Por una educación musical verdaderamente inclusiva en México

Aunque la más reciente reforma educativa reconoce la importancia de la educación musical, es fundamental que la SEP escuche las voces de los profesores y los especialistas en la materia, para lograr una educación integral por medio de la música.

Texto de , , y 04/11/19

Aunque la más reciente reforma educativa reconoce la importancia de la educación musical, es fundamental que la SEP escuche las voces de los profesores y los especialistas en la materia, para lograr una educación integral por medio de la música.

A lo largo de la más reciente década, la educación musical en México ha sido afectada por varios cambios; todavía hoy, algunos profesores aplican parcialmente el plan de estudios derivado de la Reforma Integral de la Educación Básica de 2011. En ese plan, la educación musical es parte de la clase Educación Artística y dentro de la misma se abordan también la danza, las artes visuales y el teatro en pocas horas a la semana. A causa de lo anterior, algunos profesores enseñan sólo una de estas áreas o las abordan todas superficialmente, por lo que, por ejemplo, la formación musical de los jóvenes puede resultar aleatoria y heterogénea. En 2013 se aprobó una nueva reforma educativa que comenzó a implementarse en 2018; a pesar del ajetreo político y social que ésta generó, la educación musical continuó formando parte de la educación artística. Esa reforma fue derogada por el actual gobierno y, supuestamente, se interrumpió su implementación.

Una de las principales modificaciones de la reforma educativa de este sexenio es la incorporación del conocimiento y la enseñanza de las artes —en especial de la música— en los planes y programas de estudio, lo cual se señala en la última reforma al artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en el artículo 30 de la nueva Ley General de Educación. De estas modificaciones se deriva el proyecto de establecer una Dirección General de Educación Musical y Orquestas Escolares, según el Reglamento Interior de la SEP. A pesar de la importancia que concede a la educación musical, según lo anterior, la propuesta de la SEP busca atender la educación musical en espacios extraescolares y no se sabe aún cómo queda su espacio curricular junto a las demás artes. Independientemente de los líos logísticos derivados de los cambios en las leyes educativas, sería grave que, en contradicción con los cambios constitucionales, la educación musical en nuestro país sea atendida a través de proyectos selectivos y extraescolares como la conformación de orquestas, coros y bandas. Los integrantes del comité organizador de los coloquios La Educación Auditiva y la Teoría de la Música (Edautemus) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), hemos revisado el anteproyecto del Reglamento Interno de la SEP en el cual proponen la creación de una Dirección General de Educación Musical y Orquestas Escolares (DGEMOE, unidad administrativa número XXXVII). En el punto I de su artículo 42° dice: “Elaborar e implementar, en coordinación con las unidades administrativas y órganos administrativos desconcentrados competentes de la Secretaría y las autoridades educativas locales, estrategias y acciones que propicien y fortalezcan de manera extraescolar la educación musical de niños y adolescentes de escuelas públicas de educación básica y media superior, a través de la conformación de agrupaciones musicales tales como orquestas, coros y bandas”.

Reconocemos como un gesto positivo el que se contemple la creación de la DGEMOE, pero hemos considerado necesario manifestar algunas observaciones importantes. Es por ello que el pasado 21 de agosto enviamos un oficio con nuestras recomendaciones a la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer) y el 6 de septiembre la unidad de administración y finanzas de la SEP nos notificó su recepción; pero no hemos recibido respuesta por parte de ninguna unidad de la secretaría relacionada con el área en cuestión. El objetivo de ese documento es dejar un registro oficial de las preocupaciones que imperan en el ámbito académico de la educación musical. Principalmente, enfatizamos la importancia de reconocer la educación musical como un asunto primordial en términos de formación integral, salud y bienestar para el desarrollo de los seres humanos y de ofrecer esta educación a todos los alumnos por igual dentro de las escuelas de nivel básico, y no sólo de manera extraescolar. Esta educación puede beneficiar a una formación humana que impacte en el crecimiento personal y social de los niños, para crear ciudadanos con esquemas de valores coherentes, propositivos y creativos. La formación musical, además de ofrecer a los alumnos un autoconocimiento sensorial y corporal, les facilita una comprensión de la diversidad cultural en la que están inmersos. En este sentido, existen diversas investigaciones en múltiples disciplinas como la antropología, la neurociencia, la filosofía, la psicología y la sociología, que han demostrado el valor y los beneficios de la educación musical para el desarrollo de los seres humanos y las sociedades. Estamos convencidos de que un proyecto de educación musical nacional debe surgir del diálogo entre especialistas de este campo, autoridades educativas y la sociedad en general. Consideramos necesario que diferentes voces aporten diversas perspectivas del problema en cuestión, prioritariamente las de los profesores de música que actualmente se encuentran a cargo de la educación musical en el nivel básico de las diversas regiones del país. Muchos de estos profesores tienen una sólida formación musical y educativa, además de la experiencia de trabajar día a día con los alumnos de educación general; también conocen sus intereses y los diferentes retos que existen en el país para educar musicalmente a los niños de México. Nuestro país cuenta con una amplia red de académicos e investigadores en el campo de la educación musical. Desde 2004 la UNAM ofrece un programa de posgrado en el cual se han formado maestros y doctores del más alto nivel en las disciplinas de la cognición, educación, tecnología, composición, interpretación musical, musicología y etnomusicología. La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, la Universidad Autónoma de Aguascalientes, la Universidad Autónoma de Chihuahua, la Universidad de Guanajuato y la Universidad Veracruzana, entre otras, son instituciones que cuentan también con destacados especialistas en el área.

