Falaciario

En la era de la posverdad, las falacias pululan impunemente. Una falacia es un argumento o razonamiento incorrecto; por argumento o razonamiento se entiende la presentación de evidencia, en la forma de proposiciones, para sustentar una conclusión. En las falacias, la forma o el contenido de dichas proposiciones, ya sea semántico o sintáctico, no respalda […]

Texto de 19/08/17

En la era de la posverdad, las falacias pululan impunemente. Una falacia es un argumento o razonamiento incorrecto; por argumento o razonamiento se entiende la presentación de evidencia, en la forma de proposiciones, para sustentar una conclusión. En las falacias, la forma o el contenido de dichas proposiciones, ya sea semántico o sintáctico, no respalda […]

En la era de la posverdad, las falacias pululan impunemente. Una falacia es un argumento o razonamiento incorrecto; por argumento o razonamiento se entiende la presentación de evidencia, en la forma de proposiciones, para sustentar una conclusión. En las falacias, la forma o el contenido de dichas proposiciones, ya sea semántico o sintáctico, no respalda la conclusión que se intenta afirmar. La recurrencia de ciertas falacias en la argumentación permite nombrarlas e identificarlas con el propósito de evitar su uso.

Pongamos un ejemplo. Si se afirma que el aumento de inseguridad en la CDMX obedece a la liberación de un alto número de presos debido al nuevo Sistema Penal Acusatorio y que debemos prepararnos para la salida de miles de reos más, se incurre, al menos, en la falacia ad baculum o de “apelación a la fuerza”, y en la falacia de la “pendiente resbaladiza”. Un mismo razonamiento puede albergar distintas falacias. El ejemplo aquí referido es el caso.

Respecto de la primera: baculum, en latín ‘báculo o bastón’, es el nombre de esta falacia debido a que remite al miedo que supone un ataque con este objeto. En ella se recurre a proposiciones que causan temor en el oyente para convencerlo de la conclusión que se afirma. En el ejemplo citado, el miedo ante la liberación de personas en prisión que genere un alza en los niveles de inseguridad, conduce a aceptar la crítica al Sistema Penal Acusatorio.

Estas declaraciones no ofrecen argumentos para comprobar la relación entre el alza en los niveles de inseguridad y el número de personas en prisión puestas en libertad, ni explican si la liberación de gente se refiere a quienes están en prisión preventiva o a quienes fueron liberados después de recibir una condena. Por otro lado, dejan sin explicitar que para que una persona en prisión preventiva sea liberada, se debe determinar en una audiencia si puede enfrentar su juicio fuera de la cárcel. Por último, tampoco aclaran que la liberación no procede en automático.

Otra falacia presente en el argumento aquí expuesto es la de la pendiente resbaladiza. Este tipo de razonamiento se desarrolla de forma que si se acepta la primera proposición que se presenta, se enfrenta uno a un encadenamiento aparentemente necesario de proposiciones que conducen a una conclusión extrema que causa temor. La pendiente es resbaladiza ya que del punto superior —la primera proposición— nos deslizamos con velocidad a aceptar una conclusión que nos aterra, dejando de percibir en el camino la falta de proposiciones o elementos que prueben el temido final de la pendiente. En el ejemplo que mencioné, aceptar que el Sistema Penal Acusatorio es responsable de la liberación de un alto número de personas en prisión preventiva conduce a considerar que la liberación trajo como consecuencia un alza en los niveles de inseguridad y que por lo mismo se deben hacer cambios al sistema penal para evitar que esto siga ocurriendo. Se considera un argumento incorrecto ya que no ofrece pruebas para demostrar la relación necesaria entre los distintos elementos que llevan a la conclusión.

En el nuevo Sistema Penal Acusatorio, específicamente, en el caso de las personas en prisión preventiva, depende de un juez determinar si la persona en cuestión puede llevar su juicio fuera de la cárcel, con base en la argumentación que haga el Ministerio Público sobre si debe o no ser liberada. Asumir de entrada la liberación de todas las personas en prisión preventiva a partir del nuevo Sistema Penal es un error. Lo que se intenta hacer con estos argumentos es crear un miedo generalizado que reste atención a lo que es innegable: la falta de evidencia que sustente la relación entre un alza de inseguridad y la liberación de personas en prisión preventiva. Esto con el fin de promover la ampliación de los casos en que se aplica esta medida cautelar.

Para analizar la corrección de los razonamientos es importante tomar en consideración el contexto en el que se expresan y las formas en que son reducidos o modificados al momento de ser retomados por otras fuentes. Si se considera que uno de los pilares del Sistema de Justicia Penal es la capacidad de los ministerios públicos para argumentar y sostener un caso; es indispensable, en consecuencia, poner en el centro de la discusión la importancia de construir argumentos de forma correcta.

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