Ante las grandes tormentas económicas, evitemos el naufragio

Como parte de su ponencia ante el Foro Jesús Silva Herzog, en memoria del exsecretario de Hacienda, Francisco Suárez Dávila expone los principales desafíos económicos, políticos, e internacionales que enfrenta el actual gobierno mexicano y analiza algunas de sus posibles soluciones.

Texto de 19/04/22

Como parte de su ponencia ante el Foro Jesús Silva Herzog, en memoria del exsecretario de Hacienda, Francisco Suárez Dávila expone los principales desafíos económicos, políticos, e internacionales que enfrenta el actual gobierno mexicano y analiza algunas de sus posibles soluciones.

I. Introducción

El título de mi plática pretende ser provocador y propositivo: primero, realizar un diagnóstico de las graves tempestades económicas que nos amenazan, quizá las mayores durante un siglo: producto de factores externos y también desatinos de políticas internas. En segundo lugar, ¿qué podría hacerse para evitar el naufragio? ¡En casi todos los movimientos ciudadanos han faltado propuestas! Me hago la pregunta, si estuviera platicando con el Lic. Jesús Silva Herzog, ¿qué opinaría? Si surgen problemas más serios, como lo planteo en uno de mis escenarios, cuánta falta nos hace su presencia.

II. Las grandes tempestades de 2022
  1. La pandemia por coronavirus iniciada en 2020 ha tenido un gran efecto en términos de millones muertos, con efectos duraderos en la salud y en lo psicológico, con duras consecuencias económicas y sociales, la “contención” simultánea ha frenado la demanda y paralizado la oferta, afectando a los grupos más vulnerables, incrementando el desempleo y la pobreza.
  2. En 2020 ocurrió la mayor caída de las economías desde la Gran Depresión de 1929, que ha afectado la economía global, a los Estados Unidos y a México. ¡Se denomina la Gran Depresión Pandémica! Hubo un cierto repunte en 2021, muy desigual entre países y regiones. A finales de año nuevo: brote de coronavirus, la ómicron y, sobre todo, serio brote inflacionario en Estados Unidos, ¡récord histórico del 7%!
  3. La aparición del “cisne negro” imprevisto, la invasión de Ucrania agrava las tendencias negativas anteriores: provoca una crisis energética de suministro y una fuerte elevación del precio del petróleo (más de US $100 por barril), gas, electricidad, que acelera la inflación.
  4. Crisis de alimentos (agravado por el peso que tienen Rusia y Ucrania en, por ejemplo, la producción mundial de trigo y maíz, 30%) y cambios climáticos. Riesgos de hambrunas en algunas regiones del mundo.
  5. Un dislocamiento de las cadenas productivas, por efectos sobre la oferta por falta de suministros e insumos industriales y alza de costos. Surgen barreras comerciales, proteccionistas.
  6. Nueva recaída en Estados Unidos, probable recesión: el crecimiento estimado para 2022 de 4.4% se reduce a 2.8%, o menos.
  7. La caída o el estancamiento de la economía, combinada con la inflación, se denomina “estanflación” que es muy difícil de combatir. El remedio para una, agrava la otra.
  8. La Reserva Federal tiene dos objetivos: impulsar el crecimiento y el empleo, y controlar la inflación. Hasta ahora privilegió lo primero. Ahora lo segundo. Ha anunciado restringir la liquidez monetaria, reduciendo el gran programa de compras de valores, y anunciando aumentos marginales a las tasas de interés desde marzo. Ha provocado un gran debate entre economistas sobre si la inflación era transitoria o más bien permanente y qué políticas aplicar. Se recuerda el fenómeno de “estanflación” que nos afectó en los 70. Allí se acuñó el término. Fue consecuencia, como ahora, de una guerra, la de Yom Kipur, provocó la cuadruplicación de los precios del petróleo; la crisis del dólar, todo lo cual generó una elevada inflación. El famoso Gobernador de la Reserva Federal, Volcker, sobre-ajustó vía contracción monetaria, redujo la inflación y los precios del petróleo, pero provocó una recesión y una década perdida. Algunos piensan que elevar la tasa de interés no es la “cura” eficaz. Esta política, en todo caso, crea turbulencia en los mercados financieros, afectando particularmente a países emergentes, propiciando la devaluación de sus monedas. Hasta ahora el peso se salva. Países muy endeudados tendrán la disyuntiva de pagar importaciones de petróleo y alimentos, o pagar la deuda. Ello puede provocar crisis financiera, inclusive en países de América Latina, como ya sucede en Argentina. En México todavía no.
  9. Además, las sanciones contra Rusia son principalmente “financieras”. Han frenado las transferencias monetarias (el sistema “SWIFT”), congelan las reservas del Banco Central y de bancos y empresas rusas, lo que significa imponer una “suspensión de pagos”. Esto afecta a empresas y bancos occidentales. Es vulnerable Londres, la Unión Europea, particularmente Alemania y Polonia, Chipre es el refugio de los oligarcas rusos, recibe 100 mil millones de dólares y es como su Panamá o sus Bahamas.

