El futuro es no binarie

Le Paline, una persona no binaria, comparte su reflexión sobre los estereotipos y roles de género.

Texto de 30/12/21

Le Paline, una persona no binaria, comparte su reflexión sobre los estereotipos y roles de género.

Cuando descubrí el término “no binario” me pareció muy bonito y todo, pero no me identifiqué en lo absoluto. Yo lo veía y me parecía muy hermoso de lejitos… Hasta que hace tres meses me hice una pregunta de terror: ¿Cuánto saldo tendré en la tarjeta? Luego de entender que eso no era lo importante, me pregunté: ¿Y si realmente no eres una mujer? Ya sé, yo también quedé.

A partir de ese momento, mi vida cambió completamente. Siempre he creído que somos seres de energía y que bailamos entre lo femenino y lo masculino, pero nunca creí que eso se convertiría en el viaje de mi vida. Ser no binarie ha sido lo más parecido a una cita a ciegas, muy interesante en concepto pero sumamente aterrador. Y si de esto se va a tratar mi paso por este mundo, que así sea porque hay mucho por hacer.

Todo empezó cuando se me ocurrió la grandiosa idea de hacer drag. Había imaginado por años cómo sería mi personaje: unx chiqux super gay, con la jotería a flor de piel. Había imaginado todos los shows que quería hacer, cómo me iba a vestir, qué iba a lipsynquear. ¿Ella? Una estrella. Sabía que quería hacerlo con todas mis fuerzas pero no me atrevía y ahora entiendo por qué, chica. De haber sabido…

Creí que sólo iba a ser un viernes cualquiera y que mi vida iba a continuar donde la dejé. Sucedió lo contrario. Desde el momento en el que me vi en el espejo, con un torso masculino y una cara de payaso homosexual, dije: chica, ¿qué es esta fantasía? 

No volví a ser la misma persona. Sentí el hechizo no binarie. En mis oídos se escuchaba gente gritando: ¡They riiiiights! 

“De un día a otro ya no me sentía igual. Empecé a cuestionar el género como nunca.”

De un día a otro ya no me sentía igual. Empecé a cuestionar el género como nunca. Pensaba que, si puedo transitar en el espectro del género mientras hago arte, ¿por qué no hacerlo en la vida real? No sé, piénsenlo.

Eso fue lo que le dije a mi novia un martes a las nueve de la mañana y quedó. Literalmente me desperté y sentí la necesidad de experimentarme desde todos los ángulos posibles. A ver, yo sabía en teoría que el género es un constructo social, pero llevarlo a la práctica fue lo que me explotó la cabeza. 

En el momento en que mi novia me habló en “elle”, algo se acomodó dentro de mi. Me sentí en casa. Ni siquiera yo sabía lo que iba a sentir cuando eso sucediera. Me tomó por sorpresa, pero agradezco poderlo vivir. Haber llegado hasta aquí ya es un triunfo.

Luego viene la prueba de oro, que es hablarme en lenguaje inclusivo. Y, como dicen los panistas, qué difícil. Si es difícil, pero se puede. Diario trato de nombrarme más, porque cuando lo hago se siente bien, algo cambia. Por eso los pronombres importan. Para muchxs el uso de la “e” puede ser absurdo e innecesario, pero para otrxs es lo que somos, lo que siempre hemos sido y no lo podíamos nombrar.

Ser no binarie es la conversación más transformadora que he tenido. Siempre supe que había algo que yo no me estaba diciendo y, de verdad, no entendía que era. A veces pienso que me tardé mucho tiempo en saberlo. También creo que fue perfecto. Por fin me encontré. Mi expresión de género se transformó completamente. Empecé a habitar mi cuerpa con mucho más comodidad y ligereza. La ropa empezó a tener un discurso y mis palabras una razón de ser.

Me di cuenta que la masculinidad era algo con lo que me estaba peleando constantemente.  Y si quiero aclarar que los hombres no me la ponen fácil, pero también hay algo que estaba en mí. Sentí que llevaba 31 años resistiendo a mostrarme tal como soy, con mi masculinidad y mi feminidad tan puras como son. Entendí que la masculinidad es algo que no sólo le pertenece a los hombres, nos pertenece a todxs. Entendí que yo puedo crear mi propia masculinidad. Una que sea sensible y compasiva. Una con la que pueda conversar, crear, retroceder y volver a empezar. Si cada quien se hace responsable de quien es, construyéndose y deconstruyéndose todos los días, nos encontraremos en conversaciones en un nivel de entendimiento más humano.

