#TableroInternacional: Octubre

Este mes, Guadalupe González, Isidro Morales y Susana Chacón —miembros del grupo México en el Mundo— abordan cuatro temas relevantes en la actualidad: la relación México-EUA, las elecciones en Brasil, el multilateralismo en Latinoamérica y la invasión de Rusia en Ucrania.

Texto de , and 19/10/22

Este mes, Guadalupe González, Isidro Morales y Susana Chacón —miembros del grupo México en el Mundo— abordan cuatro temas relevantes en la actualidad: la relación México-EUA, las elecciones en Brasil, el multilateralismo en Latinoamérica y la invasión de Rusia en Ucrania.

En esta ocasión el Grupo México en el Mundo comparte con ustedes los siguientes temas: el estado actual de la relación México-Estados Unidos; la elecciones en Brasil; el multilateralismo en América Latina; la invasión de Rusia en Ucrania: ¿Es posible una solución negociada?

Relación bilateral México-Estados Unidos

La relación bilateral México-Estados Unidos ha pasado por momentos de enorme dificultad. Este último mes ha sido uno de los más difíciles. En materia comercial, en medio de las consultas sobre el T-MEC, solicitadas por Estados Unidos y Canadá, Tatiana Clouthier, secretaria de Economía, renunció a su cargo. Siendo la responsable formal de las negociaciones, considera que al no contar con el apoyo de AMLO para con sus decisiones, lo mejor es renunciar al cargo.

El presidente mexicano nombró en su lugar a Raquel Buenrostro quien es una negociadora dura, mucho más apegada a la visión ideológica de Manuel Bartlett y Rocío Nahle y muy cercana al círculo íntimo del mismo presidente. Lo anterior significa un mensaje para Washington en el sentido de que en las negociaciones comerciales México no cederá y, por el contrario, se buscará enfatizar y priorizar la soberanía nacional.

La Secretaría de Economía se desinstitucionaliza en su totalidad. Con la salida de Clouthier, Buenrostro le pidió la renuncia a Luz María de la Mora, quien con una trayectoria de más de 20 años abocada a temas y negociaciones comerciales, era quien realmente era la responsable de las consultas y negociaciones sobre el T-MEC. En su lugar nombraron a Alejandro Encinas Nájera, politólogo sin experiencia alguna en materia comercial y mucho menos en tratados comerciales internacionales. Con este nombramiento el mensaje que se manda a Washington es que la prioridad para México es política. Al presidente no le interesa la negociación técnica del T-MEC ni le preocupan tampoco las presiones que conllevan la instauración de paneles de controversia. Sabe que las consecuencias económicas no las pagará su gobierno y está dispuesto a heredarlas a quien le suceda.

“Al presidente no le interesa la negociación técnica del T-MEC ni le preocupan tampoco las presiones que conllevan la instauración de paneles de controversia”.

En materia de seguridad, en este mes se dan dos sucesos de gran relevancia. Por una parte, se hizo público el acuerdo con Rusia para instalar en México el sistema de inteligencia GLONASS, equivalente al GPS norteamericano. Esto significa una amenaza a la Seguridad Nacional de EUA y una afrenta directa a la relación bilateral. En particular en un momento en que la guerra de Rusia en contra de Ucrania y Occidente ha elevado su amenaza a niveles de utilizar armas nucleares.

Por otra parte, en octubre se lleva a cabo la reunión sobre el diálogo de alto nivel en materia de seguridad, en Washington. Los gabinetes de seguridad de ambos países se reúnen por segunda ocasión desde la toma de protesta de Joe Biden en enero de 2020. Como se puede observar en el comunicado publicado por la Casa Blanca, la agenda la pone Estados Unidos y México, desafortunadamente, sigue lo que ellos dicen.

La madre de todas las elecciones en Brasil

La moneda está en el aire en las elecciones más polarizadas y reñidas en la historia reciente de Brasil, el país más grande e influyente de América Latina. Los resultados de la primera vuelta muestran la completa desaparición del centro político que obtuvo sólo nueve por ciento de los votos y el mapa de un país geográficamente dividido entre un norte lulista y un sur bolsonarista. Lula llegó en primer lugar con 48.4% y seis millones de votos más que Bolsonaro (43.2%), pero el presidente ultraconservador superó por mucho las expectativas previstas por las encuestas y salió fortalecido por el marcado avance de la derecha en el Congreso y en las gubernaturas. Para efectos prácticos, un empate político entre dos fuerzas en las antípodas del espectro político.