Conforme avanzaba en mi recorrido, iban creciendo mis temores, cayendo en la cuenta de que estamos frente a la mayor crisis del siglo.

  • Tenemos una pandemia de salud, como la influenza española de 1919.
  • Una gran depresión económica, como la de 1929.
  • Un estancamiento con inflación, la entonces llamada “estanflación” con crisis energética, como la de los años 70.
  • Una crisis fiscal-financiera, como la de los 80.

“…tenemos problemas geopolíticos como la invasión de Ucrania, cuyas consecuencias son graves y todavía inciertas: la proliferación de los autoritarismos y el debilitamiento de las principales democracias, como en los 30“.

Aunado a lo anterior, tenemos problemas geopolíticos como la invasión de Ucrania, cuyas consecuencias son graves y todavía inciertas: la proliferación de los autoritarismos y el debilitamiento de las principales democracias, como en los 30. Pero en 2022 todas estas crisis nos impactan simultáneamente. Desde luego, si hubiera un pronto Acuerdo de Paz estas tormentas globales se moderarían.

III. La muy frágil situación de México en 2022

México —es evidente— se ve severamente afectado por estas serias tempestades, cuya gravedad nuestro gobierno insensible parece ignorar, carece de radar, padecemos la falta de timonel que deja el barco a la deriva, ¡sin plan de ruta y sin correcciones, como si nada ocurriera!

La economía mexicana ya estaba frágil en 2019, antes de la pandemia. El gobierno anunció que creceríamos al 4%, y al final fue 0%. Esto deja ver una precariedad fiscal que no se corrigió, descartando una reforma fiscal que hubiera sido oportuna al principio del gobierno.

La pandemia de 2020 nos impactó con serios efectos en la salud. Se reconoce entre los expertos y los organismos que México tuvo una de las más deficientes gestiones de la pandemia, con insuficientes recursos asignados al sector salud. Se aplicó uno de los programas más débiles para apoyar empresas, familias, a los grupos más vulnerables (1% del PIB), magnitud igual a la de Uganda. Mientras que los grandes países, incluyendo los de América Latina, daban apoyos de más de 10% del PIB. No se realizó una política contracíclica que amortiguara la recesión. Se aplicaron “parches sociales fragmentados”, clientelares. De hecho, estudios (hechos por el CONEVAL) demuestran que no llegaron principalmente a los más pobres. 

De ahí los resultados: la economía tiene su mayor caída desde 1929, -8.2%; sensible aumento del desempleo, del subempleo, el número de pobres —ya más de la mitad de la población— aumentó en 10 millones; se incrementó la desigualdad. Los sectores más afectados se vieron desamparados, como el turismo, el esparcimiento, las PyMEs; el efecto rebote en 2021 en parte lo debemos agradecer a los programas expansionistas de Biden, que estimularon nuestras exportaciones y a las remesas.

