El nuevo imperio: China

Con sus mil 380 millones de habitantes, sus 11 trillones de dólares de producción anual y su primer lugar como el país más biodiverso del mundo, China se encuentra lista para erigirse como el imperio hegemónico del siglo XXI. No quiere más. Ni menos.

Texto de 01/01/18

Con sus mil 380 millones de habitantes, sus 11 trillones de dólares de producción anual y su primer lugar como el país más biodiverso del mundo, China se encuentra lista para erigirse como el imperio hegemónico del siglo XXI. No quiere más. Ni menos.

El dragón económico

China tiene muy clara su prioridad para este siglo: convertirse en la mayor potencia económica del mundo. Desplazar a Estados Unidos (EU). Y ese enfrentamiento no será armado. Ni siquiera verbal. No se verá en las discusiones de las Naciones Unidas. No será fuente de noticias escandalosas en la prensa. El movimiento será discreto, lento, constante, y envolverá una serie de transacciones empresariales para que China pueda adueñarse de la tecnología de punta en el mundo entero.

Hasta ahora, esa tecnología se encuentra en manos de las empresas de EU. No en su gobierno, sino en sus firmas. Son ampliamente conocidas: General Motors, Ford, Microsoft, att, Citibank, ibm y muchas otras. El gobierno de Washington las respalda, las respeta, cuida sus intereses. Y ahora China, con una política que escapa a las regulaciones, ha puesto en la mira un tipo de relación con ellas que le permita apoderarse de sus tecnologías sin hacer ruido.

Hace dos años, el gobierno lanzó un ambicioso proyecto llamado Hecho en China 2025, cuyo propósito es ponerse a la vanguardia en tecnologías avanzadas como los microchips, la inteligencia artificial y los automóviles eléctricos. La estrategia consiste en asociarse con las empresas estadounidenses en mejores condiciones, comprar algunas firmas y a otras seducirlas con grandes sumas de dinero y acceso al mercado más grande del mundo. Al mismo tiempo, el país está invirtiendo grandes cantidades de dinero en investigación. Cuenta con un fondo para semiconductores de 100 mil millones de dólares, y otro para inteligencia artificial que llegará al 2030 con 150 mil millones de dólares.

No todo esto es chino, por supuesto. La idea de lanzar un proyecto tecnológico de tal envergadura nació en Alemania, con un plan denominado Industrie 4.0, que tenía el objetivo de crear “industrias inteligentes” orientadas a desarrollar trabajos especializados con muy pocos trabajadores. China se animó a pisar ese terreno y pasó del proyecto a los hechos. Una fábrica china llamada Midea compró por 3 mil 900 millones de dólares una empresa alemana llamada Kuka, que fabrica los tipos de robots más avanzados del mundo. Midea hace refrigeradores y hornos para arroz, y ahora cuenta con la mejor infraestructura para automatizar sus productos.

El plan Hecho en China 2025 tiene como objetivo cubrir la demanda de las tres cuartas partes de robots industriales del país para 2025, así como las dos terceras partes de la demanda de chips para celulares. Otras metas se refieren a la producción de autos eléctricos y equipos médicos.

Un ejemplo típico de la estrategia china es la inversión que hizo la empresa Sugon con la poderosa empresa amd de EU, que elabora servidores, computadoras y software. La empresa china tuvo acceso a las licencias de chips y servidores por un monto de 300 millones de dólares, y ahora podrá desarrollar las supercomputadoras que anteriormente no podía fabricar con sus antiguos chips. Es una amalgama empresarial que conviene a los dos países. Y hasta comparten las instalaciones. En la sede de Sunnyvale, en California, los chinos y los estadounidenses trabajan en dos pisos diferentes del mismo edificio. No hay problema.

El que ya se dio cuenta de la amenaza que representan las inversiones conjuntas con empresas chinas es Wilbur Ross, secretario de Comercio de EU. “Hay algunas empresas de nuestro país que se inclinan a compartir tecnología con enemigos potenciales nuestros”, dijo.2

Ya sabemos que al gobierno de Donald Trump la globalización le produce urticaria. Pero el proceso no tiene vuelta.

Pistas para pájaros

El país quiere también ponerse a la cabeza en materia de desarrollo sustentable. En China se va a construir un aeropuerto para aves, con todo y pistas. Será una escala obligada para una de las migraciones más dañadas por los procesos de industrialización del sudeste asiático, que corre desde Alaska, pasa por la costa oriental de Rusia, baja por Japón y Corea, y recorre las costas de China, cruza por Vietnam, Laos, Camboya, Malasia y Tailandia, recorre los cielos de Filipinas e Indonesia, aterriza en su mayor parte en Australia y llega hasta Nueva Zelanda.3

De hecho, en la actualidad ese descenso de los pájaros ya existe, se llama el Santuario de Aves de Lingang, y se encuentra en la costa norte de la ciudad de Tianjin. Es un humedal de más de 60 hectáreas donde las aves se detienen a buscar comida. Pero ahora se pretende hacer una infraestructura semejante a los aeropuertos, donde las más de 50 especies de aves que surcan los cielos de aquella región del mundo anualmente puedan descansar, alimentarse y anidar. Para ello se construirán 14 albergues para aves, una isla con rápidos de río, se resguardarán 20 hectáreas de bosque y se construirá un centro de educación ambiental con un pabellón de descanso y senderos con lugares para contemplar los vuelos.

