Perímetro de seguridad: Trump y la (no) existencia de terrorismo internacional en México

Desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, el Gobierno de Estados Unidos ha concentrado sus esfuerzos en enfrentar el terrorismo internacional. El resultado ha sido, por supuesto, las guerras en Afganistán e Irak. Estos esfuerzos antiterroristas han tenido un impacto también en México y Canadá. Algunas autoridades estadounidenses incluso culparon a estos vecinos […]

Texto de 24/11/18

Desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, el Gobierno de Estados Unidos ha concentrado sus esfuerzos en enfrentar el terrorismo internacional. El resultado ha sido, por supuesto, las guerras en Afganistán e Irak. Estos esfuerzos antiterroristas han tenido un impacto también en México y Canadá. Algunas autoridades estadounidenses incluso culparon a estos vecinos […]

Desde los ataques del 11 de septiembre de 2001, el Gobierno de Estados Unidos ha concentrado sus esfuerzos en enfrentar el terrorismo internacional. El resultado ha sido, por supuesto, las guerras en Afganistán e Irak. Estos esfuerzos antiterroristas han tenido un impacto también en México y Canadá. Algunas autoridades estadounidenses incluso culparon a estos vecinos por permitir la entrada de terroristas a través de sus fronteras. No es una exageración decir que nuestros vecinos del norte están obsesionados con proteger sus fronteras físicas. En este sentido, Estados Unidos ha intentado externalizar el problema del terrorismo culpando a otros países, incluso a sus propios aliados. La más reciente manifestación de lo anterior es Donald Trump.

En las últimas semanas, distintos políticos del Partido Republicano han afirmado que México representa una amenaza terrorista para Estados Unidos. Argumentan que, debido a la corrupción, se facilita la inserción y presencia de grupos terroristas islámicos, por lo cual se vuelve indispensable aumentar la protección en su frontera sur. Donald Trump es uno de los principales precursores de esta propuesta. Afirma que los “violadores” mexicanos están cruzando la frontera y que muy pronto los terroristas serán los próximos en hacerlo. También el senador republicano de Wisconsin, Ron Johnson, argumenta que la frontera no es segura porque los cárteles de drogas se están asociando con potenciales organizaciones terroristas islámicas.

Sin embargo, de acuerdo con fuentes oficiales y públicas, esta preocupación no tiene fundamento. Desde el 11 de septiembre de 2001 no ha habido un solo caso de alguna persona cruzando la frontera sur de Estados Unidos para efectuar algún acto terrorista. Incluso la vocera del Departamento de Estado, Nicole Thompson, afirmó que la sugerencia de que individuos con nexos con el Estado Islámico hayan sido arrestados en la frontera sur es categóricamente falsa, y no está respaldada por ningún tipo de evidencia sólida.

Uno de los argumentos de políticos como Trump es que los grupos terroristas van a establecer alianzas estratégicas con narcotraficantes mexicanos para utilizar las rutas de tráfico y así poder entrar a los Estados Unidos. Sin embargo, este argumento no está basado en un análisis riguroso de la realidad del crimen organizado en México. Dichas supuestas alianzas no son convenientes para los narcotraficantes. En primer lugar, las cantidades de recursos económicos manejados por el narcotráfico en nuestro país son mucho más grandes que las que cualquier grupo terrorista pueda pagar. En segundo, en caso de que estas alianzas se efectuaran, el Gobierno estadounidense iría directamente en contra del crimen organizado mexicano, escenario no deseado por los narcotraficantes.

Además, la falta de comunidades musulmanas bien establecidas en México pone en duda la hipótesis de Trump. Ante la falta de diversidad étnica, la entrada de árabes al territorio nacional llama de inmediato la atención de las autoridades mexicanas, lo cual facilita la identificación de potenciales amenazas con relativa rapidez. La no existencia de un barrio sirio o iraquí en México significa que un terrorista no puede esconderse dentro del territorio nacional.

En Canadá, a diferencia de México, sí existe una multitud de musulmanes y árabes, y el propio Gobierno reconoce que aproximadamente 40 grupos terroristas se esconden y planean operaciones dentro de estas comunidades.

Esto nos lleva a preguntarnos por qué Trump se obsesiona tanto en contra de México y no de Canadá cuando la amenaza fronteriza viene del norte y no del sur. La respuesta es que Trump gana políticamente. Un gran número de sus simpatizantes tiende a la xenofobia. Si se afirma que Canadá representa una amenaza no causaría el mismo impacto. Tampoco lograría unificar a sus votantes. En cambio, México es un blanco fácil para alimentar el discurso racista de Trump. La construcción del dichoso muro tiene más que ver con ganar votos que con la seguridad nacional de Estados Unidos. EstePaís

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