Sí hay algo que el Secretario Silva Herzog aprobaría. Lo más rescatable del Gobierno ha sido la política conservadora fiscal y monetaria de Hacienda y del Banco de México, orientada a preservar baja la inflación, mantener un equilibrio en las finanzas públicas y no endeudarse. Silva Herzog podría decir, sin embargo: “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”. Aunque estamos exagerando un poco el “estancamiento estabilizador”, ha preservado la estabilidad en los mercados. Paradójicamente es el resultado de la política neoliberal, que más critica el presidente. Los otros países han seguido políticas fiscalmente expansionistas y contracíclicas. Pero al menos no hemos tenido crisis financiera, como las de 1976 y 1982.

IV. El pleno impacto de las tempestades en 2022 

A marzo de 2022 las grandes tempestades mencionadas ya nos impactaron de lleno y por sorpresa ¡mientras el piloto y sus oficiales se preocupan por la revocación de mandato!

  • Llevamos tres trimestres de virtual estancamiento. Analizando los efectos de la tormenta externa, las estimaciones de crecimiento para 2022 no son ya el 5%, anunciado ilusoriamente por el Presidente; la oficial inicial de Hacienda se reduce de 4.1 a 3.4%; el Banco de México ya había bajado su estimación a 2.2%, los analistas coinciden en 1.8%, ¡Banamex ya estimó un muy preocupante 1.3%, BBVA 1.2% y, Moody’s 1.1%! Ello significó “0” crecimiento, el más bajo de cualquier gobierno desde la Gran Depresión. ¡Un sexenio perdido!
  • La inversión pública está en sus niveles históricos más bajos, inferior al 2% del PIB. La mitad se canaliza a lo que The Economist  ya bautizó como “los tres elefantes blancos” del gobierno del presidente López Obrador. Estos son sus tres proyectos emblemáticos: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), uno de los proyectos más costosos, sumado al monto de la cancelación del de Texcoco. ¡Lo que no se ha considerado es que con el espacio aéreo del Valle de México, limitado por las montañas, no se agregan vuelos adicionales! Son casi el mismo número distribuidos en dos aeropuertos con altos riesgos de inseguridad; Dos Bocas, primera refinería subacuática, invento mexicano, no tendrá suficiente petróleo y nacerá obsoleta, desplazándose la gasolina por los autos eléctricos, y el tren Maya, pasará a la historia como el gran depredador de nuestra reserva ambiental de Yucatán. La inversión privada no cumplirá sus propósitos, hará otro listado de proyectos de papel, afectado por la incertidumbre, las graves violaciones del Estado de derecho, la “deforma” eléctrica, la inseguridad rampante, las nuevas ocurrencias políticas.
  • ¡Sin inversión nacional y extranjera (que ahora espantamos), no se puede crecer!
  • Por otra parte, la inflación total se encuentra en niveles de casi 8%, la más alta en 20 años. Particularmente serio es el aumento de los precios de alimentos, de más de dos dígitos, agravados por la sequía que, si sigue así, puede provocar hambruna. En suma, estamos en plena “estanflación”, que ya vimos es difícil de atacar (¡alrededor de 1% de crecimiento y 7% de inflación!).
  • Serio impacto de la crisis energética, derivada de la invasión de Ucrania. Gran aumento en precios de gasolina, gas, electricidad. El gobierno, queriendo evitar un “gasolinazo”, subsidia la gasolina, inicialmente eliminando el IEPS que cuesta al fisco más de $300 mil millones de pesos, más de 1% del PIB, y no será suficiente. PEMEX y CFE están quebradas, representan toneles sin fondo. El precio del petróleo da una cierta ayuda al gasto público y a PEMEX, pero tenemos un balance externo negativo, importamos más petrolíferos, 4,000 millones de dólares, que los que exportamos, 2,500 millones. ¡La “deforma” eléctrica, con el insensato voto de la Suprema Corte, agravará más el problema! ¡Riesgo de apagones paralizantes! Afortunadamente el voto de la Cámara de Diputados cancela la reforma constitucional.
  • Frente a todo esto tenemos unas finanzas públicas muy precarias para las nuevas contingencias. Con la caída del PIB recaudaremos menos ingresos tributarios. Estados y municipios recibirán menos participaciones (aunque se cuidará a los estados donde hay elecciones). El servicio de la deuda aumentará con los mayores intereses externos e internos, las pensiones son una pesada carga. ¡Sí hay margen para endeudarnos, pero no se quiere usar! Sin duda habrá mayores presiones al gasto social, como subsidiar alimentos.
  • Las cadenas productivas se desarticulan, afectan al sector manufacturero, especialmente el automotriz. Carecemos de política industrial que permita aliviar el problema. Hay discrepancias con los Estados Unidos que pueden afectar las relaciones comerciales y financieras. Cada vez hay más muestras de que su tolerancia puede agotarse y darnos un buen susto que provocaría inestabilidad: como muestra la carta de la Representante Comercial la Sra. Tai amenazando controversias en el T-MEC, demandas millonarias y canalización de inversiones por más de 10 mil millones de dólares, imposición de aranceles o cuotas.
  • En cambio, el T-MEC podría ser una oportunidad que no se está aprovechando. Cubrir los espacios que genera el conflicto con China para aumentar y fortalecer cadenas productivas de América del Norte, con un mayor componente regional. Estados Unidos sufre ya serios “cuellos de botella” de mano de obra que pudieran ser apoyados con un Plan de Empleo, sustentado en estudios en regiones y sectores, ampliando el concepto del T-MEC para incluir un Acuerdo de Cooperación Educativa, Científica y Tecnológica. Apoyos en inversión en regiones rezagadas, como lo hizo la Unión Europea con sus fondos estructurales. ¡Todo se ve muy remoto!
  • Hay que reconocer que las últimas semanas muestran algunas señales positivas: tipo de cambio estable, fuerte aumento de exportaciones y de empleo formal. Una negociación de paz entre Ucrania y Rusia puede moderar muchos de los efectos mencionados, principalmente los suministros y precios de energéticos, y de insumos y que se restablezcan gradualmente las cadenas productivas. Pero para México subsisten los efectos recesivos, la grave inflación, sus efectos sociales, los impactos desequilibradores de los aumentos de las tasas de interés de Estados Unidos y, ahora, el riesgo de una confrontación política. ¡La eficacia de la “ortodoxia doméstica” sobre la estabilidad resulta disminuida por factores externos! Además, siguen nuestros errores y continuamos actuando con gran pasividad.
V. ¿Cómo evitar el naufragio?