El aeropuerto para aves será un respiro para la ciudad de Tianjin, que es la cuarta más poblada del país. Con sus más de 15 millones de habitantes, la urbe ha sido el recipiente de un desarrollo vertiginoso de modernas industrias, con su cauda de deforestación y contaminación. Situada en la rivera del río Hai —que la conecta con los ríos Yangtze y Amarillo—, la ciudad fue un bastión de las antiguas dinastías contra las hordas invasoras, y en la última década se convirtió en un polo de atracción para las 500 empresas más importantes del país. En el 2015, además, la ciudad se hizo tristemente famosa por una explosión de sus almacenes químicos, que se llevó la vida de 178 personas.

Con su aeropuerto para aves Tianjin tendrá un nuevo pulmón, y los pájaros podrán descansar sin que las amenazas del desarrollo les acorten el vuelo y la existencia.

Fin a la pobreza

El presidente de China, Xi Jinping, ha prometido poner fin a la pobreza de su país en dos años. Sí, en dos años. Lo que México no ha podido hacer en dos siglos. Parece una declaración descabellada y demagógica, pero algunas cifras estadísticas apuntan hacia la realización de esa posibilidad.

Según datos oficiales, el combate a la pobreza en China se ha multiplicado en los últimos años, con resultados asombrosos. De 1986 al año 2000, aproximadamente 6.4 millones de ciudadanos salían anualmente de la pobreza. Del año 2001 al 2010, esa cifra se mantuvo en 6.7 millones de chinos. Pero en los últimos, cinco años los esfuerzos se redoblaron y los resultados también. De 99 millones de habitantes que vivían debajo del nivel último de la pobreza en el 2012, en la actualidad se encuentran 43.4 millones. Una reducción de más del 50%.4

Las estadísticas oficiales consideran que el umbral de la pobreza extrema —donde se concentran todos los esfuerzos gubernamentales— es un ingreso de 95 centavos de dólar. Es decir, aproximadamente 20 pesos mexicanos diarios. Son básicamente comunidades rurales aisladas —muchas de ellas con menos de 100 habitantes—, sin servicios médicos ni educativos, pobladas en su mayoría por ancianos y mujeres abandonadas por sus familias. El Estado les proporciona un subsidio mínimo, pero ningún paliativo es suficiente. Y es ahí donde el Partido Comunista está concentrando esfuerzos y recursos para dotar a los habitantes de nuevas viviendas, servicios médicos y, sobre todo, créditos para la producción. Se han creado cooperativas, y en muchos casos las organizaciones de mujeres han sido exitosas vendiendo por internet vestidos bordados.

En las últimas décadas, combinando un sistema político comunista —con la hegemonía de un solo partido— y una economía capitalista globalizada, China se ha convertido en una nación imperial que le disputa a Estados Unidos la supremacía mundial en términos del Producto Interno Bruto y producción de bienes. El país ha creado una clase empresarial muy agresiva y una clase media cuyos números superan a las poblaciones enteras de los países europeos. Pero esto dista mucho de la igualdad social que es la aspiración central del Partido Comunista. En China hay una población inmensa —500 millones de habitantes— que viven con 5.5 dólares diarios, una cantidad un poco mayor al salario mínimo en México.

Con todo, el esfuerzo es importante. El Estado está destinando 370 mil millones de dólares en préstamos para la producción a las comunidades en pobreza extrema y, si no logra cumplir la promesa de sacar de ese nivel a 43 millones de habitantes en dos años, algún resultado tendrá.

Junto a Mao

Xi Jinping, presidente de China, se ha colocado a la diestra de Mao Tse Tung. En una nación donde el culto a la personalidad se convierte en razón de Estado, el enaltecimiento significa la creación de un nuevo líder histórico, una figura que funge como un pilar fundamental e inamovible en el mausoleo de la patria.

Desde ahora, la ideología de Xi Jinping pasa a ser parte esencial de la constitución ideológica de la nación, una especie de Código de Hammurabi o Tabla de los Mandamientos de Moisés. Más de 2 mil delegados del Partido Comunista Chino votaron a favor de esta consagración en un evento solemne.5

“Tenemos un futuro muy brillante”, dijo Xi en su discurso de agradecimiento.

Los 14 principios políticos de Xi, consagrados ahora en la Constitución de China, son: (1) Garantizar el liderazgo del Partido sobre todo el trabajo; (2) comprometerse con un enfoque centrado en la sociedad; (3) continuar con una reforma integral y profunda; (4) adoptar una nueva visión para el desarrollo; (5) ver que la sociedad es quien gobierna el país; (6) garantizar que cualquier área de gobierno está basada en el derecho; (7) defensa de los valores socialistas; (8) garantizar y mejorar las condiciones de vida de la sociedad a través del desarrollo; (9) garantizar la armonía entre el humano y la naturaleza; (10) perseguir un enfoque global para la seguridad nacional; (11) defender la absoluta autoridad del Partido sobre el Ejército popular; (12) defender el principio de “un país, dos sistemas” y promover la reunificación nacional; (13) promover la construcción de una sociedad de futuro compartido con toda la humanidad; y (14) ejercer un control total y riguroso del Partido.

Con esas divisas, Xi se comprometió a llevar a China hacia la mitad del siglo a ser una sociedad “próspera e igualitaria”.

A nadie le cabe duda: ha surgido otro Mao. EP

2. https://www.reuters.com/article/legal-china-usa-trade/u-s-commerce-secretary-ross-tells-china-to-guarantee-fair-treatment-for-u-s-firms-idUSKCN1C12CC

3.  https://www.veoverde.com/2017/02/china-abrira-el-primer-aeropuerto-de-aves-migratorias-del-mundo/

4. https://www.nytimes.com/2017/10/31/world/asia/xi-jinping-poverty-china.html?_r=0

5. https://www.theguardian.com/world/2017/oct/24/xi-jinping-mao-thought-on-socialism-china-constitution

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