Embajada palestina en México: ¿embajada mexicana en Palestina?

En este texto, Arturo Magaña Duplancher analiza el estado de las relaciones diplomáticas entre México y Palestina, y discute sobre el eventual establecimiento de embajadas en sendos países.

Texto de 06/09/23

Embajada de Palestina

En este texto, Arturo Magaña Duplancher analiza el estado de las relaciones diplomáticas entre México y Palestina, y discute sobre el eventual establecimiento de embajadas en sendos países.

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En la vorágine de información que abruma a los lectores de noticias en México con la nota roja del día, el publirreportaje y otros géneros periodísticos de dudosa relevancia, una nota llamó recientemente la atención de la comunidad versada en asuntos internacionales. Se trata del anuncio efectuado a finales de mayo por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados de Palestina según el cual, a partir del 1 de junio de este 2023, se reclasifica su misión diplomática en México bajo la categoría de “embajada”.

“[…] desde 1976 y hasta 1995, Palestina contó en México con una “Oficina de Información” de la Organización para la Liberación Palestina (OLP).”

En efecto, desde 1976 y hasta 1995, Palestina contó en México con una “Oficina de Información” de la Organización para la Liberación Palestina (OLP). En 1995, el gobierno mexicano elevó unilateralmente el rango de dicha oficina a “Delegación Especial de Palestina” y una década después, en 2005, estableció una “Oficina de Representación” ante la Autoridad Nacional Palestina en Ramala, Cisjordania. Estos eventos, sin embargo, fueron parte de un proceso no exento de dificultades y presiones ni mucho menos pueden considerarse como etapas naturales de una gradual evolución de un vínculo diplomático con una entidad sui generis, sin tomar en cuenta el contexto. Antes de abrir la oficina, México esperó la aprobación de varias resoluciones en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en octubre y noviembre de 1974, por las cuales se permitió a la OLP establecer contactos oficiales con el Secretario General, quien la reconoció como único representante legítimo del pueblo palestino, y participar en las sesiones, conferencias y órganos de las Naciones Unidas.

En septiembre de 1975, un comunicado de la cancillería anunciaba el establecimiento de la oficina en México como parte de un compromiso realizado por el entonces presidente Echeverría durante una visita oficial a Egipto, y esta comenzó a funcionar regularmente hasta diciembre de 1976. Pero fue en julio de ese año que, sobre todo por la presión de la comunidad judía tanto en Estados Unidos como en México, el gobierno mexicano restringió, en gran medida, la estructura, los objetivos y el estatus de esta oficina. En el Estatuto de creación de la misma, se explicita que es una “oficina de información oficial sin estatus diplomático formal”. En el Archivo Histórico Genaro Estrada hay evidencia documental suficiente para concluir que el primer representante palestino en México insistió reiterada e infructuosamente ante las autoridades mexicanas en elevar la categoría de la oficina, y que la Secretaría de Gobernación obtuvo de esta el compromiso explícito de abstenerse de participar en “actividades subversivas”, principal preocupación del régimen de aquel entonces.

Durante el siglo XX, la política exterior de México frente al conflicto árabe-israelí ha buscado afanosamente la equidistancia y una solución negociada para la creación de dos Estados sobre la base de resoluciones de las Naciones Unidas. Con respecto al reconocimiento del Estado de Israel, el Gobierno mexicano ha mantenido la práctica de evadir reconocimientos unilaterales de Estados y buscar formas de reconocimiento colectivo. No cabe duda, sin embargo, que buena parte de las decisiones que México ha adoptado al respecto se explican como el resultado de la presión ejercida por los principales actores nacionales e internacionales involucrados en la cuestión.

Se puede argumentar aquí, bajo el razonamiento contrafactual de que sin la aprobación de la resolución del 2012 de la Asamblea General que reconoció a Palestina como “Estado observador no miembro”, esta reclasificación no habría sido posible. Igualmente podría lanzarse la hipótesis de que el establecimiento de una oficina de representación de México ante la Autoridad Nacional Palestina en julio de 2005 ocurre luego de que varios países decidieron establecer oficinas similares en años previos, como Canadá (1995), Chile (1998), Brasil (2004), entre otros.