En mis casi 50 años en el servicio público en Hacienda, Banxico, Nafinsa, FMI con Silva Herzog, después en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados y como Embajador en la OECD y Canadá, me ha tocado sobrellevar las fuertes tempestades que he comentado: la devaluación del 76 con Echeverría, la crisis de deuda de los años 82-88 con De la Madrid y Silva Herzog, la crisis bancaria del 94 en la Cámara con Zedillo y Ortiz. Lo que puede dar cierto olfato para anticiparlas.

Se puede reflexionar que en todas ellas pudo haber errores y equivocaciones de los presidentes que contribuyeron a detonar las crisis, casi siempre agravadas por factores externos. Pero la diferencia estaba en que se pudo enfrentar con la solidez de los equipos de Hacienda y Banco de México: Fernández Hurtado, Silva Herzog, Petriccioli, Mancera, Guillermo Ortiz, Carstens, Zedillo, Gurría, y miembros de sus equipos aquí presentes. Todos gozaban de gran prestigio con los interlocutores. Al hacer lo que llamábamos “la visita de las siete casas”: el Departamento del Tesoro, la Reserva Federal, el Banco Mundial, el FMI, el BID, el grupo de banqueros, siempre había respeto y credibilidad, por su gran prestigio. Silva Herzog y su equipo hablaban de “tú a tú” frecuentemente con mayores credenciales académicas y de experiencia en el servicio público, que las contrapartes. Cuando las cosas se ponían mal, por ejemplo, porque no nos daban recursos frescos o no alargaban los plazos de pago, inventamos en Hacienda la “bala de plata”, que los ponía a temblar. Amenazábamos: “si no nos daban dólares frescos, pagaríamos en pesos en un fideicomiso en el Banco de México”. ¡Ya nos copió Putin, que dice que si no tiene divisas pagará en rublos!

