Observatorio electoral | Estados Unidos: México, vecino en crisis

En esta entrega mensual, la especialista Susana Chacón nos muestra un panorama de nuestra relación bilateral con los Estados Unidos si los demócratas ganaran la presidencia, o si los republicanos lograran la reelección.

Texto de 16/09/20

En esta entrega mensual, la especialista Susana Chacón nos muestra un panorama de nuestra relación bilateral con los Estados Unidos si los demócratas ganaran la presidencia, o si los republicanos lograran la reelección.

México es parte del perímetro de Seguridad Nacional de Estados Unidos (EU). Los sucesos y las decisiones del gobierno mexicanos afectan la seguridad y estabilidad de EU y viceversa. Históricamente la relación bilateral se ha visto marcada por la exigencia de los estadounidenses de contar con una frontera estable en la que no existan riesgos para dicho país. A lo largo del siglo XX, desde los años veinte, el apoyo que dieron a los diferentes gobernantes se sustentó en asegurar una frontera sur sin conflictos. Diferentes mecanismos de cooperación, desde las reuniones de gobernadores fronterizos hasta la iniciativa Mérida, buscaron ese objetivo que en este momento, no se cumple más.

Hoy, México preocupa y amenaza a la estabilidad de Estados Unidos. A principios de septiembre el reporte Vecino en riesgo: México profundiza su crisisde Robert Evan Ellis del Colegio de Guerra del Ejército estadounidense, especialista en América Latina y en Seguridad Nacional y Regional, presentado al Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington (CSIS), menciona claramente que México afecta la estabilidad y prosperidad de EU.

Es fundamental conocer este documento ya que, independientemente de quién gane las elecciones de noviembre, presenta información sobre la percepción de los riesgos que ven en el vecino país. CSIS es un tanque de pensamiento de derecha que se caracteriza por hacer estudios específicos para la toma de decisión en materia de política, economía y de seguridad internacional y regional. Es información que va directamente a la Casa Blanca y a los altos funcionarios del gobierno federal y locales. La imagen que tienen de México y los riesgos que presenta a su país, los llevará a tomar decisiones y medidas para reducir y evitar las consecuencias que EU reciba de la crisis, en este caso mexicana. 

El reporte describe a México como un país en el que no sólo no hay políticas públicas, sino que se han tomado muy malas decisiones en todos los rubros que importan a EU: seguridad y control de la violencia y narcotráfico; corrupción; economía y el mal manejo económico por la pandemia y la falta de apoyos y certidumbre jurídica para posibles inversiones; considera a PEMEX y a su deuda, una bomba de tiempo; ve muy negativo el rechazo al uso de energías limpias vs. El uso de combustóleo; y, enfatiza claramente, el mal manejo de la crisis sanitaria del COVID-19. 

Lo que suceda en México afectará a EU por la vecindad geográfica y por la integración económica. Este país es el segundo socio comercial de la economía estadounidense. En este sentido, consideran que el presidente mexicano, con sus políticas, apostó a que su recesión económica, se vería resuelta por la entrada en vigor del T-MEC y, por la integración de las cadenas de valor. El estudio claramente sustenta que esto no es suficiente dado que el gobierno mexicano tendría que tomar muchas más medidas para asegurar las inversiones existentes y las posibles futuras. Este estudio se da básicamente en paralelo a la publicación del reciente estudio del Departamento de Estado sobre el clima de inversiones en México

El último describe claramente la falta de interés de los inversionistas por arriesgar sus capitales en el país dado el cambio de reglas y la falta de cumplimiento de los contratos acordados. Mientras no exista certeza jurídica para las inversiones, éstas no llegarán a pesar de que sea la apuesta del presidente mexicano. Durante su primer año de gobierno, se dieron medidas y violaciones a contratos lo que resultó en un año con crecimiento económico cero. La crisis económica por la pandemia viene a profundizar negativamente la situación, con muchos mayores niveles de incertidumbre. Además, la falta de una sólida respuesta fiscal no ayuda tampoco. Así, en ambos reportes se subraya que la inestabilidad en economía, la corrupción, la inseguridad, los cambios regulatorios y las evaluaciones de las calificadoras, no ayudarán ni al crecimiento ni al desarrollo de México. Todo lo contrario, se convierten en una amenaza para EU en todos los planos: económico-comercial, migración y seguridad. ¿Será que el gobierno mexicano confía en que el estadounidense lo rescatará como sucedió en la crisis del 94-95 con Clinton? En aquel momento apostaron por los republicanos y perdieron. 

¿Cuáles son entonces los escenarios actuales? Si asumimos que Donald Trump gana la reelección, hay dos posibilidades. La primera es que los márgenes de maniobra para México sean muy reducidos y que realmente la relación no cambie en nada. Esto en parte beneficiaría el proyecto de AMLO y se continuaría con la “amistad” entre ambos presidentes. No obstante, no necesariamente un segundo mandato del republicano sería igual. Dado que en los próximos cuatro años ya no tiene nada que perder, puede cambiar totalmente las reglas e incrementar las presiones hacia México y más por el escenario de crisis, como las relatadas líneas arriba. Posiblemente apoye-rescate, pero los costos para el desarrollo y estabilidad mexicana serán enormes.

En el caso que gane Joe Biden, difícilmente AMLO podrá mantener su propuesta como hasta ahora. No sólo por el escenario de crisis mencionado, sino por las políticas que los demócratas piensan instrumentar: Las presiones para un cambio de rumbo en México serán directas. Menciono tan sólo las más importantes: En primer lugar, en materia energética, Biden le apuesta a las energías limpias y piensa cuestionar y poner impuestos a las empresas que no las utilicen. Esto es opuesto a la política energética del gobierno mexicano. Muchas empresas difícilmente vendrán al país si no se les asegura el acceso a energías limpias, lo que no se reduce a las estadounidenses sino también a muchas europeas. En materia económica y laboral, se buscará que México cumpla con lo establecido en el T-MEC así como con el seguimiento ininterrumpido de las cadenas de valor. Es un hecho que las nuevas inversiones no vendrán al país si no se asegura certeza jurídica y cumplimiento de las reglas establecidas. En materia migratoria, tendríamos una posibilidad de revisar los acuerdos que impuso Trump ya que los demócratas no están de acuerdo y piensan hacer cambios integrales en este tema. Veremos si México, retoma el interés nacional y evita seguir siendo un tercer país seguro de facto. En cuanto a la violencia, seguridad, narcotráfico y corrupción, las presiones serán también fuertes. Recordemos que para Biden el tema de los derechos humanos es sustancial. Además, su frontera con México no le puede representar inestabilidad.

En fin, estamos a mes y medio de saber quién será el próximo presidente en los EU y cómo quedará la composición de su Congreso. En todo caso, la percepción de riesgo que tienen sobre México los llevará a tomar medidas urgentes, en direcciones distintas, ante lo que representa la nueva crisis mexicana. Es claro que su Seguridad Nacional no se verá afectada. Es el momento para el gobierno mexicano de replantear decisiones y políticas, antes de que el entrante y nuevo equipo estadounidense, imponga las suyas por lo crítico del escenario. Muy difícilmente esto sucederá dada la personalidad del presidente mexicano. ¿Otra oportunidad perdida? ¿Seguiremos exportando mano de obra y agradeciendo las remesas en lugar de invertir y crear empleos productivos? Urge rescatar el interés nacional en la relación bilateral, sin afectarla. Al tiempo. EP

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