Dame cuenta de que soy una persona trans ha sido un ayahuasca de emociones. Yo antes me identificaba como mujer y ahora estoy en el proceso de presentarme a la gente como persona no binarie y es algo que  no puedo poner en palabras. Claro que me veo diferente, pero no sólo eso. Siento que mis palabras son más puras y menos tibias. Estoy entendiendo que merezco tener un lugar en el espacio aunque me lo tenga que hacer yo. Me estoy queriendo más radicalmente que nunca. El síndrome del impostor no binarie y yo tenemos conversaciones diarias. Todo el tiempo tengo que justificar mi existencia, quitándome las etiquetas de hombre y mujer. 

Ir a comprar verduras es un viaje mágico porque paso de güerita a caballero en cuestión de segundos. Y si bien me va, el viene viene me dice papito. Pero sí, soy un carnal con aretes, gorra para atrás, rimmel y muchas ganas de jotear. 

“Estoy hablando conmigo más que nunca. Me escucho fuerte y claro. Siento que antes no quería escucharme, me daba miedo conectar con mi verdadero yo.”

Estoy hablando conmigo más que nunca. Me escucho fuerte y claro. Siento que antes no quería escucharme, me daba miedo conectar con mi verdadero yo. El sistema nos dice que tenemos que entrar en ciertas cajas y categorías y yo nunca me sentí cómodx en ninguna. Nombrar lo que sentía siempre me causaba conflicto porque pensaba que estaba haciendo algo mal. Toda la vida he sentido incomodidad de ser quien soy, pero estoy entendiendo que es  un problema sistémico, no mío. El sistema no tiene herramientas para visibilizarnos a todxs y por eso estoy aquí. Para nombrar mi existencia. Nombrar que las personas no binarias hemos callado muchas veces para no incomodar. Nombrar que aunque mi realidad no sea la misma que la tuya no por eso es menos importante. Nombrar que no tenemos por qué convencerles de que nuestra identidad es válida. 

Yo sé que hay muchos constructos que no pedimos y que traemos encima sin darnos cuenta. Constructos que sólo crean interferencia para escuchar nuestro corazón. Pero la tarea es de todxs. Lxs niñxs necesitan tener otra opción. Crecer con herramientas para decidir sobre sus propios cuerpos. Creemos tejidos sociales que nos permitan desarrollarnos como seres amorosos en nuestro máximo potencial. Vernos realmente a los ojos y tocarnos el corazón sin tanta neblina que sólo entorpece el mensaje.  

El futuro es no binarie. Esto se trata de reconocer que el género es una performance y que nos hemos construido sobre esto durante siglos, y que ya es hora de buscar alternativas. Saber que existe un abanico (obvi de colores) de posibilidades para identificarnos, para amarnos lxs unxs a lxs otrxs, para expresarnos, para vivirnos en plenitud. Creo que si ponemos a un lado el género podemos construir discursos más horizontales.

Todo esto me parece una tarea titánica pero estoy segurx que somos capaces si lo hacemos desde el amor. Aquí y ahora tenemos una tarea primordial: vernos. Vernos sin juicio y vernos desde el corazón. No pretender que nos importa le otrx. Estar realmente conectadxs para transformarnos de verdad. 

Los seres humanos hemos pasado por muchas transiciones muy poderosas a lo largo de los años. Creo que esta es una de ellas. Nos han enseñado a desconectarnos lxs unxs de lxs otrxs, a no pensar en lxs demás. Vivamos la empatía y reconozcamos que la compasión no es selectiva. Merecemos tener conversaciones incómodas que nos ayuden a atravesar las dificultades y llegar al otro lado en donde hay más certeza. Estamos a una conversación incómoda de que todo esté mejor.

Yo quiero vivir en un mundo en donde ser vulnerable sea la moneda de cambio. Donde mostrar lo que somos no signifique violencia. Un espacio en donde lo que yo soy es posible. 

Basta de no querer voltear a vernos. Basta de no hacernos responsables de lo que construimos..
Mis redes y los espacios en los que yo esté siempre están abiertas para todxs. Construyamos redes de apoyo seguras y del máximo amor. No estás solx. EP

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