Todo,
 hasta lo más dulce, tiene su envés de asesinato. 
De la dosis nace el veneno. Las cosas maldicen
 al filo de su […]

Casi todo mata, a largo plazo y en ciertas cantidades.

Por ejemplo, el perejil, primo domesticado de la cicuta,

la nuez moscada, alucinógena, y la canela de Cayena,

que adelgaza la sangre. Todo,


hasta lo más dulce, tiene su envés de asesinato.


De la dosis nace el veneno. Las cosas maldicen


al filo de su sombra. Por ejemplo el agua


purificada con yodo y el oxígeno mismo,


incluso, sí, el aire


que nos permite vivir al mismo tiempo


y poco a poco


nos carcome. Es cierto. Se puede


morir de agua, de aire, sueño.


No hay manera de no errar


y lentamente


todos nos suicidamos a nuestro modo.


Pero no podría ser de otra forma,


es necesario que cada cosa se venza a sí misma,


que cada vida procure su aniquilación.

Nosotros dormimos lado a lado, a veces

nuestra respiración acompasada, a veces

 mi cuerpo es casi el tuyo. Coincidimos.

Hemos poseído cada centímetro del otro,

nos miramos sin curiosidad y sin esmero.

Esculcamos nuestros recuerdos

y los cedemos sin nostalgia.


Compartimos todo y quizá es demasiado:

hemos comenzado a matarnos mutuamente.

Se pudren nuestras palabras


dulzonas en el desayuno y en las noches

hablamos de cosas tristes


y nos conocemos cada rincón,


como a una vieja casa.


A largo plazo, quizá será como perdernos

 poco a poco, día a día, morir en y para el otro,

pero sin drama y sin ahínco.


Pero si así no, cómo y qué,


sería absurdo bajar la dosis.


Mejor seguir paso a paso


el instructivo torpe


del amor eterno. EP

DOPSA, S.A. DE C.V
T.  56 58 23 26 / 55 54 66 08 /
56 59 83 60

Dulce Olivia 71,
Villa Coyoacán,
Coyoacán,
04000,
Ciudad de México