Falacia ad misericordiam o de apelación a la piedad

“Nadie habla, respalda y apoya la buena actuación de las policías. Las dejamos solas. Las abandonamos. Yo quiero pensar en lo que un integrante de una corporación policiaca pueda pensar o sentir hacia su interior sobre la tarea que está a sus espaldas: si cuando hace bien su trabajo, a veces y las más, resulta […]

Texto de 22/12/17

“Nadie habla, respalda y apoya la buena actuación de las policías. Las dejamos solas. Las abandonamos. Yo quiero pensar en lo que un integrante de una corporación policiaca pueda pensar o sentir hacia su interior sobre la tarea que está a sus espaldas: si cuando hace bien su trabajo, a veces y las más, resulta […]

“Nadie habla, respalda y apoya la buena actuación de las policías. Las dejamos solas. Las abandonamos. Yo quiero pensar en lo que un integrante de una corporación policiaca pueda pensar o sentir hacia su interior sobre la tarea que está a sus espaldas: si cuando hace bien su trabajo, a veces y las más, resulta criticado. Y cuando no lo hace o lo hace mal termina siendo fustigado y, otras veces, enfrentando también procesos ante la justicia. Pareciera que estuviéramos conminando o llevando o empujando a nuestras corporaciones policiacas y a nuestras propias fuerzas armadas a que la inacción sea la mejor forma de actuar”. Este argumento es la continuación de la multicitada frase del presidente Enrique Peña Nieto respecto al “bullying” que hace la sociedad civil a las instituciones del Estado mexicano. Decidí tomar esta parte del discurso porque en ella hay una falacia: la de apelación a la piedad.

Se trata de una falacia que recurre a los sentimientos de los oyentes para intentar probar una conclusión. En ella se ofrece un razonamiento que mueve a la simpatía, pero que no guarda relación alguna con lo que se intenta afirmar. Por ejemplo: “No fue posible que acabara el informe, me dejó mi novia, mi gato no me quiere y nadie reaccionó a mi frase en Twitter”.

En el primer ejemplo, el presidente alega que las fuerzas policiales del país no son respaldadas por nadie, que su desempeño siempre es criticado y que estos maltratos podrían inducirlos a no actuar. Esto fue dicho en la clausura del “6to Foro Nacional Sumemos Causas” como respuesta a las declaraciones de la presidenta de Causa en Común, María Elena Morera. En su intervención, ella señaló que “decir que vivimos una grave crisis de inseguridad no es un juicio de valor”.

El presidente incurre en la falacia de apelación a la piedad ya que —según lo que él mismo argumenta en otras partes de su discurso— varias organizaciones, tanto gubernamentales como de la sociedad civil, han realizado e implementado propuestas para el mejoramiento de las condiciones laborales de los policías. Decir que puede haber un llamado a la inacción por el trato que se les da a las fuerzas policiales, después de reconocer la grave crisis de inseguridad que vivimos, es preocupante. Sobre todo en un foro en el que se ofrecen propuestas concretas para mejorar su desempeño. Coincido en el reconocimiento de la corresponsabilidad de varias instancias de gobierno en la lucha contra la inseguridad, pero ello requiere dejar de lado retóricas que mueven a sentimientos para así alejar la atención de otras responsabilidades. Es necesario reconocer las buenas prácticas y estrategias gubernamentales que han logrado revertir la inseguridad en el país, pero también es necesario no tildar a las propuestas de la sociedad civil de acosos y críticas sin fundamento. EP

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