Estos académicos han generado espacios de diálogo y de colaboración entre los especialistas y estudiantes de licenciatura y de posgrado, como es el caso del coloquio Edautemus, en donde se dialoga sobre una gran diversidad de trabajos de investigación que enriquecen nuestro conocimiento de la música, sus beneficios en la sociedad, los diversos fines y valores a los que se puede dirigir la educación musical, así como la pluralidad inagotable de prácticas musicales. Dado lo anterior, estas comunidades tienen mucho que aportar a las reflexiones sobre cómo puede darse una mejor educación musical general en nuestro país actualmente. Es importante no perder de vista que México es un país sumamente diverso y que sus condiciones geográficas, culturales y económicas impactan profundamente en los procesos educativos, así como en las formas de hacer música. Tenemos la fortuna de contar con un amplio panorama de prácticas musicales, profundamente incrustadas en los tejidos sociales de sus contextos; este bagaje cultural diverso y las particularidades de cada región necesitan ser tomados en cuenta para potenciar el desarrollo musical de los niños, así como su desarrollo humano a través de la música.

En este sentido, diversos educadores musicales e investigadores han destacado la importancia de la educación musical para formar seres humanos críticos y reflexivos; éstos señalan que los jóvenes forjan su gusto musical desde edades tempranas con base en lo que se les presenta en medios como la radio, la televisión e internet. Hay que considerar que actualmente la industria de la música promueve solamente ciertos géneros, los cuales pueden restringir el panorama musical de los niños, independientemente de que algunos de estos contenidos no promuevan valores éticos apropiados; el problema de esta industria es que conduce al consumo de ciertos productos, dejando fuera una amplia gama de prácticas, así como los posibles valores ligados a ellas. Una formación musical general debe considerar acrecentar el horizonte sonoro de los seres humanos y desarrollar su capacidad crítica ante la música, así como ampliar su visión del mundo. Para lograr lo anterior es necesario que los niños interactúen con la música de formas diversas, a través de distintas prácticas musicales que vayan más allá de las etiquetas anquilosadas y dicotómicas como música clásica o música popular. La educación de las personas a través de la música se ve enriquecida en la medida en que su interacción con la música se fomenta a través de la diversidad.

Con base en todo lo anterior, la reflexión sobre la función de la música en la educación general es compleja y, en este contexto, la música funciona como un medio, por lo que las diferentes prácticas musicales como las orquestas, coros y bandas no son educativas ni benéficas en sí mismas. Su aporte al desarrollo de los niños depende de los fines que persigan y de cómo son implementadas. La experiencia en una orquesta, por ejemplo, puede contribuir a la educación de los niños, pero también puede generar consecuencias negativas, como crear frustración al distinguir entre los incluidos en el programa y una mayoría que quedan fuera, o fomentar comportamientos elitistas, jerárquicos o de sumisión. Debido a la naturaleza selectiva de los conjuntos instrumentales, consideramos fundamental enfatizar la preocupación del nuevo modelo educativo para que ofrezca, en primer lugar, una educación musical inclusiva para todos los niños de México, mediante estrategias didácticas que no se limiten únicamente al entrenamiento técnico en un instrumento, sino que abarquen nuestra cultura musical y a los educandos sin distinción ni exclusión, según las habilidades musicales que hayan desarrollado.

Además, la formación de orquestas, coros y bandas implica un gran reto logístico: conseguir los instrumentos musicales, los profesores especialistas de cada instrumento, los espacios adecuados y un equipo de asistentes. Esto puede resultar altamente costoso e imposible en algunas comunidades marginales de nuestro país. No cabe duda de que el proyecto de la SEP es interesante, pero en México hay que atender necesidades prioritarias en la formación musical a nivel básico, las cuales no pueden ser abordadas desde un proyecto tan especializado como el de la formación de orquestas. Asimismo, la pluralidad musical actual y la velocidad de los cambios tecnológicos y sociales demandan un proceso constante de análisis y actualización en las prácticas de educación musical. Esto requiere la participación de un equipo interdisciplinario —ya existente en los coloquios de educadores musicales mencionados— formado por expertos en educación musical con tecnología, en psicología de la educación musical, en filosofía de la educación musical, en didáctica de la música y en sociología de la música, entre otras disciplinas.

Entendemos que las decisiones políticas actuales sobre la educación musical en México pueden considerar diversos factores y compromisos; sin embargo, es primordial establecer foros para el diálogo en los cuales se escuchen las voces de los profesores de música en primarias y secundarias, de las autoridades educativas, así como de los investigadores de la educación musical. Este tipo de diálogos ya han acaecido en México: en 1993 Gilberto Guevara Niebla, entonces subsecretario de educación, reunió a diversos grupos en áreas como matemáticas y español, para una revisión de los planes de estudio de los niveles básico y medio; entre ellos se formó un grupo de profesores del sistema educativo nacional, profesores de distintas disciplinas artísticas de universidades e investigadores, para que compartieran sus opiniones, reflexionaran sobre el rumbo de la educación artística y concretaran nuevos planes de estudio. Ese fue un trabajo intensivo, donde se escucharon con mucha seriedad las experiencias y los saberes de todos los involucrados, quienes llegaron a un consenso que rindió frutos de manera evidente en los nuevos planes, para satisfacción y orgullo de todos los participantes. Lamentablemente, muy poco tiempo después los cambios políticos que sufrió la SEP impidieron la labor siguiente de diseñar materiales didácticos congruentes con esa propuesta y dejaron todo el diseño curricular abandonado en algún escritorio. El impulso de los participantes en ese proyecto está seguramente vivo en las consciencias de quienes nos hemos preparado para servir a la educación musical en nuestro país; solamente es necesario escuchar esas voces y sumar a todas las nuevas, que afortunadamente cuentan hoy en día con mayor preparación. EP

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