En la recta final, Lula tiene a su favor el respaldo de los candidatos que quedaron en tercera y cuarta posición y de figuras prominentes como el expresidente Fernando Henrique Cardoso; se mantiene como puntero en la intención de voto pero sin un margen cómodo; y la fórmula con Geraldo Alckmin, su exadversario de centroderecha, como vicepresidente también le suma votos. Le restan la mala imagen de su partido por corrupción, la volatilidad de los indecisos y el abstencionismo. Bolsonaro cuenta con los recursos del presupuesto federal para canjearse apoyos, con la visibilidad del púlpito presidencial, con bases electorales fuertemente organizadas, unidas y movilizadas y con el apoyo de evangélicos, el sector agroindustrial y de buena parte del ejército. Se ve difícil que remonte la brecha de millones de votos que lo separa de Lula, pero el bolsonarismo seguirá vigente como fuerza política con arraigo social, territorial y parlamentario.

En estas elecciones lo que está en juego es la gobernabilidad democrática. En caso de que Lula triunfe en la segunda vuelta como apuntan las encuestas, la relación entre Congreso y Ejecutivo será difícil y tensa. La derecha tendría todos los votos parlamentarios necesarios para avanzar un eventual proceso de destitución y sería fuertemente obstruccionista. La coalición de Bolsonaro ganó la mayor base parlamentaria en la Cámara de Diputados (226 curules frente a 197 de la coalición de izquierda y 90 de independientes como fiel de la balanza) lo mismo que en el Senado. De imponerse Bolsonaro, aprovecharía sus ventajas parlamentarias para empujar reformas que le permitan tomar el control del Supremo Tribunal Federal, su principal contrapeso real hasta ahora, y avanzar su agenda conservadora en materia de derechos de las minorías y derechos reproductivos. De no haber un ganador contundente, la sombra de un conflicto postelectoral con movilización social podría extenderse.

A pesar del clima de crispación, violencia política, desinformación y descalificación del sistema electoral durante la campaña, hay signos de fortaleza democrática en Brasil. Durante la primera vuelta no hubo incidentes violentos ni cuestionamientos de los resultados; hubo una alta participación por parte de una sociedad tradicionalmente apática, hoy más movilizada y politizada que nunca; se eligió el mayor número de candidatos afrodescendientes e indígenas; y el sistema de voto electrónico y el Tribunal Superior Electoral ganaron confiabilidad frente a la ciudadanía. En tiempos de regresión democrática a nivel global, nada de esto es poca cosa, sobre todo en un escenario como el brasileño donde el riesgo de conflicto postelectoral sigue abierto por lo reñido de la contienda.

Un multilateralismo regional: entre la desunión y el cambio

La 52a Asamblea General de la OEA en Perú es un claro reflejo de los males que aquejan al regionalismo latinoamericano: divisionismo, politización e inconsistencia. En muchos temas, no hubo mayorías suficientes para tomar decisiones o posiciones contundentes. Diecinueve países (Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, México y Perú, entre otros) buscaron sin éxito revocar la representación oficial de la oposición venezolana, pero evitaron su presencia desarticulando aún más al llamado Grupo de Lima. Si bien la declaración condenatoria de la invasión rusa logró el respaldo de 24 países tras un dramático discurso del presidente ucraniano ante la OEA y un fuerte cabildeo estadounidense, se quedó sumamente corta y dividió tanto a izquierdas como derechas. Mientras que los gobiernos de izquierda en Colombia y Chile votaron a favor, los de Argentina y México no la respaldaron coincidiendo con el gobierno conservador de Brasil. La mayor inconsistencia es la de Brasil y México: en el Consejo de Seguridad de la ONU condenaron la invasión y la anexión de territorio ucraniano por parte de Rusia y mientras que en la OEA no apoyaron una resolución similar. 

Tras años de división, fragmentación y parálisis, se avecinan cambios en el ámbito multilateral regional. Sin duda, el desenlace de las elecciones presidenciales en Brasil impactará la configuración de alianzas y la correlación de fuerzas a nivel regional. Mientras que la reelección de Bolsonaro ahondaría el estancamiento del regionalismo interamericano y latinoamericano por la falta de involucramiento brasileño, un triunfo de Lula marcaría el regreso del gigante sudamericano a foros y mecanismos multilaterales como CELAC y Mercosur, la posible reconstrucción de la UNASUR y un reacomodo de posiciones dentro de la OEA. De darse este escenario, el liderazgo de Brasil en la región enfrentará limitaciones internas, requerirá reconstruir el aparato institucional de la diplomacia profesional y tratar de forjar alianzas temáticas constructivas con la heterogeneidad de izquierdas latinoamericanas actualmente en el poder.

“Mientras que la reelección de Bolsonaro ahondaría el estancamiento del regionalismo interamericano y latinoamericano por la falta de involucramiento brasileño, un triunfo de Lula marcaría el regreso del gigante sudamericano a foros y mecanismos multilaterales”.