Un par de anécdotas de Chucho que lo evidencian: cuando fue a anunciar al Secretario del Tesoro que ya no teníamos capacidad de pago, el Secretario comentó: “tiene usted un problema”. Chuco reaccionó de inmediato: “no Secretario, los dos tenemos un problema”, por los efectos sobre el sistema financiero internacional. Cuando enfrentó a los banqueros, anunciándoles esa incapacidad de pago, viendo las caras espantadas dijo: “no se preocupen, para resolver el problema tienen a un Jesús y a un Ángel (Gurría)”.

Cuando vinieron a México el Secretario del Tesoro y el Coordinador del Consejo de Asesores Económicos, Silva les ofreció una comida en Palacio Nacional. Saboreando el entremés, tacos roseados de rico guacamole, el Secretario del Tesoro preguntó: “¿qué es esto tan rico que comemos?”, Chucho les contestó sonriendo: “está usted comiendo gusanos de maguey (“worms”). ¡Nunca faltó el sentido del humor!

“Ahora hay un deterioro generalizado de la administración pública, el gobierno no gobierna, la administración no administra“.

Ahora el presidente carece realmente de un gabinete. Con honrosas excepciones, no tiene secretarios competentes, como es el caso de algunas de las Secretarías ahora más importantes: Energía, SCT, Medio Ambiente, Salud, Educación, PEMEX, CFE. Hacienda y Banco de México son excepciones, pero aún en el Consejo del Banco no hay expertos en temas de política monetaria. Hacienda ha estado poco presente, sin comunicación pública. Extrañamos las reuniones del Salón Panamericano en las que Silva Herzog explicaba a toda la opinión pública con realismo, no con “verdades alternativas”, la situación económica, infundía confianza. Ahora hay un deterioro generalizado de la administración pública, el gobierno no gobierna, la administración no administra. El austericidio ha producido daños difíciles de reparar, hay pérdida de cuadros técnicos por bajos sueldos, eliminación de prestaciones, despidos de competentes sustituidos por “cuates” inexpertos. ¡No quiero imaginar cómo se enfrentaría una crisis que pudiera ser aún más compleja que las examinadas! Sólo politiquería y la agenda de las mañaneras.

Del análisis anterior deseo subrayar que la 4T carece de un modelo congruente de desarrollo y política económica, socialmente incluyente. No tiene, por más que se escarbe, contenido más allá de la retórica.Paradójicamente su única parte congruente y que ha dado resultados, es su política neoliberal de estabilidad financiera, que nos condena al estancamiento, sin una política estructurada de bienestar social. Sólo programas dispersos, “gana-votos” insuficientes. Ése es su legado histórico. Lamentablemente, lo que sí tiene es un modelo político hacia una presidencia centralista autoritaria, militarizada y sin contrapesos democráticos. Elementos que nos acercan al fascismo. Genera un Estado fallido e ineficaz para garantizar la seguridad de sus ciudadanos en el territorio. Así vamos camino, no hacia una Cuarta Transformación, sino a un Cuarto Retroceso. Frente al grave proceso de destrucción institucional, de errores de política, rezagos y carencias acumulados, se va a requerir una gran tarea de reconstrucción nacional, de auténtico salvamento, que llevará tiempo.