“[…] podría lanzarse la hipótesis de que el establecimiento de una oficina de representación de México ante la Autoridad Nacional Palestina en julio de 2005 ocurre luego de que varios países decidieron establecer oficinas similares en años previos, como Canadá (1995), Chile (1998), Brasil (2004), entre otros.”

Pero, ¿cuál es el contexto latinoamericano previo al anuncio de reclasificar como embajada la representación diplomática de Palestina en México? En primer lugar, son ya numerosos los países de América Latina en donde esta reclasificación ha ocurrido de la mano de dos procesos convergentes: el reconocimiento de Palestina como Estado soberano e independiente y la actualización de la representación diplomática de estos países en Palestina al nivel de embajadas bajo el principio de reciprocidad.

Colombia ha sido un caso interesante al anunciar, en agosto de 2018, el reconocimiento de Palestina como Estado libre, independiente y soberano luego de que en 2014 elevó la “Misión Especial de Palestina” en Colombia a la categoría de “misión diplomática”. Por su parte, el presidente de Chile, Gabriel Boric, anunció apenas en diciembre de 2022 la apertura de una embajada chilena en Palestina, 11 años después de que Chile la reconoció como Estado y apoyó su ingreso a la UNESCO. Durante su participación en el debate de la Asamblea General de la ONU en Nueva York en septiembre de 2022, el expresidente peruano Pedro Castillo informó que su gobierno abriría una representación diplomática en Palestina. Uruguay cuenta con una embajada en Palestina desde 2014 y Nicaragua elevó el rango de su representación oficial en Palestina al de embajada en 2019.

Aunque la Secretaría de Relaciones Exteriores de México confirmó a medios de comunicación que la decisión anunciada por Palestina respecto a instalar una embajada en México fue “unilateral”, esto no descarta del todo que México pueda en los próximos meses o años elevar la categoría de su representación oficial en Palestina al estatus de embajada. Desde luego, habría varios inconvenientes que sortear entre los que sobresalen la posición del Gobierno de Estados Unidos, aún adverso a adoptar esa vía, y el daño que podría generar este acercamiento a las relaciones diplomáticas entre México e Israel, sin dejar de considerar la relativa importancia empresarial y política de las comunidades judías en México y Estados Unidos.

“[…] esto no descarta del todo que México pueda en los próximos meses o años elevar la categoría de su representación oficial en Palestina al estatus de embajada.”

Para finalizar, son varias las preguntas que pueden formularse ante este estado de cosas: ¿puede cambiar su estatus la delegación de Palestina en México sin la autorización del Estado receptor, pese a que parecería requerirlo así la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas?; ¿cuál fue el grado de participación o anuencia del Gobierno mexicano para convenir en esta reclasificación?; ¿hay algún espacio en la hegemónica agenda política-electoral del país en 2023 para el diseño de una nueva estrategia de política exterior en Medio Oriente?; ¿el principio de la “equidistancia” que orientó las posturas de México frente al conflicto árabe-israelí sigue vigente en el diseño de la actual política?; ¿tiene que ver este anuncio con un distanciamiento cada vez mayor con el gobierno israelí, dada la negativa de este a extraditar tanto a uno de los ex funcionarios señalados por su probable responsabilidad en el caso Ayotzinapa como al exrepresentante de México en la UNESCO acusado de delitos sexuales?; ¿es México la reciente incorporación al consenso latinoamericano de 12 países en los que se ha establecido ya una embajada palestina?; ¿esta decisión traerá como consecuencia algún cabildeo, protesta o represalia de parte de la comunidad judía en México, como aquel boicot turístico de diciembre de 1975 que provocó la renuncia del Canciller Emilio O. Rabasa?; ¿es esta una especie de reedición de la política echeverrista con respecto al conflicto árabe-israelí? EP

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