Un segundo factor de cambio es la reciente destitución del cubano-estadounidense Mauricio Claver-Carone como presidente del Banco Interamericano de Desarrollo. La elección del próximo presidente del BID abre una oportunidad histórica para que América Latina retome la dirección del principal banco de desarrollo regional en un momento de fuerte restricción fiscal y en el que el financiamiento internacional es clave para la recuperación económica. Estados Unidos, con 30% de los votos, tiene la voz cantante, pero también cuentan los miembros extra regionales no prestatarios (16%) y el 30% de los tres grandes países prestatarios (Argentina, Brasil y México). México adelantó la candidatura de Alicia Bárcena exsecretaria ejecutiva de CEPAL y está por formalizarse la candidatura de la expresidenta Laura Chinchilla por parte de Costa Rica. Lo óptimo sería que los países latinoamericanos y caribeños acordaran una candidatura de unidad y consenso, pero esto no ha ocurrido hasta el momento. Aún hay tiempo para encauzar el proceso y en esto se juega su prestigio la diplomacia mexicana. 

¿Es posible una salida negociada a la invasión rusa en Ucrania?

Después del repliegue ruso de la provincia de Járkov, al este de Ucrania, se pensaba que el ejército de Putin se concentraría en la región del Donbás, cuyas dos provincias, Luhansk y Donetsk fueron reconocidas como “independientes” en la víspera de la invasión a Ucrania. Sin embargo, del 23 al 27 de septiembre de este año, Putin convocó a referendos, tanto en las dos provincias del Donbás como en las contiguas y que limitan con la península de Crimea, Zaporiyia y Jerson, mediante las cuales las declaró territorio ruso. La anexión de estas cuatro provincias representa el 15% del territorio ucraniano, y da un nuevo giro a la invasión.

Por un lado, Putin ha puesto la frontera de lo mínimo que quiere obtener de ella, para eventualmente firmar con Ucrania un cese al fuego. Por el otro, podría argumentar que su nuevo territorio está siendo atacado con armas y fondos enviados a Ucrania por los miembros de la OTAN. Los ataques con misiles a 10 ciudades ucranianas, incluyendo la propia capital, Kiev, el 8 de octubre pasado, a raíz de una explosión en el puente Kerch, que vincula a Rusia con Crimea, muestra lo virulento que puede ser la reacción del ejército ruso si se realizan ataques en lo que considera su territorio.

La anexión de las cuatro provincias ucranianas por parte de Rusia fue severamente condenada por una aplastante mayoría de 143 países, incluyendo México, en la Asamblea General de la ONU el pasado 12 de octubre. Los países que votaron en contra (cinco) y los que se abstuvieron (35, entre ellos China) siguen siendo prácticamente los mismos desde que se inició el conflicto. La anexión fue considerada ilegal y se exige a Rusia que retire sus fuerzas militares del territorio de Ucrania “dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente”.

“La anexión de las cuatro provincias ucranianas por parte de Rusia fue severamente condenada por una aplastante mayoría de 143 países, incluyendo México, en la Asamblea General de la ONU el pasado 12 de octubre”.

Por su parte, Francia convocó, el 6 de octubre en la ciudad de Praga, a una cumbre de 44 países ubicados desde Gibraltar al Mar Caspio, que incluyó tanto a los actuales miembros de la Unión Europea, como a uno que recién se salió (Inglaterra), así como a todos los aspirantes a entrar en ella, incluyendo a Turquía y a Ucrania. Dentro de los convocados también estuvieron los jefes de Estado de Armenia, Azerbaiyán y Georgia. El objetivo es construir un foro político de diálogo entre todos los países convocados, con miras a discutir los desafíos que hoy confrontan, ya sea por el expansionismo ruso y las incertidumbres y crisis que ha generado, ya sea por la necesidad de construir una comunidad política europea más amplia y ambiciosa, pero con mecanismos institucionales flexibles.

Ante cambios tan acelerados, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se ha propuesto como interlocutor para mediar entre los actores del conflicto para llegar a un cese al fuego. Dueño de las puertas del Mar Negro por el lado del Bósforo, miembro clave de la OTAN con capacidad de intervención en los conflictos del Medio Oriente, territorio de paso de un importante gasoducto ruso que alimenta todavía a Europa ahora que el ubicado en el Báltico (Nordstream 1) se ha cerrado, Turquía tiene el peso específico para fungir como mediador. La interrogante es cuál será, si hay, el punto medio de una negociación de paz, cuando Rusia se ha anexado ya cuatro provincias de Ucrania, y este país, al igual que 142 más, exigen la salida de las fuerzas rusas para que Ucrania recupere sus fronteras internacionalmente reconocidas. EP  

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