Escala obligada: Un musulmán en el City Hall

El nuevo alcalde de Londres, una de las ciudades que son blancos favoritos del terrorismo árabe, es un musulmán. Se llama Sadiq Khan, es hijo de emigrantes pakistaníes, sigue escrupulosamente los preceptos del islam y ha sido un ferviente defensor de los derechos humanos. El pasado 9 de mayo, cuando el Reino Unido abrió los […]

Texto de 23/07/16

El nuevo alcalde de Londres, una de las ciudades que son blancos favoritos del terrorismo árabe, es un musulmán. Se llama Sadiq Khan, es hijo de emigrantes pakistaníes, sigue escrupulosamente los preceptos del islam y ha sido un ferviente defensor de los derechos humanos. El pasado 9 de mayo, cuando el Reino Unido abrió los […]

El nuevo alcalde de Londres, una de las ciudades que son blancos favoritos del terrorismo árabe, es un musulmán. Se llama Sadiq Khan, es hijo de emigrantes pakistaníes, sigue escrupulosamente los preceptos del islam y ha sido un ferviente defensor de los derechos humanos. El pasado 9 de mayo, cuando el Reino Unido abrió los ojos al triunfo electoral del primer árabe que llega al City Hall, muchos se preguntaron si la democracia no había cometido un gigantesco error al permitirle tal investidura, y no disimularon la sospecha de que el terrorismo tendría nuevos motivos para atacar desde las sombras.

“Lo que pienso es que la elección ha demostrado que no existe un choque de civilizaciones entre el islam y Occidente —afirmó Khan al tomar posesión de su cargo con una sonrisa—; yo soy un londinense, un británico, un occidental, un creyente del islam, originario de Asia, con herencia de Pakistán, y si el Estado Islámico o cualquier otra organización pretende destruir nuestra forma de vida y los valores occidentales, lo tomo como un asunto personal. ¿Qué mejor antídoto existe para el odio que profesan que una persona como yo llegue a asumir esta posición?”1

No es fácil ser alcalde de Londres, una ciudad de 14 millones de habitantes que es el centro financiero más importante de Europa, con una población multicultural que habla cerca de 300 diferentes idiomas y donde los seguidores del islam son poco más de un millón de londinenses. En ese universo, el alcalde —la figura pública más expuesta del Gobierno— debe ser un factor de equilibrio entre las fuerzas centrífugas que critican y ponen en tela de juicio todas sus políticas públicas y sus actividades, y tiene que medir con una balanza muy bien calibrada todas sus palabras.

A los pocos meses de tomar posesión como alcalde, fiel a los dictámenes de su religión, Khan practicó con todo rigor el ayuno de 19 horas diarias que tiene que seguir durante el Ramadán, el noveno mes del calendario del islam. Dice que no le costó trabajo. Que lo que más echó de menos fue la cafeína, porque su trabajo implica asistir a juntas de largas discusiones, y por eso requiere una taza de café como respaldo. Sin embargo, como buen hombre de izquierda —Sadiq Khan se integró al Partido Laborista desde los 15 años—, el alcalde musulmán aprovechó los prolongados ayunos del Ramadán para denunciar las injusticias del sistema capitalista en la ciudad. “Nosotros ayunamos por una cuestión de fe —relató a The Guardian—, y eso nos hace más humildes y solidarios. Pero existen en Londres 100 mil ciudadanos que tienen que acudir al banco de alimentos para satisfacer sus necesidades, y eso es una vergüenza para la quinta ciudad más rica del mundo”.2

El nuevo alcalde es hijo de una familia numerosa que salió de Pakistán cuando los conflictos territoriales dividieron a la India en 1947. Después de un viaje de desventuras, sus padres lograron establecerse con muchas dificultades en la antigua capital del imperio. Al llegar a Londres, el padre consiguió trabajo como chofer de autobuses y conservó su empleo durante 25 años. La madre ha sido costurera toda su vida y entre ambos lograron sacar adelante a una familia de ocho hijos.

Durante su infancia, el pequeño Sadiq vivía en un piso de un edificio muy modesto en el suburbio de Earlsfield, al suroeste de Londres, y compartía una cama doble con uno de sus hermanos. Era una vida que se desplegaba en la capital del dinero, pero que para los migrantes resultaba llena de estrecheces. Sobre todo para los niños. Con dedicación y disciplina, Sadiq se esmeró en el estudio de las matemáticas y las ciencias para llegar a ser dentista, pero sus maestros lo orientaron hacia el derecho al descubrir su espíritu argumentativo. Mientras tanto aprendía boxeo, porque el racismo y las peleas entre los jóvenes no eran algo ajeno en la época conservadora de Margaret Thatcher.

