Vladimir el Grande

Rodrigo Azaola expone sobre las intenciones de Vladimir Putin por mantenerse en la presidencia de Rusia, de ser posible, hasta 2036.

Texto de 21/10/20

Rodrigo Azaola expone sobre las intenciones de Vladimir Putin por mantenerse en la presidencia de Rusia, de ser posible, hasta 2036.

La arquitectura moscovita es monumental; no en el sentido de la grandeza que lleva al disfrute estético, como sí sucede en San Petersburgo, sino por su magnitud brutal, que oprime. Sus edificios públicos y parques conmemorativos y, por supuesto, el Kremlin y la Plaza Roja, reflejan un estado poderosísimo cuya escala y comprensión están muy por encima del ciudadano común. 

Quien quiera que haya vivido en Rusia –yo lo hice por varios años– sabe que la maquinaria que mueve la vida cotidiana no es el empuje individual ni la creatividad colectiva: es la burocracia. Esta es una maquinaría opaca y fluida que nutre la vida cotidiana a contracorriente de las leyes. Estas, desde luego, son si acaso una mera aspiración.

Todo esto viene a cuento por el reciente referéndum del gobierno ruso, gracias al cual fue patente que la burocracia rusa es un juego de espejos que busca deslumbrar a la colectividad para concentrar el poder en un núcleo reducido, sino es que en una sola persona: Vladimir Putin. 

Luego de más de veinte años en el poder –incluyo aquí el periodo en que Putin fue Primer Ministro durante la presidencia de Medvédev, precisamente los años en que viví en Rusia: nadie se tragó el cuento de la alternancia– lo menos que podía esperarse era una transición política.

En cambio, en enero de este año, Putin anunció diversos cambios constitucionales, entre los que destacó la posibilidad de reelegirse por dos periodos más. En una muy orquestada conmoción, el gabinete entero presentó su renuncia. Putin la aceptó, pero solicitó a sus ministros seguir en sus cargos hasta las próximas elecciones legislativas de 2021. Todo cambió para permanecer igual.

En cuanto a las propuestas, hay debates sobre su pertinencia (algunas de las leyes en realidad están ya inscritas en otros instrumentos legislativos), su alcance real (se proponen contrapesos al poder de la presidencia, pero su interpretación es laxa y su ejecución queda por verse) y, sobre todo, se discute que las reformas en realidad ocultan la preeminencia de una ley específica: aquella que permitiría a Putin contender por dos periodos presidenciales más, de 2024 hasta 2036. Si esto sucediera, Putin gobernaría durante más tiempo que Porfirio Díaz (31 años), pero un poco menos que Pedro el Grande (43 años). 

Estas reformas fueron sometidas a un referéndum, tan en boga en los regímenes populistas actuales. La metodología fue dudosa; se registraron irregularidades y, en realidad, no hubo contrapesos a la vieja fórmula: ¿está usted de acuerdo o sí está de acuerdo? Las reformas fueron aprobadas por un 78 % de los votantes.

Apenas terminado el referéndum, varias organizaciones civiles se dieron a la tarea de registrar y clasificar irregularidades a lo largo de todo el país. Otras recolectaron firmas en rechazo al referéndum, y en San Petersburgo y Moscú cientos de personas esperaron turno para asentar su firma y rechazo.

En un país que se ha vuelto de súbditos y no de ciudadanos, escucho regularmente entre mis conocidos sobre planes para emigrar, aunque sea temporalmente. El descaro de la clase gobernante no tiene ya ningún escrúpulo, y su poder es tan descarnado que ni siquiera hay disimulo a la hora de abatir cualquier disenso, lo que provoca situaciones tan absurdas e indefendibles que remedan la represión de la paranoia comunista. No es fácil ser ciudadano de un país cuyo líder, al esgrimir una y otra vez la pretendida inevitabilidad de su mandato, implica que nada ni nadie es mejor que él. 

La generación que nació alrededor del años dos mil, llega a la edad adulta sin conocer otro rostro en el poder que el de Vladimir Putin. Sus padres, en cambio, pertenecen a la generación que toleró que sus derechos se redujeran a un mínimo, siempre y cuando la ley de la jungla de los años de Yeltsin fuera desterrada. Esta nueva generación conoce la estabilidad, aunque precaria, y por lo mismo articula necesidades y exigencias más allá de las materiales.

Pero como desde hace ya dos décadas, uno de los objetivos prioritarios de Putin –si acaso por debajo de concentrar el poder –ha sido la neutralización y persecución de la oposición. Uno de los casos más infamantes fue el arresto de un estudiante de 21 años, cuyo blog sobre política le ganó una acusación de extremismo. Como el mismo estudiante afirmó, en sus demandas no hay radicalismo, tan solo interrogantes genuinas a la permanencia de una clase política que privilegia la corrupción y favorece la represión

Por si fuera poco, apenas hace unas semanas, el líder opositor Alexei Navalny, quien ha documentado incansablemente la corrupción de la clase gobernante, fue envenenado y tuvo que trasladarse a Alemania. El tipo de veneno usado, las similitudes con otros casos previos de envenenamiento, y ciertamente el encono gubernamental en su contra, apuntan las sospechas hacia el Kremlin. 

Habrá quien todavía argumente que Putin es un gran líder, que Rusia está mejor ahora que antes. Es innegable que muchas cosas han mejorado: yo mismo admiré ese progreso. Sin embargo, ninguno de los rusos con quienes platico de vez en cuando defiende a un gobernante que pretende mantenerse en el poder por casi cuatro décadas, no pocas veces por medio de métodos implacables. 

La perpetuación artificial y autoritaria de una camarilla corrupta, a expensas de una población entera, sabotea un cambio fundamental, más biológico que político. En términos llanos, la transmisión generacional del poder ha sido secuestrada.

Rusia tiene la facultad probada de reescribir la historia, a veces de un simple manotazo. Como muchos otros, también yo preferiría que en los próximos capítulos Vladimir Putin no esté incluido. Pero la realidad es que más allá de Putin, resta por extirparse una burocracia que no sirve a la ciudadanía sino a una gigantesca red de patronazgos despóticos y criminales. No hay ninguna casualidad en el fastidio y el hartazgo generalizados. En esto, las generaciones coinciden: es tiempo de un cambio. EP

Amnesty International UK, “Six Year Sentence for Drawing the Female Body”

Balmforth, Tom, “Russia’s Navalny Claims Medvedev Tied To ‘Secret’ Property Empire In New Investigation”, Radio Free Eurpoe Radio Liberty, marzo 2, 2017

Córdova, Osvaldo, “Solo votó el 2.86% del padrón por Tren Maya”, Diario Contrarreplica, diciembre 17, 2019.

Gershkovich, Evan, “Yegor Zhukov Wants to Be Russia’s President One Day”, The Moscow Times, diciembre 12, 2019.

Mallenem Laura, “Danske Bank Offered Russian Clients Gold to Hide Money”, OCCRP, nov. 14, 2019.

Reevell, Patrick, “Before Navalny, a long history of Russian poisonings”, ABC News, agosto 26, 2020.

RFE/RL’s Russian Service, “Prominent Russian Newspaper’s Editors Quit, Accuse Newly Appointed Boss Of Censorship”, Radio Free Eurpoe Radio Liberty, junio 15, 2020.

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