VI. Un programa de acciones para evitar el naufragio

Puede ser ilusorio, pero en distintos grupos de mexicanos con experiencia y formación hemos pensado en cómo se podría evitar el naufragio. ¿Cómo redireccionar la ruta? No oculto mi escepticismo para poder conformar un verdadero Plan de Acción para prevenir una crisis. ¡Se requiere una vigorosa presión de la sociedad civil y de los medios, los académicos, quizá finalmente, milagrosamente la percepción de gobierno que se avecina una crisis y se requiere rectificar el rumbo! En mis comentarios acudo a enseñanzas valiosas de nuestra historia, de lo que sí funcionó, lo que es aplicable ahora con ajustes frente a las nuevas tendencias mundiales. Es evidente que las crisis ya han propiciado que se vaya generando a nivel global un nuevo cambio del paradigma, del modelo económico imperante. Ya se ha declarado, por Biden y algunos de los más destacados economistas, la “defunción” del neoliberalismo. No queda claro qué lo sustituye. Pero el Estado retoma funciones importantes para impulsar el desarrollo, revivir redes de protección social, del Welfare State, y enfrentar el cambio climático. El sector privado también está reconociendo la necesidad de redefinir su papel y asumir su responsabilidad social. Los países asiáticos practican un neodesarrollismo que privilegia el crecimiento con nuevas tecnologías. Nosotros no debemos aislarnos de estas tendencias.

Somos el único gran país que no ha formulado un Gran Programa de Reactivación. Biden lanzó su mega Plan para rescatar América (American Rescue Plan), su Ley de Infraestructura y Empleo y, su Plan para Reconstruir Mejor. Nosotros lo hemos hecho en la historia: Miguel de la Madrid (con Chucho), el Programa Inmediato de Recuperación Económica, el Programa de Aliento y Crecimiento. Se aprovechó la crisis para iniciar las reformas estructurales que continuó Salinas con el Pacto de Estabilidad; Carstens también, el Acuerdo Nacional a favor de la Economía Nacional y el Empleo en 2009.

Finalmente, preciso diez elementos hacia un posible Plan de Ruta con visión de largo plazo.