Desde sus estudios de leyes en la Universidad del Norte de Londres, sus áreas de interés fueron los derechos humanos y la defensa legal de los sectores más pobres y menos favorecidos de la población. Al completar sus estudios se hizo célebre por ganar juicios a favor de los desposeídos que fueron víctimas de las arbitrariedades de la policía, contra la discriminación de los estudiantes hindúes, a favor de los marginados en una sociedad donde el dinero y las corporaciones imponían sus intereses. En ese universo adverso, el abogado Khan fue abriéndose paso y ganando celebridad en cada caso. Uno de ellos, que fue muy bien aquilatado por las compañías de teatro en toda Europa, fue la defensa de un grupo de actores kurdos que fueron arrestados por la policía mientras ensayaban la puesta en escena de una obra de Harold Pinter.Más célebre aún fue la carta que firmó contra la política del laborista Tony Blair, que permitía la detención de cualquier grupo acusado de terrorismo hasta por 90 días.4

Desde muy joven, Sadiq Khan tuvo una carrera política fulgurante. En 2005, a la edad de 35 años, llegó al Parlamento como representante del distrito de Tooting; en 2009 fue Ministro de Transporte del Gobierno laborista de Gordon Brown; en 2010 se convirtió en Secretario de Estado para la Justicia durante el liderazgo de Ed Miliband, y el pasado 9 de mayo sacudió a los sectores más conservadores de Gran Bretaña al llegar a ser el primer alcalde musulmán de la capital del Reino Unido.

Ya como alcalde, en unos cuantos días, Sadiq Khan se ha convertido en noticia para los medios del mundo entero. Si bien durante su gestión como Ministro de Transporte rechazó un incremento de su propio salario al señalar que “no es justo que mientras que los trabajadores mantienen sus sueldos congelados, los funcionarios públicos los incrementen”,5 a lo largo de su campaña prometió congelar el precio del transporte público —que incluye el metro, los trenes y autobuses— durante cuatro años.6

En otro frente, el nuevo alcalde se apoyó en las investigaciones de The Guardian para revelar que el alcalde anterior, para evitar escándalos, ocultó la información de que 433 escuelas londinenses se encuentran en zonas que superan los límites legales de las emisiones de dióxido de nitrógeno, y que la contaminación atmosférica ha sido declarada una “emergencia de salud pública”, ya que provoca la muerte de entre 40 y 50 mil personas en todo el país cada año. El propio Khan señala que su experiencia le dice que es urgente fortalecer las medidas de la alcaldía contra la contaminación del aire, ya que él es asmático y su estado de salud es un buen termómetro de la calidad del aire en la ciudad.

Mucho se hablará sobre Sadiq Khan en los próximos cuatro años de su gestión. Por una parte, los ojos del país estarán puestos en las medidas de seguridad que adopte para prevenir el terrorismo. Porque no es lo mismo haber criticado las medidas carcelarias que aplicó Tony Blair contra los sospechosos, que estar ahora al frente de la alcaldía de una ciudad que aparece siempre como uno de los objetivos más acariciados por el Estado Islámico. Si la ciudad sale incólume de los ataques el próximo lustro, algunos felicitarán al alcalde. Pero si se presenta un ataque exitoso, todos pedirán a gritos el cuello del musulmán que lo permitió.

En un contexto global más inmediato, el alcalde musulmán aparece como una molesta llaga en la pisada de Donald Trump rumbo a la Casa Blanca. Y el candidato lenguaraz lo sabe. Por eso, después de declarar que como presidente prohibiría el ingreso de cualquier musulmán a Estados Unidos, dijo que haría una pequeña excepción con el alcalde de Londres.

Como era de esperarse, Khan rechazó de inmediato este favor. Declaró que pronto iría a Estados Unidos para intercambiar ideas con los alcaldes de Nueva York y Chicago, y que si Trump resulta ganador de las elecciones en noviembre, no volvería a ese país en los próximos cuatro años. Porque él representa no solamente a una ciudad abierta al intercambio de ideas y experiencias entre todas las culturas del mundo que la habitan, sino también a los millones de seguidores del islam que saben que sus valores no solo no son incompatibles con las civilizaciones occidentales, sino que pueden aportar a ellas una buena dosis de humildad y espíritu de sacrificio en beneficio de los otros.

En ese sentido, Sadiq Khan representa, en el mapa político del mundo, el extremo opuesto a Donald Trump. Mientras el candidato republicano basa sus discursos en la supremacía de los blancos, el odio hacia las demás religiones y nacionalidades, el culto a la violencia y la construcción de fortalezas propias del feudalismo, el nuevo alcalde de Londres es la muestra más acabada del respeto y la inclusión de las culturas ajenas, la riqueza que emerge de la pluralidad y la aportación de cada segmento de la humanidad a una sociedad más libre y en paz.  EstePaís

1 http://time.com/4322562/london-mayor-sadiq-khan-donald-trump/.

2 https://www.theguardian.com/world/commentisfree/2016/jun/05/fasting-for-ramadan-wont-be-easy-its-the-coffee-ill-miss-the-most.

3 Robert Verkaik, “£150,000 for Police Raid on Kurdish Pinter Play”, The Independent, febrero de 2000. Las palabras de Harold Pinter también están consignadas en este artículo en la página de la BBC: http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/628257.stm.

4 “Minister Criticises Muslim Letter”, BBC News, 12 de agosto de 2006, http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/4787119.stm.

5 “Minister: All MPs Should Give Up Their £1,000 Pay Rise”, London Evening Standard, 8 de marzo de 2010.

6 A principios de junio, esta oferta se convirtió en un tema muy polémico, https://www.theguardian.com/uk-news/davehillblog/2016/jun/09/sadiq-khan-will-pay-for-incomplete-fares-freeze-but-how-much.

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