Observatorio Internacional | ¡México! ¿y el mundo?

En esta entrega mensual, Susana Chacón reflexiona en torno a la presencia del gobierno mexicano en las problemáticas internacionales de la actualidad, específicamente ante el conflicto en Ucrania y Rusia.

Texto de 09/03/22

En esta entrega mensual, Susana Chacón reflexiona en torno a la presencia del gobierno mexicano en las problemáticas internacionales de la actualidad, específicamente ante el conflicto en Ucrania y Rusia.

Muchos son los frentes en los que el gobierno mexicano aleja su presencia del mundo y las consecuencias no se ven en lo inmediato, pero serán muy poco amables. Cuando el Presidente de México habla de política exterior no lo hace para aprovechar, mejorar o incrementar los beneficios y oportunidades que nos ofrece el ámbito externo. Habla para su público interno y quien lo sigue sin cuestionarse nada. Habla tan sólo a su base. No le interesa lo que sucede en el mundo y mucho menos se preocupa por lo que sus acciones y las de su equipo, conlleven como repercusiones para las generaciones futuras de mexicanos. ¿A qué me refiero con esto?

Partamos de que en el momento en el que el Presidente ruso, Vladimir Putin, invade Ucrania y comienza una grave guerra, durante esa misma semana, el Secretario de Estado Anthony Blinken, el pasado 22 de febrero, habla en Twitter sobre el número de periodistas muertos en México y el peligro que esto implica para la libertad de expresión y el futuro de la democracia mexicana. El régimen autoritario ruso invade a la democracia ucraniana y el Presidente mexicano amenaza, desde su Mañanera, a periodistas en el país y busca romper con las instituciones democráticas. Su respuesta a Blinken es que está mal informado y que el gobierno estadounidense es uno injerencista. Con esto, no le habla al mundo, le habla a su base de seguidores.

“El régimen autoritario ruso invade a la democracia ucraniana y el Presidente mexicano amenaza, desde su Mañanera, a periodistas en el país y busca romper con las instituciones democráticas”.

Su gobierno decide mandar un avión de la Fuerza Aérea mexicana para repatriar a los mexicano-ucranianos que buscaron salir de la invasión de Putin. Se pudo haber aprovechado ese avión para llevar la ayuda humanitaria que tanto requiere Ucrania en este momento; habría sido un gesto de generosidad por parte de México. Sin embargo, no sólo no sucedió: el Presidente tampoco ha dado ningún mensaje de alivio o apoyo a la población abatida desde el inicio del conflicto. La embajada ucraniana en el país pidió a la Cancillería que ellos y la comunidad de ucranianos en México pudieran aprovechar el avión, para —ellos, no el gobierno mexicano— mandar ayuda humanitaria que ya tenían recabada. La respuesta del gobierno de AMLO fue negativa. 

Vimos todo un espectáculo con la partida y retorno del avión, un espectáculo que no fue de política exterior, sino de propaganda política. China, por ejemplo, ha decidido enviar ayuda humanitaria sin límites para los ucranianos; México, no. Muy diferente habría sido mandar un mensaje en el que el gobierno de México abre la puerta a refugiados de Ucrania, aunque no tengan vínculos familiares en el país. Como se hizo en forma significativa con la llegada de muy pocos afganos el año pasado; ahora, nada. Para muchos especialistas esto es impensable, dado que en la frontera sur de México hay un sinnúmero de refugiados centroamericanos, maltratados y sin respuestas en México. Coincido en que sería un doble discurso; sin embargo, ante la emergencia de la invasión, no sobraría un mensaje de aliento y bienvenida al pueblo ucraniano.

El Presidente habla del Principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos en otros casos, y aquí no lo ha hecho. En lo que va del conflicto, nunca ha mencionado la autodeterminación de los ucranianos. Todo lo contrario. Ha mandado señales de apoyo a Putin en un juego muy perverso para diferenciarse de EUA. Con esto, de nuevo, aquí le habla a su base. Es de llamar la atención el número de sus seguidores que apoyan la invasión en lugar de rechazarla. La forma en que se ha manipulado a este grupo de la población mexicana representa una nostalgia de lo que fueron los regímenes socialistas y comunistas, en un contexto y momento del mundo totalmente distinto. 

En la actualidad, la sociedad rusa —no Putin— a lo que más le teme es a perder los beneficios recibidos con la ruptura de la Unión Soviética después de la caída del muro de Berlín. Temen regresar a situaciones de escasez como las que hoy viven sociedades como la cubana y la venezolana. Si el mundo les cierra fronteras, si se les expulsa —como ya está sucediendo— de la globalización, corren el riesgo de sufrir de nuevo situaciones de gran escasez y falta de libertades; esas libertades que han ganado en estos últimos treinta años. Los productos que reciban de China, sin duda, son buenos; desafortunadamente no son los que los rusos buscan. Las marcas y productos occidentales que han dejado ya el país son los que realmente les satisfacen. Las sanciones económicas afectan directamente a la población que cada vez más muestra su descontento con Putin, pero que sabe que poco puede hacer, hasta ahora, ante el poder de un dictador. Europa y Occidente están aislando a los rusos del mundo. A su vez, el gobierno del Kremlin castiga a quienes muestran su oposición. Los seguidores de AMLO nunca han vivido en un sistema como el socialista; no lo conocen y, no obstante, lo añoran como solución a sus propias carencias.

“…la respuesta de los representantes de México en los diferentes organismos de la ONU, tanto en Nueva York como en Ginebra, ha sido magnífica. Totalmente contraria al discurso presidencial: apegada al derecho internacional y a los principios constitucionales de política exterior”.

Ahora bien, ante el discurso del Presidente mexicano, la respuesta de los representantes de México en los diferentes organismos de la ONU, tanto en Nueva York como en Ginebra, ha sido magnífica. Totalmente contraria al discurso presidencial: apegada al derecho internacional y a los principios constitucionales de política exterior. Enhorabuena a todos ellos por la incansable labor que han desempeñado a contracorriente del representante supremo de la Nación. Han demostrado que en los Organismos Internacionales es donde los mexicanos mejor labor podemos desempeñar. Apoyar a los refugiados, con ayuda humanitaria a partir de ACNUR, es sin duda un espacio en que el Servicio Exterior Mexicano da una batalla que el Presidente no da. La participación ante el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU, así como en los diferentes organismos internacionales de derechos humanos, ha sido de primer nivel. Además, el manejo del conflicto desde las embajadas mexicanas, con embajadores de carrera en la zona del conflicto, en países como Ucrania, Polonia, Rumania y la misma Rusia, ha demostrado la importancia de tener a Miembros del Servicio Exterior en las representaciones de México en el mundo. Es una pena que ahora, y ante el seguimiento del conflicto, la propuesta del Presidente para el nuevo embajador en Rusia carezca de estas cualidades y responda exclusivamente a elementos de ideología, amistad y lealtad. EP

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