10 puntos principales para sortear las tormentas 

  1. Se requiere un Acuerdo Nacional con la participación de los principales actores sociales para lanzar un Programa de Gran Aliento, con tres pistas que se complementan: a) contrarrestar los todavía perniciosos efectos sociales de la crisis; b) reimpulsar la recuperación y, c) configurar un programa de desarrollo de largo plazo incluyente y sustentable.
  2. Conformar un gabinete de unidad nacional con los mejores mexicanos para los principales cargos, como lo hizo Ávila Camacho ante la Segunda Guerra Mundial. Se requiere reemplazar buena parte del actual gabinete. ¡Primera receta acostumbrada por gobernantes sensatos ante una situación grave que se les va de las manos!
  3. Su eje debe ser privilegiar un crecimiento mínimo de 4%, alineando los instrumentos de política hacia ese objetivo. Debe sustentarse en un programa nacional de inversión pública y privada con proyectos multiplicadores y bien evaluados, no ocurrencias. ¡Debe elevarse de 20 a 25% del PIB! Es del todo equivocado que no acudamos en forma responsable a mayor deuda externa, tenemos margen (50% del PIB frente al doble de otros). ¡Es la primera vez que el FMI nos alienta a contratar deuda para invertir en infraestructura, por su impacto multiplicador! Pide que se use una línea contingente de 50 mil millones de dólares ¡no aprovechada! Iría acompañado de un Programa Nacional de Empleo con componentes explícitos para mujeres y jóvenes.
  4. Para impulsar la actividad productiva se requiere una política industrial moderna para reconstruir sectores rescatables, reconvertir otros y sobre todo impulsar nuevos sectores de vanguardia tecnológica, con mayor contenido nacional. Ésta se debe acompañar de una política de desarrollo regional hacia las zonas más rezagadas. El gran proyecto más justificable es el menos mencionado, el del corredor del istmo de Tehuantepec con menos recursos asignados (10 mil millones de pesos), ¡debería ser de la envergadura de otro Cancún!
  5. El otro componente del triángulo es la política comercial, transformando el T-MEC en algo más que un Tratado de Libre Comercio, que nos haga más que una maquiladora, promoviendo encadenamientos de las cadenas productivas internas con las externas, con mayor contenido nacional. Aprovechar los espacios que deja China. Un Plan de Empleo para regiones y sectores de Estados Unidos con “cuellos de botella”.
  6. Este triángulo: política industrial, regional, comercial, requiere sustentarse en una nueva política financieraactiva pro-crecimiento. La banca de desarrollo, incluyendo la muy vigorosa Nacional Financiera, se transformó en la banca del “subdesarrollo”, orientada a garantizar los riesgos a la banca comercial, dar liquidez a proveedores, el factoraje; carece de programas y proyectos. Las PyMEs son sólo una bandera políticamente atractiva, pero requieren un programa estructurado con una cadena de asistencia técnica, conformación de proyectos, crédito de largo plazo y capital de riesgo, con programas sectoriales para integrarlos a la estructura industrial. Se requiere revivir esta banca de desarrollo, asignándole más recursos y programas para apoyar el crecimiento, que actúe también con carácter contracíclico como instrumento de crecimiento. La banca comercial genera altas utilidades (160 mil millones de pesos en 2021), con una economía en recesión, pero no está suficientemente vinculada a los objetivos del desarrollo nacional. ¡Políticas de Estado deben establecer que orienten más crédito a programas de inversión productiva!
  7. La política industrial debe estar vinculada a una política científica y tecnológica. El actual CONACyT es un mal chiste que considera la ciencia neoliberal. Deben aumentarse los estímulos a la investigación y desarrollo de -0.5% a un mínimo de 1% del PIB. Requerimos corregir los enormes rezagos educativos que nos deja la pandemia y realizar una verdadera cruzada nacional para tener una educación de calidad en todos los niveles que dé a los jóvenes las capacidades para la nueva era digital: la 5G. Fortalecer la relación empresa-universidades y multiplicar los centros de educación técnica.
  8. Necesitamos definir una agenda verde y combatir el cambio climático, asumiendo compromisos internacionales. Se necesita una revisión completa de la política energética, que no requiere reformas constitucionales, sino leyes adecuadas, políticas acertadas e instituciones, como PEMEX y CFE pero que sí funcionen. La inversión en energías renovables debe ser un motor de crecimiento.
  9. Precisamos conformar una política de bienestar social estructurada en grandes instituciones, no fragmentada, y clientelar, sin registros de beneficiarios y reglas, fuentes de corrupción. Deben tener cuatro pilares: a) un sistema de salud universal, aprovechando una convergencia razonable y bien planeada de las instituciones existentes; b) un ingreso básico acotado a los grupos más necesitados, de bajos ingresos, no puede ser universal; c) un seguro de desempleo, también acotado y temporal; d) una reforma al sistema de pensiones que transite por mayores cuotas. Ya absorben todo el IVA y amenaza con la quiebra fiscal del Estado mexicano.
  10. Para lo anterior, se requieren más recursos tributarios. ¡Indispensable, una reforma fiscal! El Estado mexicano sufre de una precariedad fiscal, endémica, somos de los países grandes avanzados o emergentes con menor recaudación. Se necesita un pacto fiscal con participación de los principales actores, que se justifique en términos de los objetivos que quiere lograr, se vea balanceada, equitativa en sus responsabilidades. Debe afectar a todos los órdenes de gobierno, Estados y municipios, y todos los instrumentos fiscales existentes. Actuar paulatinamente con un plan de ruta en un momento oportuno. Tenemos un sistema tributario de cabeza, lo que más gravamos son las empresas (más que los países de la OCDE); donde menos, a las personas físicas de altos ingresos. Requerimos un ISR progresivo para las personas, el impuesto predial es una vergüenza internacional. ¡Hay que explicar bien la reforma! Necesitamos 5% más del PIB, aplicarla con un plan de ruta, gradualmente a medida que crecemos. 

En síntesis, el Estado mexicano, bajo cualquier comparación internacional, es un Estado mínimo con el menor gasto público, la menor inversión pública en infraestructura y el menor gasto en educación, salud, medio ambiente y seguridad”.

En síntesis, el Estado mexicano, bajo cualquier comparación internacional, es un Estado mínimo con el menor gasto público, la menor inversión pública en infraestructura y el menor gasto en educación, salud, medio ambiente y seguridad. Se requiere una reorientación de nuestra estrategia de desarrollo y fortalecer una capacidad de acción del Estado bien definida.

Todo lo anterior exige que actuemos sobre los grandes factores condicionantes, que no son objeto de mi plática, pero sí son fundamentales. Falta Estado de derecho; lamentable la procuración de justicia (una Suprema Corte y Fiscalía General desprestigiadas); violencia descontrolada, corrupción e impunidad desbordada a todos los altos niveles; pérdida de control del territorio frente al crimen organizado; tendencias hacia un Estado fallido, un país carente de gobernabilidad y, una administración incompetente, una militarización absorbente. ¡Todo se deteriora a niveles impensables por donde quiera que se mire!

VII. Conclusiones

Escenario uno: la crisis de la 4T antes de 2025

A mí me parece, con mi experiencia en el sector público (una especie de crisólogo), hay altas probabilidades de que vayamos enfilados a una crisis de fin de sexenio, a un naufragio por carecer de un plan de ruta. Hoy nos acercamos a dos “arrecifes”: el voto irresponsable de la Corte y de la ONU. Sin embargo, considero que esta crisis es todavía de intensidad indeterminada, puede ser mini, midi o maxi, según nuestra capacidad de enfrentarla, también de momento incierto. Será, en todo caso, una crisis diferente de la del 76 y 82: no tenemos peso fijo sobrevalorado, ya que tenemos un régimen de flotación, ni tampoco exceso de deuda, casi no se contrata. Una crisis financiera es lo que AMLO más teme, y por ello sólo aquí se autocontrola. Pero me parece que hemos enumerado un menú de causas posibles y acumuladas, latentes. Es un riesgo, cada vez mayor, que cada vez mencionan más analistas y comentaristas como Luis Rubio y Macario Schettino. Un futurólogo internacional dijo “cuando hay tantas tormentas en algún lugar, se producirá una crisis”.

Escenario dos: muerte lenta por inanición de la 4T

Reconozco que hay otro escenario. La podemos llevar de “muertito” y así  sobrevivir hasta 2024, aunque sea con una economía estancada, mediocre; inflación al alza, pero reprimida con subsidios y controles; pobreza y desigualdad en aumento y ver ¿hasta cuánto aguanta?; remiendos fiscales, recortes a la inversión pública, pero blindando los proyectos emblemáticos; el austericidio aplicado a programas que sí funcionan, como escuelas de tiempo completo, guarderías, seguro popular; recortes de gasto y de personal competente, sustituido por “cuates inexpertos”, introduciendo “parches” sociales clientelares.

Este escenario puede generar una enfermedad latente de deterioro paulatino, como la gangrena o un cáncer con metástasis que se va extendiendo, continuar como un país con grandes rezagos acumulados, a contracorriente de las tendencias mundiales, con un gobierno autoritario que no escucha, que no se deja asesorar, y no aprovecha a la mejor gente. Eso sí, con la centralización del poder, eliminar contrapesos y voces disidentes. El Capitán se empeña cada día en acercarnos más al naufragio. ¡Su “rebaño” cercano disfruta algo más de poder, un ascenso burocrático o más dinero, por pocos meses, sufriendo el sello eterno de la ignominia histórica!Lo triste es que todavía podríamos corregir con una nueva estrategia, ejecutando algunas de las políticas sugeridas. Las crisis, como lo postula la filosofía china, tienen otra cara, la de las oportunidades. Algunos gobiernos la han aprovechado para progresar a una nueva etapa superior de desarrollo. ¡Ojalá la Virgen de Guadalupe nos dé el milagro! EP

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